En breve comenzará el curso político con una peculiaridad importante: ya estamos en periodo electoral. Esto es, en ocho meses estaremos ante las urnas y hasta entonces tendremos los correspondientes debates políticos. ¿Con algo nuevo? Pues no, seguiremos hablando de lo mismo que en 2023. O sea, de que hace justo cuatro años se nos vendió la mentira de un proyecto para el vial de Jove y seguimos igual. A la postre, sin ninguna novedad más que ahora las mercancías peligrosas tienen que ir obligatoriamente por el túnel de Aboño. Medida, por cierto, que se podía haber tomado mucho antes. Lo mismo, repito, que ocurre con las obras de la integración ferroviaria, pese a que llevamos esperando por ellas casi un cuarto de siglo. Lo mismo, insisto, que el derribo del viaducto de Carlos Marx, retrasada su licitación como mínimo hasta septiembre, según el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano. A esto tenemos que sumar que el ministro del ramo, Óscar Puente, es el más insensible y pasota con Gijón (y Asturias) de la historia. Oigan, hasta tal punto de hartar a sus propios compañeros de partido. Por tanto, lo que nos queda por ver es un dibujito (otro más) de la estación intermodal, la licitación del derribo del viaducto (eso sí, sin máquinas trabajando) y muchas buenas palabras sobre el vial de Jove (pero no hechos, claro). Esta especie de «Déjà vu» continuo es lo que tenemos. Los proyectos del Estado en Gijón son como una bicicleta estática: por mucho que se pedalee, uno nunca se mueve del sitio.
Sígueme en X
@balbuenajm