Comienza 2009 en forma de consenso: será un mal año desde el punto de vista económico. Nadie, ni los analísticas más concienzudos, ni el Gobierno , ni los propios ciudadanos lo dan por bueno. Casi habría que decir que el máximo optimismo mostrado es el famoso: que me quede como estoy. Y eso, sin duda, da que pensar. Fíjense que hace un año, enero de 2008, la cosa era radicalmente distinta. Ni se sabía, ni se tenía conciencia de la crisis. Es más, se tardó bastante tiempo en reconocerla y, exactamente, 7 meses con 9 días, en nombrarla por parte del presidente del Gobierno. Y, claro, los ciudadanos ahora ya no están ni mucho menos en esa tesitura. Tienen plena conciencia de que esto no es un ajuste o parón económico de baja intensidad. Saben de sobra lo que se les viene encima y, por tanto, se preparan para ello. Vaya si lo hacen. Cuando hablas con unos y con otros la consigna para el nuevo año no son las grandes ideas como, no sé, comprarse un piso, abrir un negocio o cambiar de coche; sino más bien todo la de todo lo contrario: resistir y aguantar con lo que se tiene. Si analizásemos el nuevo año desde un punto de vista matemático, éste sería un juego de suma cero. Es decir, se hace para no perder. Para quedarse, en definitiva, como cada uno está en estos momentos.
Por tanto, no podemos esperar de este año grandes cambios en nuestras vidas (o, al menos, en principio, propiciados por nosotros mismos). Lo de «año nuevo, vida nueva» habrá que dejarlo para tiempos mejores. Si 2008 lo veíamos con cierto halo de continuidad en cuanto a esplendor (pleno empleo, ¿recuerdan?), al 2009 le pasa lo mismo pero en forma de crisis. Y no somos optimas, hay que reconocerlo. Es, algo así, como si a la hora de mirar un donut sólo viéramos el agujero. Pero igual nos equivocamos, oigan. Quizá la tendencia negativa que se va acentuando cambie súbitamente. Quizá, de repente, un buen día los indicadores económicos pasen a ser todos positivos, y todo el mundo se ponga a comprar cosas otra vez, y se recuperan los puestos de trabajo perdidos, y los bancos presten dinero sin poner un candado en la caja. Lo siento, me embalé. Tomen la primera parte del post que está más acertada. Feliz 2010, porque 2009…