Sorprende que exista un debate sobre si las cifras de contagiados o muertos por el coronavirus en nuestro país son ciertas. Esto es, que se produce un maquillado (ocultación) de la realidad para que no parezca tan dramática. A los amantes de las teorías de la conspiración, bien es cierto, estas cosas les encantan. O sea, ven donde no hay o se inventan las situaciones más rocambolescas, mientras que tragan como pavos las mentiras de otros y no dicen ni mu. Me refiero, sin ir más lejos, a las cifras que está dando China en el tratamiento de la pandemia. Sin duda, un cuento chino nunca mejor dicho. Según la versión oficial, el país está superando esta crisis mundial con 82.465 contagiados y 3.326 personas fallecidas. Tururú. Fíjense si no en la población total de cada uno de los afectados. Italia con 60 millones de habitantes ha tenido 115.242 contagios y 13.915 muertes. En España con 46 millones, 117.710 personas contrajeron el Covid-19 y han fallecido 10.935. Todo ello, de momento, claro, porque los números aumentan a un ritmo de casi mil decesos diarios sin que hayamos visto la famosa curva ir para abajo. Por tanto, es imposible que 1.386 millones de chinos tengan una mortalidad tan baja y menos contagios que cualquier país europeo. Como pueden suponer, el régimen de Pekín nos ha mentido a todos desde el principio. Primero, negando la gravedad de la enfermedad y ahora, dando una versión adulterada de sus cifras.
Sí, porque la segunda parte es como se está vendiendo al mundo. Tal parece que son quienes nos van a salvar de este virus maligno. Anunciaron a voces que habían encontrado una vacuna para esperanza de muchos, ¿dónde está? A todos nos sorprendió que un ejercito de excavadoras montase un hospital gigantesco en diez días, cuando los demás hemos hecho lo mismo en cuanto la situación se ha puesto cruda. Mandan aviones cargados con material sanitario de manera altruista, cuando en realidad lo están vendiendo a pie de pista al mejor postor. O sea, a quién más paga y punto. Por no hablar, de quienes se tragaron a pies juntillas la presunta eficacia de su sistema dictatorial. Es decir, que nuestras democracias son mucho más inútiles que una autocracia comunista para luchar contra el virus. Algo inverosímil salvo que estemos ciegos y no lo queramos ver. En resumen, que no, que nuestro gobierno, por mal que lo esté haciendo, no puede tergiversar una realidad que acabaría saliendo a la luz.
@balbuenajm