Tiene gracia la justificación del presidente del Principado, Adrián Barbón, para la implantación de las zonas tensionas del alquiler en Asturias. Ante la oposición manifiesta de los alcaldes de Gijón y Oviedo, el mandatario les contestó con la siguiente pregunta: «¿Y usted por qué lo sabe si no lo aplicó». Lo cual tiene una respuesta obvia: por la misma razón que sabemos que la droga es mala sin haberla probado. Es decir, conocemos sus efectos de sobra sin tener que experimentar por nosotros mismos. Exactamente igual que el tope de precios de los arrendamientos, puesto que no son más que un instrumento de la nefasta Ley de Vivienda del 2023. La misma que se ha cargado el mercado al criminalizar a los propietarios de pisos. Considerándolos, en el mejor de los casos, como especuladores de pura cepa. Digo más, en tres años desde su creación el paisaje inmobiliario que ha dejado es desolador: la oferta desapareció casi por completo. ¿Quiere acaso más pruebas el señor Barbón de lo va a pasar (está pasando) con las zonas tensionadas? Pues bien, existe también una segunda lectura a sus palabras. Tal parece que la política de vivienda, materia muy sensible en la actualidad, tiene que ser de prueba y error. Esto es, pongo en marcha una medida, eso sí, con una gruesa capa ideológica, y a ver qué pasa. Menos mal, que no se les ocurrió expropiar pisos a tutiplén. Por cierto, seguro que no por falta de ganas desde la Consejería de Vivienda. Igual hasta te quitaban tu propiedad para experimentar los efectos. Menos mal…
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@balbuenajm