Parece que Emilio de Dios y Manuel Preciado no se toman muy en serio eso de las pruebas a jugadores, como es el caso de Zaporo, sobre quien tendrán que dar un informe cuando el jugador brasileño esté en condiciones de intervenir en partidos. El chaval está entrenándose con Gerardo Ruiz, preparador físico, y Lorenzo del Pozo, recuperador, quienes ya expusieron en el club que el estado físico del delantero brasileño está muy distante del de los jugadores de Mareo,
Además de trabajo físico, Zaporo hizo algo de balón bajo la supervisión de Pepe Acebal, quien vio algunos detalles interesantes en el aspecto técnico. En estos casos, como no hay prisa y el coste es mínimo, puede que merezca la pena arriesgar, aunque el historial de su paso por el fútbol portugués haya sido negativo.
La intención del consejo, para aplicar una idea que en su día tuvo Fernández, es que Emilio de Dios, como director deportivo, haga algún viaje a países donde vea algunos jugadores futuribles, para que terminen su proceso de formación en Mareo. Hacer algo así como lo que hace el Real Madrid o el Barcelona, salvando las distancias, por supuesto. Las ideas, en teoría, casi todas son buenas. Llevarlas a la práctica, sobre todo cuando hay limitaciones económicas, es más complicado. En este caso, el criterio del consejo puede ser una buena ocasión para evolucionar en el buen ojo clínico para los fichajes. Hasta ahora hay más aciertos que errores, sin olvidar que hubo de todo.
Pero lo que puede ser más preocupante es la falta de sintonía entre el cuadro técnico, o sea, De Dios-Preciado, con la cúpula, o sea, consejo-gerente. Es una pena que cuando las cosas empiezan a salir bien surjan estos embotellamientos. Ni unos deben hinchar el pecho por una goleada o cuatro fichajes, ni otros deben imponer criterios por rango de mando. Unos están en la proa y otros en la popa, pero todos en el mismo barco. No les vendría mal un poco más de humildad a los técnicos y algo más de comunicación en la planta noble. Ganaría el Sporting.