El partido de Ponferrada puede considerarse otro más de los de pretemporada. Preciado mantiene su objetivo de repartir minutos, mientras perfila la alineación que será tipo en la temporada, aunque ese apartado se intensificará desde el miércoles, contra el Espanyol, en Luarca.
En El Toralín, además del cansancio, destacó el papel de Cuéllar, quien tuvo tres intervenciones extraordinarias que evitaron la derrota rojiblanca, aunque también influyó un excelente gol de Sangoy, con un trallazo sensacional desde fuera del área. Hubo otros detalles aislados entre Barral y Carmelo, que pudieron haber encauzado el partido.
El equipo recibió un gol de falta. Es uno de los viejos defectos, la falta de consistencia a balón parado. El recién fichado técnico de apoyo, el valenciano Josep Alcácer, llegó con la vitola de especialista en esta materia, pero va a tener que dedicar más tiempo a subsanar defectos.

En el capítulo de la anécdota está el primer encuentro como rivales de los gemelos Alejandro y Jorge, quienes, además, fueron los capitanes. En la imagen están con Turienzo y sus dos auxiliares, posando para la web del Sporting. Van a tardar en volver a verse. Tal vez el año que viene.