Un día después, ya más reposados de lo que fue el partido del Vicente Calderón, los criterios no cambian. El Sporting ofreció una imagen de decepción que crea una situación de seria preocupación.
Una vez acabada la pretemporada, fase en la que todo son pruebas y no se miran los resultados, el comienzo de la competición es distinto. Un partido no debe servir para rasgarse las vestiduras, pero si para analizar las cosas mal hechas, la falta de actitud el equipo y las carencias de la plantilla. Creo que la banda derecha no está bien reforzada y el centro del campo sigue sin alguien que organice algo más que a base de balonazos.
El Sporting del Calderón fue una prolongación del que jugó en Huelva el último encuentro de la pretemporada, con una imagen similar. De seguir así, el camino va a ser más complicado que el de los dos años anteriores. Es una pena que esto pase cuando, en teoría, hay mejor palntilla.