El empate ente el Lugo fue una reiteración de los errores cometidos desde que se inició la Liga. Desde el principio del encuentro se vio un desbarajuste en todos los sentidos, con un equipo que carece de patrón de juego y unos jugadores que están inmersos en una dinámica muy peligrosa.
La alineación no estuvo compensada. Faltó orden. Los cambios no fueron los adecuados. La salida de Bilic, una referencia de remate, y la de Trejo, uno de los pocos que puede sacar el conejo de la chistera, le quitó peligro al Lugo.
El miércoles llega la Copa y luego el viaje a Elche, pero ya empezaron las preocupaciones de un equipo que no da la medida de sus posibilidades. El camino escogido es el equivocado. Urgen rectificaciones.