Cuando se echan números, mal asunto. Es que algo que no funciona. Pero cuando se está en descenso no queda más remedio que aferrarse a las matemáticas.
Las cuentas del Sporting están claras. Pasan por sacar algo de Almería. Un triunfo significaría salir del descenso, ya que hay un Getafe-Osasuna y los dos no pueden ganar. Incluso un empate no es malo, pero obligaría a sumar en los siguientes encuentros. Puede que el primer empate haya demostrado a los rojiblancos que saben hacerlo. La permanencia pasa por ganar los dos partidos de El Molinón y sacar algo fuera.
Valladolid va a ser como El Molinón, por la mareona que va a desplazarse, pero los partidos se ganan sobre el tapete, donde puedes encontrar un Teixeira cualquiera o una defensa que tenga algún error puntual. No queda más remedio que confiar en este equipo. Es el que hay. Ya demostró que sabe hacer las cosas bien. Así ganó al Sevilla o en Valencia y Coruña.
Toca Pérez Burrul. Es amigo de Preciado. Lo dice el míster. Hasta ahora demostró lo contrario. A ver qué pasa. Perjudicó al Sporting ante el Getafe, en El Molinón, pero lo más sangrante fue en San Mamés. Se quejan por Bilbao de las lamentaciones de Gijón, pero las pruebas están a la vista, con errores graves y pnntuales que influyeron en los dos partidos de Liga y en la eliminatoria copera. Negar la evidencia es de necios.
PD.: Me dice un amigo de Santander que los hermanos Teixeira son unos ‘pelotas’. El hermano pequeño está en Segunda División. El mayor, el que estuvo en Gijón el domingo, está muy ligado al poder establecido. El método es el mismo. No es de extrañar que haya incompetentes en los terrenos de juego. También los hay en el gremio de informadores. El que vino el domingo a Gijón, el felguerino José Ramón Gutiérrez Fernández, con el que se cerró El Molinón, es un gafe cada vez que viene. Y es otro de los sumisos. Por eso está ahí.