El Sporting deleitó a su Mareona en Vallecas con el mejor partido de la temporada a domicilio. El triunfo fue merecido y, vista la clasificación, muy necesario, porque los tres puntos no sacan a los rojiblancos del descenso. Aunque no faltaron los experimentos, caso de Botía en el lateral derecho, que es una buena bofetada al fichaje de Damián, el rendimiento general del equipo fue bueno.
La diferencia resultó corta. La culpa fue de la ambición personal, sin ánimo de buscar la mejor opción. Barral no va a cambiar y, aunque le deba a Bilic el pase de Sevilla, parece negado a la devolución, incluso en el caso de que sea por el bien del equipo.
En líneas generales, el Sporting recuperó la disciplina defensiva y supo aprovechar las debilidades de una defensa rival que se vio sorprendida por la presión de los rojiblancos.
Mañana está la Copa, que parece que será de trámite para la mayoría de participantes, lo que devalúa una competición interesante, pero que carga demasiado el esfuerzo. Pueden ser una grata sorprensa Álex Menéndez y Gálvez, que podrían debutar con el primer equipo en Palma. Pero antes hay que celebrar el triunfo de Vallecas. El sportinguismo tuvo un fin de semana completamente feliz, al sumar también la victoria del filial. Ya era hora.