Tuve el gusto de coincidir en las Jornadas sobre Orientación Laboral organizadas por EL COMERCIO con Jorge Palacio Verdín, presidente en Asturias de la Asociación Española de Coaching Ejecutivo, Organizativo y Mentoring (AECOP), que impartía una ponencia sobre el coaching en la educación y en el aprendizaje. Hasta entonces era conocedor de las prácticas del coaching en el mundo de la empresa para mejorar los resultados de empleados y directivos desde la motivación, o del coaching en el deporte, que contribuye a que el deportista logre un mayor rendimiento en la competición. Pero apenas había oído hablar de la intervención de un coach en el campo de la educación y, realmente, ¿qué mejor lugar que en los centros escolares o universitarios para aplicar técnicas de motivación, autoconfianza y desarrollo del talento, con la participación de profesores, alumnos y padres en un entorno satisfactorio, para que nuestros jóvenes sean capaces de moverse por la vida, tomar decisiones con seguridad en sí mismos y conseguir, finalmente, una sociedad excelente? Las autoridades educativas deberían de tomar nota de esta herramienta tan valiosa para incorporarla en los programas de los colegios. A buen seguro que contribuiría a mejorar los rendimientos de los chavales y a combatir las elevadas tasas de fracaso que tenemos en la educación. Ojalá me lea Wert.
Pero bueno, con una de las cuestiones que me he quedado de la intervención de Jorge Palacio es la serie de preguntas que lanzó al final para que cada uno de los que estábamos presentes, dirigidas sobre todo a los estudiantes de bachillerato que están a las puertas de definir lo que quieren hacer de su vida, las respondiéramos al menos mentalmente. Y yo me he permitido el lujo de usurpar estas cuestiones del coach para trasladarlas aquí, en este espacio, porque creo que son planteamientos que sirven también para ayudarnos en estos momentos tan desesperados, con una buena parte de la sociedad sufriendo por los recortes, donde la incertidumbre se vive en el presente, ya no sólo en el futuro, y con más de la mitad de nuestros jóvenes sin rumbo por falta de oportunidades. Estas son los interrogantes que he anotado:
¿Qué es lo que realmente deseamos ser? ¿Quién puede ayudarnos para conseguirlo? ¿Podemos recordar alguna situación satisfactoria que hayamos vivido con anterioridad? ¿Qué hicimos en aquella situación? ¿Cuando consigas lo que quieres realmente, cómo te vas a sentir? Descríbelo con una emoción. Pon una fecha para conseguirlo. ¿Y qué estas dispuesto a hacer para ello? Y ahora, ¿qué vas a hacer?