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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Monroe tiene futuro

Una vez que ya se conocen las razones por las que Tenneco Automotive ha decidido cerrar la planta de Gijón, la conclusión a la que puede llegar cualquier observador normal es que los argumentos de la empresa no se sostienen. Dicen los responsables de la multinacional encargados del desmantelamiento de la fábrica que las pérdidas de la planta son “insostenibles” y en el expediente de extinción de contratos presentado a los sindicatos justifica el dramático plan de despidos en la inviabilidad industrial de la factoría tomando como base tres argumentos:
Primero.- La tendencia de los fabricantes de automóviles es trasladar sus producciones hacia el Este de Europa por los menores costes de producción.
Segundo.- Los componentes que se han venido desarrollando en Gijón van destinados a vehículos que se encuentran en una fase muy avanzada de su ciclo vida.
Tercero.- Una buena parte de los procesos industriales de la fábrica gijonesa han entrado en un estado de “obsolescencia tecnológica” y, por lo tanto, se requiere de una inversión cercana a los seis millones de euros para la modernización.

Es decir, Tenneco ha dejado morir la planta de Monroe. El cierre que ahora plantea no es más que la puntilla a la fábrica. Se trata de una medida programada hace varios años, digamos desde el inicio de la crisis, que fue precedida por los sucesivos ERES que ha venido aplicando para adelgazar poco a poco la plantilla hasta su liquidación total.

Porque de lo contrario tendría en cuenta los planes de crecimiento que tiene el sector de la automocion en España a partir del próximo año, que convertirán a nuestro país en el polo de fabricación de coches más importante de Europa.

Y porque tampoco dejaría que los proyectos que se acometen en Gijón se fueran agotando, sino que los iría reemplazando como es debido, y porque una inversión tecnológica de seis millones de euros para una multinacional del calibre de Tenneco, si de verdad interesa, no es, en absoluto, inabordable. En definitiva, si esas son las razones, Monroe tiene solución y mucho futuro.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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