El Club Asturiano de Calidad celebró sus veinte años con la presentación de un libro con artículos de los numerosos expertos y directivos que participaron, de una forma u otra, en las sesiones que fue celebrando la asociación a lo largo de estas dos décadas sobre aspectos como el liderazgo empresarial, la responsabilidad social y corporativa, la innovación, la internacionalizacón o los modelos de gestión. Y en la presentación de ‘Veinte años innovando en la gestión’, el club contó con la presencia de Isabel Aguilera, que abre el trabajo con una aportación que lleva por título ‘Aprender de los mejores’ y que en la conferencia que ofreció en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), en Oviedo, volvió a demostrar que ella es, precisamente, una de las mayores expertas en la concienciación sobre los cambios que nos esperan en el mundo de la empresa y de la sociedad.
Aguilera, consultora con una enorme experiencia, que llevó las riendas del negocio en España de General Electric, Google y Dell Computer, habló en su charla del imparable avance de la digitalización, de la necesidad de escuchar, de dar mayor participación al cliente, del liderazgo motivador, del aprovechamiento del talento, del desarrollo tecnológico. Pero también enumeró los mayores desafíos a los que se enfrenta la Humanidad, diez retos que tenemos pendientes de resolver: el medio ambiente, la educación, la salud, la seguridad-ciberseguridad, la energía, los alimentos, el agua, la pobreza y los desastres naturales. Hasta ahí son nueve. El décimo, el más grande y al que la conferenciante concedió suma importancia, es la ética.Coincido plenamente con Isabel Aguilera en este asunto. La falta de ética es uno de los grandes males de la sociedad actual. ‘Lo que es’ cada vez está mas alejado de ‘lo que debe ser’. Lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo obligatorio y lo permitido cada vez es más confuso. La ética, como principio que rige el comportamiento y las relaciones humanas, es un concepto difuso. Las normas no se cumplen y las acciones son contradictorias, a veces malvadas.
La locura económica que hemos vivido en la última década puso de manifiesto, sobre todo, que fuimos víctimas de esa gran carencia. Y que seguimos siéndolo. La mayor parte de las causas que provocaron la gran depresión tienen su origen en el ejercicio de un capitalismo voraz y falto de principios que, al entrar en crisis, generó situaciones atroces y devastadoras. De qué ética estamos hablando cuando estalla la burbuja financiera e inmobiliaria, en las prácticas usureras de bancos, eléctricas y empresas de telecomunicaciones, en la corrupción generalizada en las administraciones, en el pago de comisiones, en la evasión fiscal, en el manejo de dinero negro, en la economía sumergida, en la utilización de información privilegiada para enriquecerse, en el ‘dumping’ social… O en realizar promesas electorales siendo consciente de que son imposibles de cumplir.
“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”. La frase no es mía, es de Albert Camus, y lo nefasto por desgracia para la Humanidad, es que ese tipo de personas predominan.