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Ángel M. González

Viento de Nordeste

El fondo de la ZALIA

Entiendo la reacción de la alcaldesa de Gijón sobre el largo y costoso parto de la ZALIA. Comprendo, como lo han hecho el resto de los grupos políticos municipales que también así lo han expresado, que el Ayuntamiento no suelte un euro más mientras no se defina un plan de futuro, yo diría más bien hasta que no se vislumbre su viabilidad, que no es otra que conseguir que las parcelas vayan siendo poco a poco ocupadas. La alcaldesa puso en su boca lo que la mayoría de los ciudadanos piensan de la zona logística, eso de que el polígono se ha convertido en un pozo sin fondo.
Doña Carmen Moriyón ha demostrado no pocas veces que sabe conectar con la gente. Pero la capacidad que tiene para ganarse la simpatía, que algunos de manera peyorativa califican de populismo, no siempre conlleva que tenga razón en todo. Sin embargo, en este caso, merece dársela en dos aspectos. Uno al denunciar que sólo sean el Principado y el Ayuntamiento de Gijón quienes estén poniendo dinero mientras el resto de accionistas actúan de figurantes. Que los puertos, bajo tutela estatal, no estén aportando la parte que les corresponde es simple y llanamente inconcebible. Su implicación tendría que ser mayor, proporcional al beneficio que llegarán a obtener cuando la ZALIA sea una realidad. Como también es inconcebible que la participación de la Administración central brille por su ausencia, un fallo de nacimiento sin duda. Y tiene razón igualmente cuando defiende un redimensionamiento de todo el proyecto, de la misma manera que lo hacen el resto de partidos salvo el PSOE, que una vez más se ha vuelto a quedar solo. Dejar la zona logística en un tamaño adecuado, que puede ser el millón de metros cuadrados urbanizados hasta ahora, no significa que pierda su interés estratégico como espacio complementario a la ampliación de El Musel. Pero hace falta que lo que ya está hecho sea atractivo para convertirlo en imán de inversiones empresariales que contribuyan al dinamismo portuario y de la actividad económica de la región.
Hay que tener en cuenta que otros territorios vecinos participan en una endiablada carrera por incrementar el peso de sus puertos con plataformas similares a la que se puso en marcha en Asturias hace ya casi doce años. El Gobierno de Cantabria, aprovechando que el titular de Fomento es de casa y por consiguiente tan casero como sus antecesores, impulsa la creación de un área logística como la ZALIA en Piélagos de 2,6 millones de metros cuadrados para dar servicio al puerto santanderino, con conexión ferroviaria incluida. El Ejecutivo del avispado Revilla pretende responder con este proyecto a la ampliación ya en marcha del ‘superpuerto’ de Bilbao, mirando de reojo a lo que estamos haciendo, para no perder competitividad por falta de infraestructuras y de espacio. Hablan de una inversión superior a los 350 millones de euros. En Vigo, llevan quince años de obras para construir el polígono logístico de Salvaterra, la mayor área industrial de Galicia, con un desembolso de la Xunta y el puerto de 150 millones y los mismos problemas que aquí. El próximo año pondrán a la venta 700.000 metros cuadrados de terreno después de reducir la extensión inicial del ‘macroproyecto’, mientras afrontan cientos de denuncias por las expropiaciones.
La alcaldesa estalló precisamente ante el notable sobrecoste que puede llegar a suponer el resultado de los litigios de los expropiados. La factura de la ZALIA, que acumula ya una deuda cercana a los 100 millones de euros, amenaza con dispararse conforme los tribunales vayan atendiendo las demandas de los antiguos propietarios por el precio al que tuvieron que entregar sus fincas. He aquí el factor no calculado que puede llevar al área logística a convertirse en un sumidero ingente de dinero, aunque ello no puede impedir que el proyecto avance. Hubo otros imprevistos por errores de escándalo, como en los accesos al polígono, pero lo que cabe ahora esperar es que las obras de las conexiones se lleven a cabo con agilidad y atino y que se construya cuanto antes la estación intermodal, que es la que dará sentido al emplazamiento.
La ZALIA necesita el último empujón. Si quiere ganar la carrera y convertirse en la plataforma logística de referencia en el Norte de España para todo el Arco Atlántico, la zona logística requiere un impulso de verdad a las infraestructuras que precisa para poner en valor su suelo. Ese es su futuro. El plan para lo que realmente fue concebida frente al derroche de recursos y de tiempo.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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