Tienen algo en común los responsables de la Administración autonómica y los primeros espadas de los partidos a nivel regional, que es su ausencia en Gijón. Son contadas con los dedos de una mano las veces que los miembros del Gobierno asturiano, presidente y consejeros, aparecen por estos lares para expresar en directo su acción en el Ejecutivo, por no decir que apenas pisan territorio salvo para dormir aquellos que tienen la suerte de tener aquí su residencia. Lo mismo sucede con los representantes de los grupos políticos que se sientan en la Junta General. Es como si esta plaza fuera la aldea gala para los ‘patricios de Ovetus’, un lugar al que solo se debe acudir con el fin de pedir el voto o hacerse selfies bien arropados.
Por ello resultan llamativas las apariciones de doña Mercedes Fernández González y sus ‘boys’ por la ciudad. La última, la ‘minicumbre’ entre diputados y concejales en el Parador Nacional Molino Viejo, que fue rematada con la retahíla de declaraciones de la lideresa popular sobre aves, gerentes y otras especies de animales a los que hay que devorar en el plato del poblado irreductible.
Desconozco si hay una estrategia detrás, encuestas que lo aconsejen, necesidad de reforzar mensajes, flancos que cubrir, caminos por recorrer, debilidades por corregir o cónclaves a la puerta, pero hace bien la presidenta del PP en desfilar un poquito más por la ciudad en la que también nació políticamente, ahora que ha tomado con fuerza las riendas de un partido tan pendiente de recuperar espacios perdidos.
Según el concepto clásico, política es la capacidad para ejercer el poder o aspirar a ejercerlo, tanto en los partidos como en las instituciones. Según el concepto moderno, el arte de la integración frente a la dominación. Cherines tiene un cometido por delante, la integración interna y externa. Gijón puede ser un buen escenario para iniciar esa tarea. ¿Será capaz la dama de conseguir el objetivo sin emplear sus técnicas más férreas?
Volviendo a la reunión del Parador, llama la atención, quizás sea simplemente una causalidad, que después del encuentro con la presidenta el concejal don Pablo González retirase la enmienda transaccional para su debate en el pleno que planteaba la solución de la alta velocidad por Pajares: ancho internacional por uno de los túneles y triple hilo por el otro. Finalmente el PP respaldó la moción de Foro con vía de alta velocidad por los dos tubos, aunque se impuso la mayoría de la izquierda, que insiste en el trazado convencional. Bueno, a lo mejor lo de la propuesta del edil popular es sólo una anécdota.
Si nos ponemos en el lugar del interés público, en lo que se supone tanto piensan los políticos, Mercedes Fernández tiene un papel relevante que jugar para que los ciudadanos de esta ciudad puedan juzgarle en su momento. Es la jefa del partido que gobierna en Madrid y por lo tanto, baluarte de una administración de la que dependen las grandes actuaciones pendientes en Gijón. La llegada de la alta velocidad, el desarrollo del plan de vías, la modernización del servicio de cercanías, los accesos a El Musel y los desbloqueos de la planta regasificadora y de la depuradora del Este para la puesta en marcha de ambas instalaciones son cuestiones que solo puede impulsar el Ejecutivo del señor Rajoy. Cherines tiene aún tiempo para aprovechar esa baza.