Blogs

Ángel M. González

Viento de Nordeste

Cordura ambiental

La mejora medioambiental se ha convertido sin ninguna duda en el cuarto pilar de nuestro estado de bienestar. La carrera por preservar el entorno en el que vivimos, el aire que respiramos, el agua que bebemos, la tierra que cultivamos, los ríos, la mar o las montañas ha pasado a formar parte de la agenda política, social e institucional bajo el capítulo de prioridades, al igual que la sanidad, la educación y los servicios sociales. Al fin y al cabo, salud y medio ambiente van de la mano. La bandera del ecologismo ha pasado de tener un dimensión ideológica muy acotada, vinculada a los movimientos reivindicativos que la vinieron enarbolando desde los años sesenta, para ser asumida por toda la colectividad al tiempo que fue cobrando una magnitud económica determinante. De ahí que los conflictos de interés sean cada vez más fuertes.
Llevamos un tiempo con el ánimo exaltado por los asuntos medioambientales en Gijón y en Asturias. Las posiciones se han ido radicalizando conforme fueron surgiendo los problemas hasta generar, en algunos momentos, sensaciones de inseguridad, duda e incertidumbre para los que creemos que habitamos en uno de los mejores paraísos posibles. Malos humos, nubes voladoras de carbón, residuos, playa contaminada o la transición energética que nos quieren imponer de manera justa, sin explicar realmente para quien se reserva tal justicia. Hace falta claridad y moderación, a la vez que se van adoptando medidas.
A alguna de ellas me quería referir por ser protagonistas estos días del asunto que nos concierne. El Principado acaba de aprobar un protocolo anticontaminación que regula una serie de actuaciones cuando los niveles de calidad del aire superen los mínimos tolerables por la acumulación de emisiones. El plan, que se circunscribe al área central de la región a la manera metropolitana, ha recibido las críticas de quienes consideran que vivimos bajo la boina permanente por falta de ambición, cuando lo que ofrece son respuestas sensatas y equilibradas a situaciones de riesgo sin que ello suponga aplicar el estado de sitio por un ¡SOS, polución! En todo caso, tiempo habrá para ir comprobando la eficacia del protocolo, complementado con los que adopten los propios ayuntamientos o las empresas, antes de decidir el cierre de ciudades o la paralización de industrias.
Asunto basura. El Ayuntamiento subirá este mismo año un cinco por ciento tasa de recogida que pagamos cada dos meses. No será el primer incremento que suframos de aquí a dos años que nos quedan para cumplir con los requisitos mínimos de reciclaje que nos impone la Unión Europea. Gijón es uno de los municipios de Asturias que mejor lleva hechos los deberes al respecto y, sin embargo, apenas reciclamos la mitad del objetivo que nos han fijado. Hace falta mejorar el servicio, invertir en los sistemas de recogida selectiva, buscar la tecnología más adecuada para favorecer su utilización, pero sobre todo una labor de concienciación ingente. Sin la colaboración ciudadana, la meta es imposible. Por eso creo que lo más eficaz, al final, más que un aumento general y a discreción de lo que pagamos, es el tratamiento personalizado en la tarifa de la basura. Incentivos para quienes separan los residuos en casa y utilizan adecuadamente los dispositivos de reutilización y tasa más elevada para el que no haga. Modelos existen, el caso es implantarlos.
Y por último, la contaminación de las aguas. El diagnóstico está hecho. Hace falta que se ponga en marcha la depuradora del Este ya construida con una agilización de los plazos para su legalización y llamar a la cordura. La playa de San Lorenzo no está en peores condiciones ahora que hace una década, dos o tres. Las natas que afloran ya lo hacían antes de que se construyeran los emisarios y nunca se interrumpieron los baños por ello. Los episodios del mes de junio por las tormentas fueron puntuales y, sin embargo, hay quienes se empeñan en extender sus efectos durante todo el verano cada vez que se detecta un objeto no identificado flotando en la bahía. Por lo tanto, en esto de los vertidos al mar, tan irresponsables son los políticos que fueron incapaces de que la mitad de Gijón siga orinando directamente en el Cantábrico, como los que arman la marimorena cuando emerge una podredumbre de algas.

Temas

agosto 2018
MTWTFSS
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031