La destitución hace unos días del gerente de la Empresa Municipal de Aguas forma parte del juego político. Su cese no resulta extraño desde el momento en que se produce un cambio de signo en el gobierno local, de la misma manera que tuvo lugar hace ocho años cuando Foro tomó las riendas del Ayuntamiento y dio un vuelco total a los equipos directivos de todas las entidades dependientes de la administración gijonesa. En el caso de la EMA, con escándalo incluido. Por lo tanto, el descabezamiento entra dentro de la normalidad aunque la justificación para hacerlo, además de la pérdida de confianza aludida, puede que requiera una mayor explicación a la ciudadanía. Los mandatarios municipales señalaron como argumento la falta de transparencia en la empresa y esa razón necesita mayor acotamiento. ¿Dónde se produjo falta de transparencia? ¿En la situación del emisario de Aboño? ¿En el de Peñarrubia? ¿En los sobrecostes de los pozos de tormentas del Arbeyal o de Hermanos Castro? ¿En la autorización para los vertidos en esta última obra? ¿En el deterioro de la red de saneamiento? ¿En la paralización de la depuradora del Este? ¿En el mal estado de los colectores que atraviesan el Piles? ¿En los análisis de las aguas del río?
Son muchos y relevantes los frentes que tiene abiertos la empresa como para mostrar la mínima duda sobre la persona que dirija sus destinos. Hacer frente a los problemas de evacuación y tratamiento de las aguas residuales de Gijón, cuyos efectos en la ciudad se hacen cada vez más evidentes, no solo va a exigir una buena planificación y unos recursos millonarios, que posiblemente se escapen de la propia capacidad de la compañía, sino también una gestión pública eficaz y cristalina. Del acierto en la selección del nuevo equipo dependerá que se cumpla esa condición.
La EMA y las otras dos empresas municipales por antonomasia, Emulsa y EMTUSA, van a tener un especial protagonismo en los próximos años. Conforman el tridente de nuestro particular ‘green new deal’, el pacto verde que, de manera irremediable, llevará a la transformación de los hábitos para lograr una ciudad ecológica y sostenible. Las tres firmas son instrumento esencial para la actuación política local en materia medioambiental.
Sobre la EMA recae la tarea de solucionar que las aguas fecales no inunden el río y la playa tal como sucede hoy proyectando una imagen de urbe tercermundista. Emulsa despliega por toda la ciudad el contenedor marrón en una carrera alocada por conseguir que la mitad de los desperdicios se reciclen el próximo año bajo la amenaza de sanción por parte de las autoridades comunitarias. Hace falta todavía muchísima labor de concienciación, aunque el único sistema que realmente funciona es aquel que afecta al bolsillo del ciudadano, bien sea mediante el incentivo o la penalización. Y ello sin descuidar la limpieza de las calles, asunto sobre el que cabría esperar mayor esmero visto el resultado del servicio.
El autobús tiene como hándicap relegar al coche en la ciudad. EMTUSA debe prepararse para la ‘gran revolución verde’ en los desplazamientos, que en Gijón vendrá determinada por las restricciones al vehículo privado en el centro y la futura puesta en marcha del metrotrén. La empresa de transportes, además de verse obligada a una renovación total de la flota con el objetivo ‘cero emisiones’, tendrá que reordenar sus líneas, acortar trayectos e incrementar frecuencias en favor de una oferta más atractiva, rápida y competitiva. Lo ideal sería que no transcurrieran ni cinco minutos de espera en la parada del bus.
El gobierno local logró un pacto esta semana con Podemos sobre las ordenanzas fiscales que acompañarán los presupuestos de 2020 en Gijón. Las principales medidas tributarias afectan precisamente a estas tres empresas municipales. Los residentes pagarán más por el agua y la basura, mientras que los jóvenes se beneficiarán de un precio reducido del billete de autobús.
Ya se ha dicho en otra ocasión. El alza fiscal tiene que redundar en la mejora de lo que se recibe a cambio. En definitiva, afrontar los desafíos, atender las necesidades y resolver las carencias con rigor y claridad.