A estas alturas del drama no voy a ser quien les sugiera que se conviertan en seguidores de la escuela de Zenon de Citio, se dejen llevar por su pensamiento y adopten una actitud estoica ante el cúmulo de adversidades que nos está dejando la pandemia. Pero la filosofía helenista, surgida como respuesta a un tiempo igualmente convulso, nos dejó una serie de instrucciones basados en la razón, para encajar el sufrimiento interviniendo en el entorno, sin dejarse llevar por las emociones y sobreponiendo la serenidad a la pasión. Llámenlo como quieran, pero hace falta tomar el control, no solo para doblegar la curva en esta tercera ola que vuelve a acorralar nuestro sistema sanitario y que agrava de forma incesante la hemorragia de la economía. Hay que tomar el control para doblar la esquina e iniciar otro rumbo que nos permita salir de la desorientación y el caos, acabar con la incertidumbre y dejar a un lado la saturación.
Hace unos días, el líder de los empresarios asturianos, Belarmino Feito, hacía una llamada a pensar más allá de la pandemia y empezar a reaccionar. Sin dejar de combatir el coronavirus, con el que tendremos que convivir aún durante un largo trecho, es necesario abrir el camino a la reactivación para recuperar cotas de bienestar con la mayor rapidez posible. Habrá sectores que se podrán recuperar con la misma velocidad con la que se vaya atajando el virus por su capacidad de adaptación. Otros, sin embargo, requieren unas condiciones que se escapan de su propia voluntad, más dependientes sobre todo del respaldo y de la agilidad que despliegue la administración. Pues bien, en los últimos días se produjeron decisiones y determinadas constataciones que, con la prudencia debida, llevan a pensar que existen movimientos que pueden contribuir a corregir la inclinación hacia el abismo. Son pequeños cimientos para ir apuntalando el crecimiento a partir del mismo momento en que logremos salir del bucle de la peste. Menciono dos que tienen que ver con actividades con una demostrada capacidad para dinamizar el mercado laboral y aportar riqueza al productor interior bruto regional: Industria y construcción.
Los constructores llevaban mucho tiempo advirtiendo de que en Gijón estaban paralizados más de cien millones de inversión por el colapso en la tramitación de licencias tras la aprobación del último plan urbanístico. Una cantidad por cierto equivalente a la que tiene previsto destinar Amazon en el polígono de Siero. El Ayuntamiento puso en marcha un plan de choque para resolver el atasco y en las últimas semanas ha sacado adelante un paquete relevante de unidades de actuación en Somió, Castiello, Nuevo Gijón, El Natahoyo, Laviada o Santa Olaya, que permitirán revitalizar la edificación residencial en la ciudad. Era una situación absurda que la fuerza del ladrillo se mantuviera frenada en los despachos. Una vez que van saliendo adelante los permisos, podremos comprobar realmente la intensidad con la que se va recuperando el sector.
De la industria, aunque el riesgo de desmantelamiento continúa al acecho, hay un dato desvelado esta semana por el consejero del ramo que indica las ganas de las empresas de efectuar el salto en la transición energética y digital si reciben acompañamiento. La cifra de los proyectos identificados por el Gobierno asturiano para aspirar a los fondos europeos es una agradable sorpresa, de la que se puede sacar pecho de verdad. Más de 110 iniciativas, de 45 entidades distintas y 13.800 millones de euros de inversión. La cuantía, incluso, puede ser mayor teniendo en cuenta las ideas manifestadas por grandes compañías a los ministerios correspondientes directamente en Madrid. Dicho esto, inmediatamente después el propio consejero reconoció que se han generado demasiadas expectativas con las ayudas de la UE y que es necesario pinchar la burbuja. Ese es un peligro real, que el tema de los fondos no se convierta finalmente en un globo. Solo con la quinta parte nos podríamos dar ya por satisfechos.
El Principado ha anunciado la inmediata creación de la ventanilla única para recibir las propuestas, que en Asturias serán cribadas en la oficina constituida al efecto. Ahora bien, el poder del reparto se lo ha reservado Pedro Sánchez con su decreto regulador. El gobierno central decidirá el destino del maná europeo, a quién primar y a quién no, si por afinidades o por territorios. Sánchez, por lo tanto, será el encargado de que la pompa estalle.