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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Ante una decisión trascendental

El miércoles 12 de mayo, festividad de San Pancracio en el calendario santoral, se verán los consejeros de Gijón al Norte para determinar el emplazamiento definitivo de la estación intermodal. Aunque en el orden del día no figura la toma de una decisión como tal, sí existe la intención por parte de las autoridades asistentes de salir de la reunión con los argumentos suficientes para fijar la ubicación. Los técnicos han ido allanando el camino estos últimos días para que los políticos que acudan al cónclave tengan supuestamente sobre la mesa todos los detalles necesarios para una aprobación trascendental. Tan trascendental que sabremos si Gijón será una ciudad de primera división o de segunda en la era de la nueva movilidad, donde el tren tiene que jugar mayor protagonismo. Habría que profesar la fe del joven romano decapitado por orden del emperador Diocleciano cuando se convirtió al catolicismo para creer ciegamente en una solución de amplísimo consenso. Por supuesto que lo habrá entre administraciones, pero será difícil alcanzar el acuerdo general político-social logrado hace tres años. Al menos, llegado a este punto, ojalá lo que este miércoles se presente sea lo que la ciudad se merece como terminal cabecera del AVE en Asturias.
A priori, para la cita de la sociedad gestora se han descartado de mano los dos proyectos elaborados de estación intermodal elaborados en la última década: el original de 2010 y el del Museo del Ferrocarril conveniado en 2019. La razón fundamental, su elevado coste, inasumible en tiempos de depresión. Así que se centrarán en dos alternativas, adjetivadas ministerialmente como «mejoradas», que parten de la reconstrucción de la terminal provisional de Sanz Crespo y del diseño de Moreda planteado hace once años. Si el PSOE local fuera consecuente con lo que ha venido defendiendo, esta última opción tendría que imponerse a cualquier otra solución que parta de una provisionalidad que ellos mismos crearon.
El avance que presentó Madrid para convertir Sanz Crespo en estación central, reformada y ampliada, bien arrimada al Palacio de Justicia y a la futura Jefatura de la Policía Local, no tenía un pase. Ignoraba totalmente lo que llevan pidiendo para Gijón hasta sus propios correligionarios de partido. Si los cambios que propone es encajar como sea el aparcadero reducido de autobuses, mejorar con más amplitud de paso peatonal y vegetación el vial volandero serpenteando sobre las vías para el acceso rodado y un diseño apañado de la terminal sería frustrante la ruta emprendida para semejante despropósito. Aunque sea más barata y rápida de ejecutar. Por el contrario, es preferible volver a la idea retocada de los primeros autores del plan, a doscientos metros escasos de la provisional, por mantener la integración ordenada que inspiraba el objetivo de eliminar la barrera ferroviaria: una estación intermodal en condiciones, la conexión sin obstáculos entre barrios, la recuperación de Sanz Crespo como un bulevard hasta el centro de la ciudad y la urbanización del resto de los espacios. A este respecto, el proyecto elegido tendría que venir acompañado de un adelanto del destino de las parcelas para la edificación, incluido el ‘solarón’, del que se desconoce aún cómo quedará definido. Me pregunto si Ciudadanos y Podemos insistirán en la consulta popular sobre el uso definitivo del ‘central park’ gijonés dentro del nuevo plan de vías. Una cuestión relevante, por otro lado, es que la obra de la estación no dependerá finalmente del dinero que se obtenga por las plusvalías de los terrenos, sino del desembolso de las tres administraciones comprometidas y de la financiación externa. Aquí entraría en juego el Banco Europeo de Inversiones, que como cualquier banco exige que el proyecto tenga viabilidad, cuando en este caso, no debe olvidarse, llevará el aval público.
Ahora bien, no está de más recordar la pretensión de incluir la actuación en el paquete de iniciativas subvencionadas por los fondos de la UE, si no son los de resiliencia, pueden ser los de transición, estructurales o de cohesión. No hace falta ponerle una monedita o un ramito de perejil a la imagen regalada del santo para aprovechar la oportunidad que existe con la ventanilla europea abierta. Hace un año no la había. No es que nos vaya a salir gratis el soterramiento, pero sí podemos ser un pelín más ambiciosos.

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Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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