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Ángel M. González

Viento de Nordeste

La oportunidad del gas

El mismo día que la ministra Teresa Ribera se confesaba fan de la adolescente sueca Greta Thunberg, que promueve los viernes de concienciación contra el cambio climático y animaba a los jóvenes a secundar esa religión, dos empresas con intereses en Asturias desvelaban sus planes para la era de la descarbonización. Ya comentamos en anteriores ocasiones que la transición energética que plantea el Gobierno tendería a acelerarse en cuanto las compañías revisaran sus estrategias para adecuarse a los tiempos marcados por las autoridades. Las empresas no tienen más remedio que intentar convertir la incertidumbre provocada por la política exprés del Ejecutivo en cuaderno seguro de negocio, adelantándose incluso a las circunstancias para no perder posiciones en el mercado.
Antonio Mexia, presidente de EdP, anunció en Londres que la eléctrica abandonará el uso del carbón como fuente primaria de generación eléctrica antes de 2030. Es decir, los dos grupos térmicos de la antigua HC en Aboño y Soto de Ribera tienen ya fijada fecha de caducidad. Más rápido imposible. El notable acortamiento de los plazos es indudablemente una victoria del movimiento verde. Pero de la intervención de Mexia me quedo sobre todo con la intención de la compañía de mantener la actividad en ambos polos una vez transcurrida la década sombría que nos espera con la reconversión energética.
En Soto de Ribera continuarán las dos centrales de ciclo combinado, que son indispensables para amortiguar el impacto en los precios que tendrá el cierre de las térmicas de carbón y como garantía de suministro eléctrico mientras se aborda el despliegue de otras fuentes alternativas. En Aboño, el gas puede ser igualmente una salida. Por un lado, manteniendo el aprovechamiento de los excedentes de la cabecera siderúrgica como se ha ido haciendo hasta ahora y, por otro, creando una gran planta de gas renovable a partir de residuos y biomasa para su distribución a través de la red. El gas renovable, que ya ha sido desarrollado convenientemente en otros países europeos, no solo tiene una utilización doméstica clara sino que facilita la implantación del transporte limpio y sostenible mediante su uso como combustible en camiones y servicios públicos urbanos. Una opción distinta al sistema eléctrico para los vehículos.
Los cambios en la movilidad para la reducción de las emisiones también alcanzan definitivamente al movimiento marítimo, de tal manera que abren la puerta a la transformación de la regasificadora de El Musel en uno de los enclaves para el abastecimiento de los buques. El responsable de Enagás, Antonio Llardén, ratificó la decidida apuesta de la compañía por ofrecer el servicio de almacenaje de gas natural licuado y ‘bunkering’ en los puertos, que es la vía elegida para la puesta en funcionamiento de la infraestructura gijonesa pendiente ahora de su legalización. La regasificadora, por lo tanto, tiene su hoja de ruta marcada en ese tránsito hacia la eliminación de la huella de carbono.
El gas adquiere un protagonismo notable en la nueva economía energética. Las oportunidades no solo se hallan en inundar el territorio de placas fotovoltaicas y torres eólicas. Asturias tiene empresas, capital humano, infraestructuras y experiencia suficiente para pasar de ser región carbonera a región gasística de referencia en España.
Sería una buena manera de transformar un sector que tanta riqueza ha dado a la comunidad autónoma y contribuir, al mismo tiempo, con el deseo colectivo de preservar el medioambiente. Ese planeta limpio y sano que todos los ‘fridays’ nos recuerda la joven activista escandinava.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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