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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Generación postcrisis

Cerca de quince mil jóvenes asturianos, más de la tercera parte de Gijón, están llamados hoy a depositar por primera vez sus votos en las urnas. Chavales con la mayoría de edad ya cumplida que se estrenan en la convocatoria para elegir a quienes regirán nuestro destino como país durante los próximos cuatro años. En ese tiempo, estos votantes noveles se enfrentarán al mercado del trabajo, si no lo han hecho ya, después de completar su periodo de formación. Su futuro, que es también el de todos nosotros, depende de la oportunidad. Se trata de la generación postcrisis, que puede seguir sufriendo las secuelas de una larga depresión que ellos no han creado si no se produce un vuelco para que este colectivo deje de ser la mayor bolsa de paro en España, en Asturias y en esta ciudad.
La última Encuesta de Población Activa (EPA) ha hecho saltar de nuevo la alarma. Tenemos una tasa de desempleo superior a la media del país y en paro juvenil seguimos en puestos de cabeza. Tan solo se genera empleo estacional coincidiendo con el verano, las fiestas navideñas y la semana santa cuando se registra un tirón del consumo y del turismo, pero el resto del año el trabajo pierde pulso de la misma manera que lo lleva haciendo la economía desde hace ya varios meses.
Sin embargo, la situación del mercado laboral apenas tuvo hueco en la agenda del circo electoral. La campaña, en ese sentido, ha sido decepcionante. Los eslóganes, la irrupción de la ultraderecha, el devenir independentista y los pactos de gobierno usurparon análisis más profundos sobre los problemas reales de la ciudadanía. La emociones desplazaron a las razones. Los intereses de los partidos primaron sobre los intereses de la sociedad y asuntos tan cruciales como el empleo solo fueron abordados de refilón, como si dejara de ser un tema absolutamente prioritario. Ello pese a que el desempleo y, sobre todo, el desempleo de los jóvenes, continúa siendo uno de los grandes motivos de preocupación en las encuestas a las que tanta atención supuestamente prestan quienes luego piden el apoyo en forma de papeleta.
La política de empleo necesita una transformación profunda si no queremos que esta nueva generación siga condenada a engrosar las listas de quienes no tienen ocupación, tenga que sobrevivir con trabajos en condiciones precarias o marcharse a otros países en busca de una mejor vida. Esas han sido, de manera lamentable, las opciones que mayoritariamente se les ha dado hasta ahora. No puede ser que su bienestar dependa más de la renta de los mayores que de su propio esfuerzo.
Lo que se ha venido haciendo hasta ahora no ha cosechado resultados eficaces. El crecimiento experimentado por la economía no ha venido acompañado de un aumento significativo de la ocupación. Sobran los informes que diagnostican el fracaso de las políticas activas de empleo y de los servicios del intermediación de las oficinas públicas. Medidas como el incremento del salario mínimo, que busca favorecer a sus beneficiarios con una dignificación del sueldo de referencia, se convierten por el contrario en una amenaza para el mercado laboral por el coste para los empleadores. Es decir, no se ha logrado dar con la tecla.
En Gijón, tampoco los planes locales de empleo lograron revertir la situación. Los programas que se fueron poniendo en marcha, aunque contribuyeron a aliviar la estadística del paro en determinados momentos, no se convirtieron ni de lejos en la panacea. La confianza ahora se deposita en el esperado tirón que supongan los desarrollos del plan de vías y del plan urbanístico. Pero las inversiones en infraestructuras y la edificación de viviendas no son por sí solas suficientes si el resto del tejido económico de la ciudad, especialmente la industria, prosigue su caída.
Los mismos jóvenes que votan hoy volverán a hacerlo el próximo 26 de mayo. Desde mañana mismo quienes aspiran a representarnos en la Corporación gijonesa o en el Principado tienen la posibilidad de introducir en su discurso lo que pasaron por alto los primeros espadas nacionales. Es decir, de qué manera plantean conseguir que el lugar donde vieron la luz y crecieron es el mejor para mantener sus raíces y prosperar.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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