Posiblemente muchos de ustedes, ante la pregunta del título que encabeza este espacio, mirarán al cielo para toparse con los nubarrones y acabar exclamando «¡con la que está cayendo!» Pues sí, pese a lo que nos está viniendo encima resulta oportuno volver a poner sobre la mesa la situación del plan de vías cuando quienes gobiernan hablan a diario de la reconstrucción del país con la mayor inyección de fondos que jamás hemos tenido. El plan de vías, junto a todo el proyecto de integración ferroviaria de Gijón, con la extensión del metrotrén hasta Cabueñes incluida, se supone que sería la inversión pública más cuantiosa de la historia en esta ciudad. Miles de empleos durante la obra y casi 900 millones de euros de desembolso en apenas siete años después de casi quince de paralización. Así se festejó en mayo de 2019 cuando se firmó el convenio entre el Ayuntamiento, el Principado y el Ministerio de Transportes para desbloquear la operación con la estación intermodal junto al Museo del Ferrocarril por acuerdo institucional tras el amplísimo consenso político y social. Cambia la Corporación, se replantea la ubicación de la terminal en Moreda y se rompe la baraja.
¿Qué pasa ahora con el plan de vías? No se sabe. La sociedad Gijón al Norte lleva sin reunirse hace casi un año salvo para aprobar las cuentas y nombrar consejeros, las alegaciones presentadas al estudio informativo sobre la actuación están sin responder y lo único que se conoce es la ridícula cantidad reflejada por el Ministerio de Ábalos en el borrador de los Presupuestos Generales del Estado para 2021: 344.000 euros para la redacción del proyecto de estación.
La alcaldesa de la ciudad esgrimió cinco razones básicas para desbaratar el emplazamiento de la estación en el Museo en favor de Moreda rescatando la idea inicial gestada por el gobierno socialista en tiempos de Zapatero. Decía que se podía acometer la obra más rápido, que el proyecto constructivo ya estaba redactado, que la declaración de impacto ambiental de 2006 servía, que se ahorraban 67 millones porque la actuación era más barata y que, por lo tanto, la certidumbre en plazos y dinero era mayor.
La reserva presupuestaria que se plantea en Madrid es una burla. Arroja por el suelo la certeza a la que aludía la primera autoridad municipal. Ana González ha reclamado claridad en el capítulo del borrador ministerial porque «el plan de vías no puede estar en perpetuo estudio». Lo que está previsto es seguir rellenando papeles y dibujando la zona, mientras continúa vigente el convenio de hace dos primaveras sin mover una sola piedra.
El Gobierno de Sánchez-Iglesias abre ahora la fase de introducción de enmiendas en los presupuestos generales una vez salvada esta semana su tramitación en el Congreso. Todos los partidos con representación en el Ayuntamiento tienen su correspondiente voz en el Parlamento nacional. Incluido el propio PSOE. Estamos ante la oportunidad de mostrar el compromiso con el proyecto de integración ferroviaria de la ciudad, el más relevante de Asturias para dotarla de una red de cercanías moderna. Es el momento de exigir dotación para llevarlo adelante a través de las cuentas para el próximo año y de las proyecciones que se realicen para los siguientes ejercicios. Veremos quien, además de hablar, hace bien su trabajo.
Nota: El equipo municipal de movilidad plantea «pacificar» el tráfico en el entorno del parque de Isabel la Católica donde no hay contienda por el coche. Solo se producen incidencias los días de partido o de feria y en momentos muy puntuales. La pacificación donde hay paz es, por lo tanto, un término desafortunado. La reordenación que se propone a partir de la eliminación de la avenida de El Molinón consiste básicamente en eliminar aparcamientos, construir un párking en altura en la explanada del Rastro sin fecha y sin ver su impacto, abrir la nueva calle de acceso a la Feria por el castigado Parque Inglés y convertir el paseo del Doctor Fleming en la ronda que soporte las idas y venidas entre dos glorietas, la del Piles y la de la Guía. Por lo tanto, será en esta vía donde mucho me temo estallará la guerra donde antes no existía.