La cuarta reforma del sistema financiero a la que tiene que hacer frente el sector en España impone durísimas condiciones a los bancos y cajas del país al tener que crear un colchón de grandes dimensiones a modo de prevención por si el deterioro de los balances se incrementa para generar confianza y credibilidad entre las autoridades internacionales y los mercados. Se trata de reforzar el saneamiento del crédito, de blindar a las entidades ante nuevas sacudidas, hasta el punto de que al final del nuevo proceso de limpieza que se abre ahora cerca de la mitad de los activos del sector, malos y buenos, estarían bajo abrigo. Las medidas son saludables -aumento de las provisiones para el ladrillo sano, traspasos a ‘bancos malos’ y más concentraciones-, aunque una buena parte de las entidades tengan que realizar enormes sacrificios para poder cumplir las exigencias de la reforma. Este nuevo escenario obliga a replantear las estrategias que todos los bancos habían diseñado después de la última reestructuración puesta en marcha hace apenas tres meses.Y en esa testitura se mueve Liberbank, con Manuel Menéndez a la cabeza. Menéndez ha demostrado hasta ahora una gran capacidad para afrontar con reconocido éxito todas las vicisitudes que han ido surgiendo como consecuencia de las convulsiones en el sector financiero desde el estallido de la crisis. El gestor de Cajastur y su equipo han ido salvando obstáculos sin poner en riesgo la entidad financiera asturiana, de tal manera que el grupo que lidera sigue manteniendo los mejores ratios de solvencia del país. Su habilidad quedó patente en la operación de integración de CCM y se puso de manifiesto cuando deshizo su relación con CAM cuando estaban a punto de presentarse ante el altar. El PP, a raíz de la nacionalización parcial de Bankia, acusó al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, de haber engañado a Rodrigo Rato en la fusión de Caja Madrid con Bancaja, al dibujarle una situación de la entidad valenciana que no era exacta. ‘Mafo’ intentó hacer lo mismo con CAM, pero Menéndez descubrió el agujero de la caja mediterránea a tiempo. El veneno para Liberbank era mortal.
El cumplimiento del nuevo decreto gubernamental supone un reto más para la dirección del grupo de Cajastur. Liberbank necesita 1.013 millones de euros para atender la provisión que requiere la reforma, casi tres veces más de los beneficios obtenidos en el último ejercicio. Este requerimiento obliga a repensar sus movimientos. El Ministerio de Economía quiere que se produzca una fusión entre los cuatro actores del sector de cajas que mejor solvencia tienen en estos momentos para conformar un grupo fuerte y de gran tamaño -BMN, Unicaja, Ibercaja y Liberbank-. Se produjeron contactos entre todos ellos, llegaron a sonar incluso campanas de boda, pero la reforma puede alterar los planes. Un ejecutivo de una de las entidades reseñadas, en víspera del Consejo de Ministros del viernes, se preguntaba qué estaría tramando Menéndez y su equipo sobre toda esta posible maraña de enlaces.”Es que, al final, dependemos también de él”, señalaba el interlocutor.
La norma obliga a las entidades a presentar al Banco de España antes del próximo 11 de junio sus proyectos de saneamiento. Liberbank tiene tres opciones: buscar un socio que inyecte capital suficiente para cubrir la dotación; acudir directamente al FROB para beneficiarse de la línea de préstamo que contempla el decreto a un interés del 10% y cinco años de amortización, o hacer caja vendiendo su paquete accionarial en alguna de las empresas participadas (EdP, Enagás, Indra, Amper, Ence…).
Ésta última fórmula ya la adoptó cuando se desprendió de Telecable para cubrir el 10% de ‘core capital’ que se había establecido como meta en la reforma del año pasado. Liberbank tiene, por lo tanto, potencial para cumplir los requisitos incluso sin llegar al endeudamiento con el FROB y sin debilitarse. A partir de ahí, las posibilidades de que Manuel Menéndez siga protagonizando su papel en la reordenación del sistema bancario continúan abiertas. Para ello también hay tres opciones: casarse con alguna de las cajas señaladas por el departamento de Luis de Guindos, seguir creciendo mediante la incorporación de redes como la de Caixa Geral o sellar una alianza con otro banco. Y llegado a este punto se lanza una idea, que para algunos puede resultar descabellada. ¿Por qué no contraer matrimonio con Bankinter, la entidad menos expuesta al ladrillo, de tamaño similar, con una cultura de gestión igualmente eficaz y ejemplar y con unos sólidos accionistas de referencia? En Bankinter, la entidad financiera ya tiene un aliado, el grupo Masaveu, con lo que se podría conseguir un significativo conglomerado asturiano. Y de otro lado, la familia Botín, que no está nada mal tenerla cerca.