Antes de comenzar el mes de agosto, vacacional por excelencia, y de que entremos en estado de “amnesia presidencial”, como diría el jefe del Gobierno asturiano, Javier Fernández, no está de más un pequeño repaso, aunque sea para el bien espiritual de cada uno, de los últimos hechos económicos que hemos visto en la región y que infunden cierta esperanza de que algo ya está comenzando a cambiar. Se trata de recordar las noticias digamos más positivas que hemos conocido en julio para, por lo menos, intentar relajarse con buen sabor de boca.
REABRE TENNECO. La plantilla, más reducida por los efectos del ajuste, vuelve al trabajo en la planta de Porceyo. Monroe, al menos de momento, se salva de las fauces de una alocada deslocalización, que ya apuntamos desde aquí que no tenía explicación lógica ni justificación alguna. Finalmente se impuso la cordura en la dirección de la compañía, más forzada por la crisis con Rusia por la situación de Ucrania y la sanciones de la UE y de Estados Unidos a todo que huela a Putin, que por las verdaderas intenciones de la multinacional norteamericana. Vamos a seguir produciendo amortiguadores, menos que antes, y de la factoría gijonesa saldrán también varillas, transporte incluido, que le dará sentido económico durante algún tiempo. Enhorabuena a los trabajadores por su modelo de movilización y por su esfuerzo.
MEJORA EL PARO. Era hora de que la EPA nos diera alguna alegría. El desempleo en Asturias se ha situado por debajo de los 100.000 parados y por primera desde la crisis el saldo en la creación de empleo en un año ha sido positivo. Los servicios vinculados a la actividad turística y un pequeño respiro en la industria ha permitido ver los datos con un leve optimismo, pero sin demasiado repique de campañas. Las cifras, según las lecturas expertas, demuestran que no hace falta crecer a un ritmo del dos por ciento para generar puestos de trabajo, que con la mitad ya sirve, porque la reforma laboral contribuye a acelerar el proceso de reactivación del empleo en España. Eso sí, más precario y más barato. Entre los datos positivos de esa última encuesta encontramos otros que no lo son tanto: la población activa en Asturias continúa cayendo y la tasa de actividad sigue siendo la más baja del país, dos males relacionados que venimos arrastrando incluso desde etapas anteriores a la crisis, al igual que el elevadísimo desempleo juvenil.
BAJA EL AGUA EN GIJÓN. También una buena noticia aunque la oposición, como puede ser lógico, la tilde de medida electoralista. Si fuera por ello, me gustaría que hubiera elecciones todos los años. Algún ciudadano, incluso, diría que cada seis meses. No es que a los gijoneses le tocara la lotería con la bajada del precio del agua anunciada por el Ayuntamiento para el próximo año, pero un 6 por ciento menos en el recibo algo se notará en la maltrecha economía de las familias. Siempre he defendido que los beneficios de la empresa pública que gestiona el agua tenían que revertir de una manera u otra directamente en la ciudadanía. La reducción de la tarifa es una buena fórmula. La medida, además, viene acompañada de otras acciones como la rebaja en el precio de las nuevas acometidas en la zona rural y el proyecto para crear un fondo social que ayude a pagar la factura a las familias más desfavorecidas. Ahora hace falta que el Principado se anime y reduzca también el canon de saneamiento que grava el recibo en el paraíso del agua, que esto no es Andalucía. Pero eso es otro cantar.
PRIMER ACCESO A LA ZALIA. Después de tres intentos anteriores fallidos por los recursos judiciales y la carencia de avales bancarios para las empresas aspirantes, el Gobierno asturiano ha abierto el proceso para la construcción del primer acceso a la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias, el macropolígono de Serín que nació como apoyo al ‘superpuerto’, en el que crecen las ortigas por la parálisis de la crisis y la inutilidad política. El Principado ha decidido construir una carretera barata, de una calzada, por poco más de 26 millones de euros, que conectará la ZALIA con la AS-19 en La Peñona, una vía que además, según la Administración, dará servicio también a los polígonos de Somonte, Lloreda y Bankunión, lo que no está nada mal. Será un acceso de bajo coste para las arcas, cosa que no es criticable, pero de una ejecución compleja y a mi juicio excesivamente larga, pues hasta el 2017 no podremos disponer de ella y eso si todo va bien. Ahora falta que el Ministerio de Fomento cumpla también su compromiso con el área logística y adjudique de una vez por todas el otro acceso, la conexión con El Musel por Jove, que la tardanza ya tiene bemoles.