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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Descolgados

Mientras España acelera el tren de la recuperación, Asturias espera en la estación a verlo pasar. Los datos que hizo públicos el Instituto Nacional de Estadística sobre la evolución del PIB y del déficit de las comunidades autónomas en 2014 no pueden ser más ilustrativos de las dificultades que padece la región para engancharse al convoy del crecimiento. Asturias aumentó su producto interior bruto en un 0,8%, cuando la media nacional alcanzó el 1,4%, seis décimas más, y hubo comunidades que casi nos triplicaron. El comportamiento no puede ser peor. En cuanto al cumplimiento del déficit tampoco estuvimos muy brillantes. Fue del 1,3%, es decir, no llegamos al objetivo, pero no resulta tan preocupante como el hecho de que no acompasemos la marcha para salir de la crisis al ritmo del resto del país. La consejera de Economía, Dolores Carcedo, ha explicado esta desviación del déficit a los ajustes contables que, de forma coyuntural, hubo que hacer para reflejar las inversiones en los dos nuevos hospitales asturianos, el HUCA y el Álvarez-Buylla, y esta circunstancia nos deja tranquilos, pero lo realmente preocupante es que quedemos descolgados del crecimiento.
Luis de Guindos, al que no le falta un ápice de optimismo, ha pronosticado que España cerrará este año con un aumento del PIB superior al 3%, más de lo que predicen los informes de coyuntura de organismos económicos y entidades financieras. El ministro, incluso, ya aventuró cinco años de bonanza, como mínimo, de tal manera que hasta 2020 habrá expansión y creación de empleo. Para entonces, habremos conseguido reducir la tasa de paro a más de la mitad, si las circunstancias no se tuercen. Turismo, exportaciones y consumo privado son los tres factores del crecimiento que espera el Gobierno, una trinidad de la que Asturias no está muy boyante.
En nuestra región confiamos más en que el propio tren de la recuperación nacional tire de nuestro maltrecho vagón que en nuestras propias posibilidades. No somos una potencia turística en el panorama estatal, aunque exportamos seguimos teniendo carencias y en lo que se refiere al consumo privado el problema es mayor. La tasa de actividad es de las más bajas del país y nuestra estructura social no favorece precisamente incrementos de consumo importantes. Uno de cada tres asturianos trabaja, otro es pensionista y el tercero está en el paro, estudia o carece de ocupación definida. Además la población cada vez es más envejecida y la demanda, el seguimiento de las tendencias y las compras de bienes y servicios se van reduciendo. Las pautas de consumo se modifican por la peculiar situación demográfica de Asturias. Por lo tanto, el debate ya no es que salgamos más tarde de la crisis, de la misma forma que también hemos entrado en ella más tarde, como ha ocurrido en anteriores ciclos de depresión, sino si seremos capaces de alcanzar la nueva prosperidad.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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