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Ángel M. González

Viento de Nordeste

La Fortuna de Gigia

Qué lástima da ver a la ‘Fortuna balnearia’ envuelta como si fuera una momia en un sótano de un chalé de Somió. Da pena, de verdad, que uno de los mayores tesoros del Gijón romano lleve veinte años embalado en papel y plástico, se entiende que para una mejor conservación, sin que tan siquiera el propietario disfrute con su contemplación en cualquier rincón de la casa.
La ‘Fortuna balnearia’, digamos, sufre su segundo entierro después de que fuera desenterrada hace dos siglos en la fuente de la Mortera, en el poblado de Santa Bárbara, que en el siglo I después de Cristo era lugar consagrado a los baños de nuestros ancestros. El ara de piedra arenisca está pendiente ahora de que alguien la rescate de la posesión privada y ese alguien no puede ser más que esta ciudad.
Manuel del Castillo, que la recibió en herencia, ha puesto el valioso altar que J. Pompeio Peregriniano dedicó a los favores del agua a la venta, sin saber a ciencia cierta cuánto puede recibir por ella. Sin embargo, afirma que ya tiene ofertas, incluso del extranjero, para hacerse con la preciada pieza arqueológica, aunque le gustaría que el destino último fuera Gijón. Yo sobre esto no tengo ninguna duda.
Los gijoneses estaríamos de enhorabuena si las autoridades, bien sea el Principado o bien el Ayuntamiento, lograran un acuerdo con el propietario para que esta joya de dos mil años fuera incorporada al patrimonio histórico-artístico de dominio público. Seríamos unos afortunados si pudiéramos disfrutar de manera permanente de tal fortuna, como lo hicimos en 1995 cuando estuvo expuesta en ‘Astures’, o antes, en la farmacia familiar de Manolo, en la calle Corrida.
Desconozco cuál puede ser la fórmula, si la compra pura y dura o una donación con mención expresa del donante en una placa, pero mantener la reliquia como un atadijo en un trastero es el colmo del despropósito. Ya lo es también cuando te preguntas por qué carajo la piedra no estaba bajo custodia administrativa, como tanto patrimonio en Asturias aún en manos de curiosos o expoliadores. Pero todo tiene arreglo y qué bueno sería que en el futuro museo de la ciudad, en la antigua fábrica de tabacos, tengamos un espacio en el que la ‘Fortuna balnearia’ luzca con esplendor para el deleite de Gigia entera.

Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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