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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Pokémon en El Infanzón

Con el furor que se ha desatado con Pokémon Go hay responsables institucionales con cartera, en Madrid y en Asturias, que si se transformaran en personajes del juego de Nintendo pululando por Gijón, tipo Ivysaur, Charmeleon o Watortle, por mencionar alguno de esos bichitos de ataque, no habría lugar a dudas de que marcarían récord de cacerías. Pienso sobre todo en quienes llevan y han llevado hasta esta semana las riendas de las infraestructuras, aquí y en toda España, y que más por omisión que por acción se podrían perfectamente convertir en candidatos-candidatas objetivo de las capturas de muñequitos en un mundo virtual superpuesto a la aumentada realidad gijonesa.
Porque de la gestión que nos deja Ana Pastor y sus subordinados poco más se puede decir, si no es desearle suerte a la exministra en su cargo como tercera persona más relevante del Estado después del Rey y del presidente del Gobierno y que su sucesor en el Ministerio de Fomento no sea gallego ni catalán, por aquello de que barren para casa que da gusto.
Y luego tenemos a doña Belén Fernandez, la consejera autonómica que más tiempo lleva en el Gobierno regional de cuantos mandatarios acompañan a Javier Fernández, es decir, una veterana en toda regla, cuyo comportamiento con esta ciudad en materias de sus dominios ha sido como el de la Señorita Rottenmeier. No vamos a recordar aquí todos los temas en los que ha tenido y tiene protagonismo la consejera, solo un último hecho que relataba esta misma semana Marcos Moro a propósito del deterioro de la carretera Piles-Infanzón. El Ayuntamiento se hizo cargo de una serie de obras urgentes en la AS-247 ante la peligrosidad de los daños que va acumulando con el paso del tiempo, después de que viniera reclamando constantemente a la Consejería desde hace tres años el arreglo de la carretera ante el riesgo de convertirse en una caleya.
La administración local desembolsó un dinero para atender las reclamaciones de vecinos y usuarios que no le correspondía, es decir, a las competencias impropias en educación, sanidad y servicios sociales incorpora ahora las infraestructuras, un mal precedente a mi juicio, aunque prácticamente inevitable si hablamos de desidia regional. Es curioso que el mismo día que se publica la noticia en este periódico, nuestra consejera anuncia dos licitaciones para renovar los pavimentos de la carretera de Miravalles, en Villaviciosa, y de Percelles, en Cangas de Onís, obras seguramente tan necesarias como la de Gijón, pero por un importe diez veces superior a lo que el Consistorio destinó a reparaciones para ir tirando.
Por cierto, un tramo de esta vía es totalmente urbano, el que va desde el puente del Piles hasta el cruce de la avenida de Dionisio Cifuentes, incluso se puede extender hasta la intersección con el camino de los Nogales que conduce al Jardín, y los peatones se encuentran con zonas de acera donde los flacos solo pasan en fila india. Pero bueno, eso queda para otro día. Ahora lo que toca es, al menos, incluir en el programa de conservación viaria de doña Belén esta transitada comunicación. De lo contrario, temo que se plague de monstruos y no tengamos suficientes ‘pokeballs’ para encerrarlos.

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Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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