{"id":1212,"date":"2020-04-19T12:17:14","date_gmt":"2020-04-19T10:17:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/viento-nordeste\/?p=1212"},"modified":"2020-04-19T12:17:14","modified_gmt":"2020-04-19T10:17:14","slug":"en-la-septima-semana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/viento-nordeste\/2020\/04\/19\/en-la-septima-semana\/","title":{"rendered":"En la s\u00e9ptima semana"},"content":{"rendered":"<p>Confieso que me resultaba muy dif\u00edcil de creer aquel informe de las asociaciones de los sanitarios especialistas en cuidados intensivos del pasado 16 de marzo sobre el impacto que la pandemia podr\u00eda llegar a tener en nuestro pa\u00eds. El panorama que avanzaban era inimaginable por horroroso. De los tres escenarios que planteaban en el estudio epidemiol\u00f3gico, el m\u00e1s moderado era absolutamente atroz por el n\u00famero de contagios que pronosticaba y el elevad\u00edsimo nivel de fallecimientos. El cuadro m\u00e1s optimista apuntaba que, al cabo de doce semanas de propagaci\u00f3n, se podr\u00edan registrar m\u00e1s de 128.000 ingresos hospitalarios y 36.800 muertes en todo el territorio nacional. El m\u00e1s pesimista multiplicaba casi por tres los efectos devastadores del COVID-19. La proyecci\u00f3n part\u00eda de los casos que ya se hab\u00edan manifestado en la semana anterior en Madrid, en aquellos primeros d\u00edas negros del coronavirus en Espa\u00f1a, despu\u00e9s de que m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas se concentraran en calles, pabellones y estadios de f\u00fatbol cuando la infecci\u00f3n ya empezaba a circular. Y establec\u00eda que el pico de la expansi\u00f3n se producir\u00eda en la s\u00e9ptima semana.<br \/>\nVamos a entrar en ese periodo. A partir de ma\u00f1ana afrontamos esa semana siete con unos registros tr\u00e1gicos, igualmente impensables hace apenas dos meses cuando se tuvo conocimiento del primer contagio: casi 192.000 positivos y 20.000 defunciones, seg\u00fan la contabilidad oficial. Un balance que, por el contrario, no refleja toda la realidad. En el tiempo que llevamos de pandemia fallecieron m\u00e1s de 10.000 personas en residencias de ancianos o en sus domicilios y una buena mayor\u00eda no figuran en aquella estad\u00edstica por los criterios de confirmaci\u00f3n. Por esos mismos criterios, llevamos varios d\u00edas recorriendo la meseta de la gr\u00e1fica, en los puestos de cabeza del ranking mundial de muertes, y nos encaminamos a superar la previsi\u00f3n m\u00e1s moderada sobre v\u00edctimas que aventuraban los profesionales de las UCI. En Asturias, el pron\u00f3stico sobre el n\u00famero de afectados que reflejaba el plan de contingencia tambi\u00e9n ser\u00e1 sobrepasado, pese a que no hayamos alcanzado ning\u00fan d\u00eda el nivel cr\u00edtico de contagios positivos. Junto a los 2.300 \u2018oficiales\u2019, la propia administraci\u00f3n sanitaria recuerda que hay otros 7.000 con s\u00edntomas que est\u00e1n en sus casas vigilados por los servicios de atenci\u00f3n primaria.<br \/>\nSin embargo, no cabe duda alguna de que el confinamiento evit\u00f3 una cat\u00e1strofe mayor. El encierro en nuestros domicilios impidi\u00f3 la multiplicaci\u00f3n de los enfermos y salv\u00f3 miles y miles de vidas, aunque hayamos tenido que sacrificar la econom\u00eda, convertida ahora en otro drama que tardaremos tiempo en superar. Entramos ahora en esa s\u00e9ptima semana de expansi\u00f3n de la enfermedad y en la quinta del estado de alarma pensando en cu\u00e1ndo y de qu\u00e9 manera empezaremos a abordar la transici\u00f3n hacia la normalidad.<br \/>\nTenemos siete d\u00edas decisivos por delante, antes de afrontar la tercera pr\u00f3rroga, para ir determinando el alcance de un desconfinamiento suave, gradual y coordinado. Ideas para emprender esta delicada fase de retorno no faltan: Por territorios, por zonas piloto, permitiendo el paseo por franjas horarias, la pr\u00e1ctica del ejercicio f\u00edsico, el uso de parques y playas, la apertura de los peque\u00f1os comercios, de la hosteler\u00eda con terraza\u2026 El presidente del Gobierno anunci\u00f3 ayer la primera de ellas, la salida limitada de los ni\u00f1os desde el 27 de abril. Despu\u00e9s de tantas horas de enclaustramiento, los ciudadanos han demostrado, en su inmensa mayor\u00eda, responsabilidad suficiente para afrontar esa vuelta escalonada a lo cotidiano con los medios de defensa y la distancia social que el maldito virus nos obliga a adoptar.<br \/>\nPero no nos podemos dejar llevar por las decisiones en pa\u00edses de nuestro entorno con situaciones distintas a las nuestras o por presiones sociales y pol\u00edticas. Antes de todo ello las autoridades tienen todav\u00eda algunos deberes por cumplir. No se puede plantear el regreso, corriendo el riesgo de un rebrote, sin tener una aproximaci\u00f3n m\u00e1s certera del impacto real de la pandemia. Tiene que aplicarse un testado mucho m\u00e1s amplio del que se est\u00e1 haciendo para conocer el grado de inmunidad y propagaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n con o sin s\u00edntomas. Hace falta una reserva suficiente de equipos de protecci\u00f3n para garantizar la seguridad del personal sanitario. Es fundamental que el mercado est\u00e9 bien abastecido de mascarillas al alcance de la ciudadan\u00eda para acabar con la especulaci\u00f3n. Y, sobre todo, una gesti\u00f3n m\u00e1s eficaz para conseguir que las residencias de mayores sean lugares libres de transmisi\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confieso que me resultaba muy dif\u00edcil de creer aquel informe de las asociaciones de los sanitarios especialistas en cuidados intensivos del pasado 16 de marzo sobre el impacto que la pandemia podr\u00eda llegar a tener en nuestro pa\u00eds. El panorama que avanzaban era inimaginable por horroroso. 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