{"id":1308,"date":"2020-11-08T21:01:56","date_gmt":"2020-11-08T20:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/viento-nordeste\/?p=1308"},"modified":"2020-11-08T21:01:56","modified_gmt":"2020-11-08T20:01:56","slug":"peste-paro-y-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/viento-nordeste\/2020\/11\/08\/peste-paro-y-pobreza\/","title":{"rendered":"Peste, paro y pobreza"},"content":{"rendered":"<p>Nos encaminanos hacia la dureza del invierno metidos de lleno en un oto\u00f1o cruel. La pandemia est\u00e1 irrumpiendo con la fuerza de un vendaval que deja desnudo el \u00e1rbol de la vida. Las casas se convierten en el mejor refugio para guarecerse de la virulencia bajo el calor del hogar, \u00fanicamente amenazado por la ventana abierta para combatir al enemigo, en l\u00ednea de las recomendaciones de quienes dicen saber algo del virus: abrigarse y ventilar. Se aventura una traves\u00eda larga y fr\u00eda. Tenemos que prepararnos para salir de ella con el \u00edmpetu suficiente que permita recuperar cotas de bienestar. Con moral de victoria, sostienen los estrategas. Y una de las primeras cuestiones que tambi\u00e9n hay que vencer es el avance imparable del deterioro social.<br \/>\nEntre la docena de cambios que vamos a sufrir por la tragedia de la Covid hay uno extremadamente inquietante, que pondr\u00e1 a prueba nuestra capacidad de resistencia como sociedad: el aumento de la pobreza y de la desigualdad.<br \/>\nLa nueva crisis est\u00e1 llevando, de forma inexorable, a un mayor incremento de la brecha abierta en la \u00faltima recesi\u00f3n. Las cicatrices del anterior declive que quedaron sin cerrar se agrandan ahora con el profundo da\u00f1o econ\u00f3mico que est\u00e1 provocando el coronavirus. Cada d\u00eda que pasa son m\u00e1s las familias que las pasan canutas para poder sobrevivir. El drama de quienes apenas tienen ya esa ventana que abrir crece sin cesar. Su abrigo est\u00e1 en alg\u00fan rinc\u00f3n de la calle.<br \/>\nVen\u00edamos de una situaci\u00f3n que no invitaba para nada a la relajaci\u00f3n. Hace escasamente unos meses, antes de que comenz\u00e1ramos a sufrir la pandemia, la red que agrupa a las organizaciones que luchan contra la exclusi\u00f3n en Asturias daba cuenta de un dato aterrador: 133.000 personas en la regi\u00f3n se encontraban en situaci\u00f3n de pobreza severa, 64.000 m\u00e1s que las que se hab\u00edan contabilizado un a\u00f1o antes. Una cifra de esc\u00e1ndalo. Gente que tiene que vivir con menos de quinientos euros al mes. La tasa sobre la poblaci\u00f3n se hab\u00eda duplicado en dos a\u00f1os. Est\u00e1bamos cuatro puntos por encima de la media nacional y m\u00e1s de la cuarta parte de esa enorme bolsa de precariedad se concentraba en esta ciudad.<br \/>\nEl problema desde marzo est\u00e1 creciendo a la velocidad que galopa la enfermedad. Hay pruebas fehacientes de que la cosa va muy mal. Esa realidad est\u00e1 diariamente chequeada por las entidades que emprenden la batalla contra la penuria. Y la radiograf\u00eda es atroz. La Cocina Econ\u00f3mica no da abasto sirviendo men\u00fas. El doble que hace un a\u00f1o. El Albergue Covadonga est\u00e1 a punto de llenarse sin haber llegado el fr\u00edo. C\u00e1ritas tiene repletos los centros de acogida y la atenci\u00f3n se empieza a desbordar y el Banco de Alimentos arranca una fuerte campa\u00f1a para recabar recursos ante lo que est\u00e1 por llegar.<br \/>\nEl mismo Ayuntamiento, una vez aparcada la renta social, ha tenido que triplicar las ayudas de emergencia para hacer frente a una demanda disparada de necesidades entre las familias sumidas en el pozo de la desesperaci\u00f3n. Dinero puntual para pagar el agua, la luz y el gas, la compra de comida, el alquiler o la comunidad de vecinos. En algunos casos, hasta el coste del enterramiento<br \/>\nCuando hace quince a\u00f1os se implant\u00f3 el salario social nadie pensaba entonces que alcanzar\u00edamos el n\u00famero tan desorbitado de beneficiarios como el que tenemos en estos momentos, en pleno trasvase de esta cobertura al ingreso m\u00ednimo vital. Un ingreso, por cierto, aprobado con premura pero que se est\u00e1 tardando en cobrar. Pues bien, 21.960 hogares reciben aquella prestaci\u00f3n, seg\u00fan los \u00faltimos datos de la correspondiente Consejer\u00eda, que dice trabajar ahora en favorecer que esas personas puedan reengancharse al mercado laboral para \u00abno fiar su proyecto de vida a la ayuda\u00bb. Mala \u00e9poca para tan buena intenci\u00f3n.<br \/>\nHace una semana, en este mismo espacio, pon\u00edamos de manifiesto la urgencia de unos presupuestos a todos los niveles destinados a reforzar la sanidad y evitar una mayor destrucci\u00f3n de la econom\u00eda ante los efectos devastadores de las restricciones en los sectores m\u00e1s afectados por la crisis. Hosteleros, comerciantes, aut\u00f3nomos en general, peque\u00f1as empresas, etc\u00e9tera. La tercera pata que requiere el fortalecimiento son los servicios sociales. Hay que dotarlos con todos los fondos posibles para atajar el desastre de ese engarce desgarrador: peste, paro y pobreza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos encaminanos hacia la dureza del invierno metidos de lleno en un oto\u00f1o cruel. 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