El Comercio
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Autor: Cuervo Alfageme
Abandonar la vivienda arrendada
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Cuervo Alfageme Abogados | 11-12-2017 | 3:48| 0

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Juan es inquilino de una vivienda desde hace tres meses y ha firmado un contrato de un año más las prórrogas legalmente previstas. Ha perdido su trabajo y quiere volver a casa de sus padres. Nos pregunta si puede irse alegando su situación económica y si pueden reclamarle algo, ya que el contrato no dice nada sobre esta cuestión.

La ley permite que el inquilino desista del contrato de arrendamiento, pero pone unas condiciones: que hayan transcurrido al menos seis meses de contrato y que se avise con al menos treinta días de antelación. Por tanto el propietario puede exigirte que pagues al menos los seis primeros meses. No obstante, habla con el arrendador para explicarle tu situación e intenta llegar a un acuerdo.

 

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Matrimonio, tareas del hogar, compartir… ¿qué dicen nuestras leyes?
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-12-2017 | 5:42| 0

blogHablamos, y mucho, y normalmente para bien, de la igualdad, del reparto de tareas en las parejas en el hogar, en el cuidado de los hijos, en la atención a los mayores… pero, al margen de opiniones, ¿nuestras leyes dicen algo al respecto?

Pues sí. La respuesta es positiva. Desde el año 2005 nuestro Código Civil incorpora, en la regulación del matrimonio y entre las obligaciones de los cónyuges, la de compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo, obligación que se contiene en el artículo 68, que también se refiere a la clásica obligación de fidelidad, convivencia y socorro mutuo. Este precepto se lee durante las ceremonias civiles y es de aplicación con independencia de cual sea la forma de celebración del matrimonio elegida.

Es una de esas obligaciones legales que tienen muy difícil exigencia cuando no se quiere llevar a cabo de forma voluntaria. Sin embargo, son muchos los divorcios que se han llegado a producir por desacuerdos continuos en este tipo de cuestiones, entre otras muchas.

Hoy en día no hace falta alegar causa alguna para divorciarse. Cualquiera de los dos cónyuges puede instar el divorcio con tan solo tres meses de matrimonio (incluso menos si existe una situación de maltrato). Tampoco el hecho de que se produzcan o no este tipo de situaciones tiene relevancia alguna para las medidas que van a adoptarse como consecuencia del divorcio, salvo cuando hay hijos menores, en cuyo caso se valorará la atención que cada cual venía prestando a su cuidado para determinar el sistema de custodia.

Es por ello que aunque a veces nos consulta alguna persona sobre este particular, entendemos que si lo que quiere es mantener su matrimonio y lograr la colaboración del otro en las tareas domésticas y en el cuidado de los hijos, el camino judicial no es el más adecuado. Quizás el diálogo o una terapia de pareja dirigida por un psicólogo puedan encaminar la situación que, si llega a hacerse insostenible, terminará con la ruptura de la pareja. Lo ideal buscar el acuerdo que facilite la convivencia.

 

 

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No hablar no es una opción
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Cuervo Alfageme Abogados | 05-12-2017 | 6:05| 0

 

blogNos ocurre en muchas ocasiones y en muy diferentes temas, tal vez porque lo intentamos siempre. Somos de esas personas que pensamos, tanto en lo personal como en lo profesional, que es preferible terminar cualquier conflicto con un acuerdo que cumpla con las expectativas de ambas partes, aunque las dos también tengan que ceder en algún punto.

Pero a veces, por mucho que a priori a todos nos parezca razonable intentar un acuerdo, nos tropezamos o nos encerramos en un no tan rotundo que no deja ni un resquicio al diálogo.

Y esto es negativo.

Negociar puede no conducir a ningún lado. O puede que sí. Y solo por el hecho de que exista esa posibilidad merece la pena intentarlo.

Un “no quiero hablar” desde el principio es irracional, ya sea porque creemos que tenemos de nuestro lado la más absolutas de las razones, ya sea porque nos ciegan los sentimientos, que suele ser lo más habitual. Y no importa, para que esto suceda, que estemos inmersos en un tema de divorcio, de arrendamientos o de comunidades de propietarios… cuando nos encerramos en nuestra posición, lo más habitual es que terminemos en un procedimiento judicial.

Obviamente esta es una solución. Será un juez el que determine finalmente en su sentencia quién se declara triunfador legal de la batalla pero realmente en el camino ambas partes han perdido la oportunidad de poner fin a un conflicto de una forma mucho más sencilla.

Porque en un juicio se aportan pruebas y se ataca la posición de la otra parte y suceden cosas que pueden generar rencillas para siempre.

Y si esto es importante en relación a cualquier pleito, lo es mucho más en temas de familia, y aún incluso más, si son temas de familia en los que la discusión se centra en cuestiones relacionadas con los hijos menores… porque esa relación entre ambos progenitores no va a finalizar nunca. A la otra parte de un contrato podemos no volver a verla más pero al padre/madre de nuestros hijos vamos a tenerlos ahí de por vida.

Abrir los oídos para escuchar, ver todas las opciones, hacer propuestas constructivas y con intención real de llegar a un acuerdo, saber dónde está realmente el punto intermedio y rodearnos de profesionales que nos ayuden a encontrarlo, a través de su propia negociación o aplicando fórmulas como la mediación… son los mejores y principales consejos cuando tenemos cualquier problema jurídico.

 

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¿Y si toca?
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Cuervo Alfageme Abogados | 30-11-2017 | 7:18| 0

 

blogUno nota que entramos de lleno en plena época de Navidad cuando los escaparates se llenan de adornos típicos, cambia el tono y contenido de los anuncios en todos los soportes, miramos hacia arriba en las calles para iniciar las consabidas críticas a la iluminación navideña aun cuando ni siquiera se haya procedido al encendido oficial y todo el mundo en todas partes nos ofrece un décimo o participación de la lotería de Navidad… Esos en los que siempre acabamos cayendo por aquello de ¿y si toca?

Claro que no todo es tan bonito como en el anuncio de este año. Es difícil que un o una extraterrestre encantadora aparezca en nuestra vida, que nos toquen unos cuantos miles de euros y que todo sea felicidad a nuestro alrededor. El dinero no lo arregla todo, obviamente, y es más, en muchas ocasiones hace aflorar las peores reacciones de aquellas personas de las que nunca esperábamos algo igual.

Por eso, como en casi todo, es mejor prevenir.

Por eso, aunque exista mucha confianza y nos embargue el espíritu navideño, es mejor tomar una serie de precauciones que, en principio, no deberían molestar a nadie aunque, como en casi todos los temas jurídicos, puedan causar ciertos recelos.

La OCU (www.ocu.org) ha recopilado una serie de consejos sobre la lotería de Navidad que conviene tener en cuenta y aplicar cuando decidimos comprar y compartir un décimo, algo tan nuestro como las doce uvas del día treinta y uno.

Estos son algunos de ellos:

-Guardar los décimos y hacer fotocopias del anverso y del reverso. Si el décimo se estropea hay que enviarlo a la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado, que determinará si se puede cobrar el premio. Y si está muy irreconocible, será la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre la que se pronuncie. No debemos intentar recomponerlo porque podemos terminar perjudicándolo más.

– Un décimo es un documento al portador: cualquiera que lo tenga en su mano puede ir a cobrarlo si resulta premiado. Por este motivo, si se comparten décimos, es importante hacerlo constar por escrito o en un soporte duradero. No es necesario tampoco hacer un contrato formal, basta con que el depositario del décimo lo fotocopie y entregue a cada participante una copia firmada donde conste el DNI del depositario y en la que se indique que tal persona juega en ese número, serie, fracción y sorteo, una cantidad de euros determinada. También se suele enviar una foto del décimo por email o por WhatsApp, siempre y cuando aparezcan los datos del depositario, los participantes y el porcentaje de participación de cada uno.

– Si se encargan o intercambian décimos enteros, procura recogerlos y pagarlos antes del sorteo. De este modo, cada uno tiene el suyo antes de que pueda tocar o no.

-Si se pierde el décimo o nos los roban es fundamental denunciarlo ante la Policía Nacional o Guardia Civil del lugar donde ocurrió el hecho. En la denuncia se deben hacer constar el mayor número de datos posible y todas las circunstancias del hecho, aportar posibles pruebas —fotos o fotocopias del décimo—, identificando claramente el documento número, serie y fracción. Además, hay que comunicar por escrito el hecho al organismo Loterías y Apuestas del Estado. Con la denuncia es posible paralizar el pago hasta que el juez resuelva quién es el verdadero dueño.

-En el caso de que el décimo se haya comprado por una pareja y uno de ellos decide cobrarlo sin contar con el otro es conveniente saber que si el matrimonio está en régimen de gananciales, el premio será ganancial y si el régimen económico es el de separación de bienes el premio pertenece a aquel que haya comprado el décimo, salvo que haya decidido compartirlo, en cuyo caso es mejor dejar constancia escrita, tal y como hemos indicado antes.

-Y en el peor de los casos… acabaremos en un procedimiento judicial y serán los tribunales los que valorarán todas las pruebas para determinar a quien pertenece el premio.

 

 

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Contratos a la puerta
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Cuervo Alfageme Abogados | 27-11-2017 | 2:03| 0

blogSeguro que a muchos os ha pasado.

Estáis tan tranquilos en casa, pican a la puerta, abrís y es alguien que dice que pertenece a algún tipo de compañía (eléctrica, telefónica, de servicios…) que os viene a ofrecer el mejor contrato del mundo con unas condiciones fantásticas imposibles de rechazar.

Además viene preparado normalmente para responder a cualquier objeción lógica que podamos plantearle: la oferta dura solo hoy, esto no lo vas a encontrar en tienda ni por Internet, si no lo firmas ahora estás perdiendo la oportunidad de tu vida…

Nuestro consejo, el que nos aplicamos a nosotras mismas cada vez que nos ocurre, es que no se contrata nada sobre la marcha en la puerta de casa. Nada es tan urgente ni tan inaplazable como para no pararse a comprobar un mínimo de detalles. Y especialmente hay que tener cuidado con los siguientes:

1.- Cualquier persona que diga que representa a una empresa tiene que poder mostrar una identificación expedida por dicha empresa que lo acredite. En otro caso, desconfiad.

2.- Aunque el consejo resulte obvio, no permitirle el paso al interior de la casa. Es muy posible que si la oferta nos resulta golosa, nos apetezca estudiarla con más comodidad o hacer preguntas con tranquilidad sobre aspectos concretos… pero no es necesario hacerlo dentro de nuestra casa, con un desconocido y, sobre todo, si este ni siquiera se ha procedido a identificar.

3.- Es muy habitual que nos pidan facturas del operador o compañía que nos esté suministrando el servicio para hacer una comparación de lo que estamos pagando y de la oferta que nos acercan. Nunca hay que mostrar datos comprometidos. Tened en cuenta que en esas facturas vienen datos importantes, personales, bancarios, de consumo…

Lo más recomendable es recoger los datos de la oferta, invitarles a irse y hacer nosotros el estudio y la comparativa, llamando además a la compañía correspondiente para ver si es cierto o no lo que nos han entregado.

Firmar un contrato en el mismo momento sin un análisis adecuado de condiciones y sin realizar estas comprobaciones mínimas nos puede ocasionar más de un problema que luego nos llevará mucho más tiempo y quebraderos de cabeza resolver.

 

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