El Comercio
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Autor: Cuervo Alfageme
¿Qué son los animales para nuestro derecho?
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Cuervo Alfageme Abogados | 24-10-2017 | 1:18| 0

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Esta es una pregunta con una respuesta aparentemente sencilla aunque ciertamente frustrante para todos aquellos que defendemos los derechos de los animales. Los animales para nuestro Código Civil son cosas. Por este motivo, algunos movimientos de protección animal llevan tiempo solicitando que se produzca un cambio legislativo que los considere seres sensibles, es decir, que la ley se ajuste a una realidad más que constatada.

Pero analicemos cómo está nuestro derecho y cómo se puede cambiar en este extremo.

 

Los animales como cosas.

La base es nuestro Código Civil. En el artículo 333 se establece que todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles. Los animales se califican como bienes muebles, en concreto, como semovientes, es decir, son cosas. La única excepción a esta calificación la encontramos en el artículo 334 que señala que los viveros de animales, palomares, colmenas, estanques de peces o criaderos análogos se consideran bienes inmuebles cuando el propietario los haya colocado o los conserve con el propósito de mantenerlos unidos a la finca y formando parte de ella de un modo permanente.

En cualquier caso, los animales son cosas y, como tales, como hemos indicado, objeto de apropiación, lo que da el derecho al propietario de gozar y disponer de los mismos sin más limitaciones que las establecidas en las leyes.

Siguiendo con esta idea, si los animales son cosas para nuestro Código Civil, no serían susceptibles de ser titulares de derechos, aunque sí se pueden establecer obligaciones a los propietarios. Así se han ido estructurando nuestras leyes autonómicas de protección.

El derecho de los animales en España, entendido como el conjunto de normas que les afectan o regulan su situación jurídica, se ha ido diseñando estableciendo prohibiciones y deberes de obligado cumplimiento a los propietarios.

Cierto es que, poco a poco, la protección ha ido aumentando hasta tal punto que hoy en día hay conductas que se realizan contra los animales que se encuentran recogidas como delitos o faltas dentro de nuestro Código Penal y que pueden llevar aparejadas hasta penas de prisión. Cierto también que el incumplimiento del resto de las obligaciones, catálogo cada vez más extenso, supone la comisión de infracciones administrativas que pueden implicar importantes sanciones económicas. Pero los animales siguen siendo para nuestro derechos cosas y esto tiene aún muchas consecuencias.

Por ejemplo, cuando se discute su propiedad, cuando se produce una herencia o cuando nos encontramos a una ruptura de pareja, esa calificación como cosas pesa y es la determinante a la hora de decidir cuestiones directamente relacionadas con los animales. Pero también afecta en otros muchos campos relacionados con los animales tan dispares como su utilización en la experimentación o su utilización en granjas o para la alimentación humana.

Los animales como seres sensibles.

La tendencia, sin embargo, está cambiando. ¿Hacia dónde? Hacia entender que los animales son algo más que cosas y que realmente nos encontramos ante entes dotados de sensibilidad. Ya son muchos los estudios científicos que avalan que los animales son capaces de sentir, no solo dolor físico, lo cual era ya evidente, sino también sensaciones que van mucho más allá de este y que son capaces de reaccionar ante estímulos que superan ese campo del mero ámbito físico. Esto abre una  nueva dimensión en materia de protección de animales y, concretamente, en la protección de los animales domésticos.

Esta concepción de los animales como seres con sensibilidad en ambos campos es una idea se va abriendo paso en otras normas. Hoy en día la Unión Europea trabaja cada vez en la consecución de varios objetivos que guardan relación con el bienestar de los animales. En algunas de las declaraciones y actos de la Unión los animales se conciben ya como seres sensibles y en este sentido se van impulsando las normas. De ahí los cambios, por ejemplo, en materia de explotación de granjas, de transporte y comercio de animales, de experimentación, de sacrificio…

Aunque parezca una idea relativamente novedosa en realidad no es original. Ya la Declaración Universal de los Derechos de los Animales en el año 1977 recogió un catálogo, como su propio título indica, de derechos de los animales, es decir, implícitamente no se les estaba considerando como simples cosas, sino como seres capaces de ser titulares de derechos.

También en nuestro derecho, se han producido tímidos avances y así en febrero de este año nuestro Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de ley con la finalidad de que se produjera ese tan ansiado cambio en nuestro Código Civil modificando la catalogación de los animales como cosas. Pero aún queda dar el paso de la reforma.

Materia para la reflexión.

¿Tiene que evolucionar nuestro derecho en este sentido? ¿Debe producirse ese cambio?

Entendemos que sí sin lugar a dudas.

Hoy en día, en una sociedad cada vez más avanzada como es la nuestra, no podemos seguir considerando a los animales como simples cosas objeto de nuestra propiedad con las que hacer lo que deseemos como propietarios aunque se impongan determinadas limitaciones u obligaciones. Un animal no es equiparable a un libro o a una mesa. Es un ente con capacidad de sentir en el ámbito físico y psíquico. Y esto es especialmente así en lo que se refiere a los animales de compañía. ¿Que esta idea es la base para cambiar toda la regulación en materia de protección animal? Sin duda. En todos los campos en los que se ven implicados los animales, entenderlos como seres sensibles supone, no que el hombre no pueda servirse de los mismos, sino que tiene que hacerlo siempre con respeto y salvaguardando sus derechos.

(Nota: Artículo actualizado publicado originalmente en la revista El Mundo del Perro).

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Mi amigo ya no puede valerse por sí mismo…
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Cuervo Alfageme Abogados | 20-10-2017 | 2:29| 0

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Álvaro está muy preocupado por la situación de uno de sus amigos. Es mayor, vive solo y ahora está empezando a perder la memoria. El amigo de Álvaro tiene una  hermana que le visita a menudo pero que no quiere ver o entender que su hermano ya no se encuentra en situación de continuar viviendo de forma independiente. Álvaro nos pregunta si puede él intentar que lo incapaciten y le nombren un tutor que se encargue realmente de él.

La incapacitación es un procedimiento judicial que no puede iniciar cualquier persona respecto a otra. Tan solo puede promoverlo el presunto incapaz, el cónyuge o pareja de hecho, los descendientes, los ascendientes o los hermanos del presunto incapaz. También puede hacerlo el Ministerio Fiscal si estas personas no actúan.

En tu caso, si la hermana no entra en razón para adoptar medidas al respecto, lo único que puedes hacer es ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal para que sea este quien inicie el procedimiento de incapacitación y, finalmente, si resultara necesario se le nombrara un tutor a tu amigo. También para el nombramiento de tutor hay una preferencia de personas que incluye al designado por el propio tutelado cuando aún tenía capacidad o a determinados familiares.

 

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¿Si tengo a mis hijos conmigo tengo que pagar alimentos?
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Cuervo Alfageme Abogados | 13-10-2017 | 11:46| 0

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Pedro se encuentra divorciado desde hace menos de un año y este ha sido el primer verano que pasa en esa situación. Compartió con sus hijos un mes y medio de vacaciones y  durante ese tiempo, fue él quien se ocupó íntegramente de sus necesidades y además tuvo que continuar abonando el importe de la pensión de alimentos a su ex mujer. Considera que esto es injusto y nos pregunta si se entiende siempre así o habría que ajustar los alimentos los meses de vacaciones.

La respuesta es clara. Sí, Pedro, tienes que continuar abonando la pensión de alimentos íntegra a la que estás obligado por sentencia o por convenio regulador, según haya sido tu divorcio con independencia de los períodos de vacaciones.

No es una situación injusta, aunque ese tiempo lo pasen tus hijos contigo y te encargues de todos sus gastos, por la siguiente razón: la cuantía de la pensión de alimentos se hace estableciendo una media de las necesidades de los hijos a lo largo de todo el año. Hay meses en que los gastos serán más bajos y otros más altos.

No dejes de pagar la pensión para no incurrir en un incumplimiento que tu ex mujer podría reclamar en vía judicial.

 

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Nunca es demasiado tarde…
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Cuervo Alfageme Abogados | 11-10-2017 | 1:53| 0

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Hoy se ha publicado en el BOE, por fin, la ratificación del Convenio Europeo de protección de animales de compañía.

Este Convenio se firmó en Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987. Desde entonces hasta ahora, y a pesar de resultar aplicable en numerosos países europeos desde hace años, no se había producido por parte de España la ratificación del mismo y, por tanto, su normativa no resultaba exigible en nuestro país.

Con esta publicación se pone una fecha de entrada en vigor. A partir del próximo 1 de febrero de 2018 nuestros animales de compañía contarán con unas normas de protección ya vigentes en gran parte de Europa.

Analizaremos con más calma estas normas porque realmente resultan muy interesantes. En cualquier caso, la noticia hoy es que damos un paso más en materia de protección de animales, uno que deberíamos haber dado hace mucho tiempo pero, al menos, es un avance y nunca es demasiado tarde…

Texto del convenio publicado en el BOE

 

 

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El abandono no es una opción
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Cuervo Alfageme Abogados | 27-09-2017 | 12:54| 0

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Se nos ha ido el verano y con él todo lo que implica esta estación: un mayor tiempo de ocio y un aumento de los viajes y desplazamientos por vacaciones. La planificación de estos últimos ha hecho, como ocurre año tras año, que muchas personas se hayan planteado el primer problema en la tenencia de un animal doméstico: qué hacer con aquel cachorro tan ideal que llegó a casa como regalo de Navidad o de Reyes, que ha crecido y que estorba a la hora de irse a otro lugar toda la familia. Algunas, todavía un número muy elevado, han optado por el abandono, en ocasiones en circunstancias extremas como seguro hemos visto en las noticias.

No obstante, aunque esta realidad sea cierta y aunque muchos abandonos de animales se produzcan durante el verano, en la actualidad los datos que manejan las protectoras muestran que los animales son abandonados en cualquier etapa del año y por muy diversas circunstancias. El final de la temporada de caza es un claro ejemplo. El número de abandonos no es estacional y se mantiene en cifras excesivamente altas y estables durante todo el año.

Las causas de los abandonos son también variadas: el comportamiento del animal, la tenencia de alergias por algún miembro de la familia, cuestiones económicas, falta de tiempo o espacio, cambio de domicilio, fallecimiento del propietario, pérdida de interés de los niños, embarazo de la propietaria… En definitiva, todas ellas pueden resumirse en una sola: la ausencia absoluta de falta de concienciación de la responsabilidad que implica tener un animal.

El abandono nunca es una opción por múltiples motivos pero, yendo al estrictamente jurídico, no lo es porque hoy en día es un delito castigado como tal en nuestro Código Penal, además de estar considerado infracción en todas las leyes autonómicas de protección y en las ordenanzas locales, en aquellas ciudades que cuentan con ellas, lo que implica la posibilidad de imposición de una sanción que en ocasiones alcanza cifras realmente interesantes.

Por todo ello, la clara conclusión a la que llegamos es que tener un animal requiere ser una persona responsable. Si no se está a la altura, es mejor no tenerlo y, si sí se está, entonces la mejor opción es la adopción, ya que al menos se palia en parte la irresponsabilidad de aquellos que previamente han abandonado.

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