img
EL VERANO EN LA BRAÑA
img
Pilar Arnaldo | 29-08-2016 | 08:19| 0

En el valle del río Xinestaza se sigue practicando la trashumancia. Con la llegada de la primavera, los vecinos de Cabaniel.las, en la parroquia de Tuña, suben con sus ganados a la braña de la Zoreirina, en el extremo sur del Concejo de Tineo, lindando con Cangas del Narcea y Somiedo. No se trata de la famosa alzada vaqueira sino de la denominada trashumancia de radio corto o de valle, con unas características distintas a la anterior. Los brañeiros, a diferencia de los vaqueiros de alzada, no cierran sus moradas de invierno ni trasladan el ganado menor, cerdos y gallinas. Parte de la familia queda en el pueblo y parte sube a la braña con las vacas. Allí cuidan de los animales hasta el otoño aprovechando los ricos pastos de montaña, recogen hierba e incluso siembran patatas o tiene huerta.
Son formas tradicionales de manejo y explotación ganadera ancestrales, que tratan de obtener del territorio el mayor rendimiento posible y que durante miles de años han moldeado el paisaje y la biodiversidad. Formas de explotación de la tierra sostenibles, no agresivas para el medio ambiente, que han establecido vínculos respetuosos entre el hombre y su entorno. Hoy esta trashumancia combina las técnicas tradicionales con elementos del progreso como las placas solares en las cabañas o los vehículos todoterreno para acceder al lugar. Subir a la Zoreirina y pasar allí una velada con los vecinos de Cabaniel.las es una experiencia sumamente agradable. Me cuenta Doni Rubio, de Casa el Calvo, que a los niños de la familia les encanta estar allí, dormir en las cabañas de piedra, modestas, humildes, pero sumamente acogedoras. No me extraña. Los niños suelen tener buen gusto, quizá porque sus elecciones no están motivadas por condicionamientos sociales en ocasiones absurdos.
Y yo me pregunto: ¿Por qué estas formas de vida parecen condenadas a desaparecer? ¿Por qué no somos capaces de encontrar la fórmula para continuar una actividad que durante siglos ofreció al ser humano sustento y protección y contribuyó a mejorar el entorno natural? ¿Por qué abrazamos con entusiasmo todo lo nuevo y ajeno y desdeñamos lo tradicional y nuestro? La respuesta tendremos que buscarla entre todos. Y espero que la encontremos. Por nuestro bien y el del planeta que habitamos.

Ver Post >
HABLANDO DE LOBOS
img
Pilar Arnaldo | 22-08-2016 | 07:22| 0

Últimamente salen con mucha frecuencia noticias sobre animales salvajes – lobos, osos, jabalíes- en la prensa. Uso de manera intencionada el enunciado “animales salvajes” a sabiendas de que es una de esas expresiones que no se consideran políticamente correctas. Pero es que yo, particularmente, le empiezo a tener bastante aversión a lo políticamente correcto. Todo el mundo opina desde sus ciudades, desde sus oficinas, desde su vivienda en un sexto piso, pongamos por ejemplo. Cuando la noticia aparece en un periódico con la opción de comentar o en Facebook u otra red social, se leen auténticas perlas. En una ocasión,una señora pedía la pena de muerte para un ganadero que mató a un lobo. Porque el lobo es el bueno de la película. Se ensalza su comportamiento, se dice que tiene no sé cuántas cualidades, que cuida de sus mayores… en fin. Todo un ejemplo a seguir. Pero el lobo mata. Es un gran depredador. Por supuesto que sé que tiene que matar, es un carnívoro y necesita sobrevivir. Lo que no entiendo es ese sufrimiento cuando muere un lobo y que a nadie le dé pena de las ovejas que este mata, o de los potros, o de los terneros. Parece ser que todos estos animales, en el imaginario de los “opinadores” no merecen ninguna compasión. Pues qué quieren que les diga, yo reivindico el derecho de la oveja, el potro y el xatín a dar pena. Faltaría más
Pero además se da la circunstancia de que el lobo es carnívoro y el ser humano también lo es. Y nos disputamos buena parte del botín. Cuando la población de lobos es muy alta en una determinada zona, el ganadero tiene muy difícil su supervivencia como tal. Puede que, para muchos de estos defensores, todos los ganaderos estén por demás. Qué importa. Los supermercados están llenos de productos para llenar nuestros estómagos, incluida la carne que, si no la producimos aquí, sin problema viene del otro extremo del mundo en grandes trasatlánticos “estupendos” para la naturaleza y el medioambiente. Pero yo insisto. El día que nuestros ganaderos, los pocos que van quedando en los pueblos, no soporten más la situación, ¿qué va a pasar? Pues es evidente: abandonarán. Y con ellos se morirán los pueblos. Se convertirán en inmensos matorrales. Algún día un fuego, intencionado o no, arrasará con todo. Pero hay más. ¿Les suena de algo la expresión soberanía alimentaria? Se va a hablar mucho de ella en el futuro. Es algo que hasta la fecha poseíamos pero que vamos perdiendo a medida que no tenemos la capacidad de generar nuestros propios alimentos y dependemos de las importaciones de otros países y de las maniobras de las grandes multinacionales. Y créanme, estas no siempre son de fiar.
Y para que no me caigan chuzos de punta, hago una matización. Me considero una gran defensora de la naturaleza, milité muchos años en un importante grupo ecologista asturiano y por supuesto no quiero erradicar ninguna especie ni vegetal ni animal. Pero tampoco quiero que ahora el malo de la película sea el ganadero. Y si tienen dudas, vengan a los pueblos y entérense de lo que pasa. Es mejor opinar desde cerca que desde lejos.

Ver Post >
FIESTAS PARA RESISTIR
img
Pilar Arnaldo | 15-08-2016 | 10:41| 0

Las Palancas es un monte que separa los concejos de Tineo y Belmonte de Miranda por el extremo sur del primero y el suroccidente del segundo. Una extensa pradera al amparo de Penamanteiga, lugar de una gran belleza, un excelente ejemplo de la magnificencia de nuestra montaña asturiana.
Este fin de semana pasado, por segundo año consecutivo, se celebró allí una romería multitudinaria. Resulta increíble la acogida que tiene una fiesta tan nueva en el calendario, sin ninguna tradición y en un lugar tan alejado. El éxito hay que darlo a quien lo merece. En primer lugar a los organizadores: tres jóvenes de Boinás, Diego, Sergio y Miguel. No es tarea fácil preparar un evento de esas características en un lugar como ese. Allí lo único que tienes es un entorno maravilloso, un paisaje sin igual, pero todo lo demás _agua, electricidad y todo cuanto se necesita_ hay que trasladarlo, subirlo hasta allí arriba. Se necesitan valentía y ganas de trabajar. Porque para organizar este tipo de eventos se trabaja y mucho.
El segundo factor de éxito es la acogida tan grande que tuvo por parte de los vecinos de los pueblos de ambas vertientes. El entusiasmo fue tan grande ya desde la primera convocatoria que una tiene la impresión de que la gente llevaba mucho tiempo esperando algo así. Acudieron entusiasmados a la cita vecinos de La Pontecastru, Cabaniel.las,Tourayu y Xinestaza por el lado tinetense y de L´Abangu, L´Abedul, Alcéu, Quintana, Boinás, La Veiga, Bixega y alguno que seguro se me escapa, por el lado de Miranda. Todas las familias, las que residen permanentemente en esos pueblos _cada vez menos_ y las que están fuera pero que por el mes de agosto vuelven a sus lugares de origen, acompañados por sus parientes y amigos, se encontraban allí. Todos bien pertrechados de enormes meriendas, con la pata delantera del cerdo, es decir, el lacón, como protagonista absoluto.
Son importantes este tipo de reuniones para el mundo rural. Por múltiples causas. En primer lugar porque a medida que los pueblos se van quedando sin gente las relaciones sociales se resienten. La desestructuración planea sobre las comunidades en riesgo de abandono. Son necesarios rituales como las fiestas, meriendas de campo y demás para mantener cohesionado al exiguo mundo campesino.
Pero sobre todo porque suponen una inyección de optimismo y vitalidad. Viendo toda esta gente allí reunida un día de verano parece que nuestros pueblos aún pueden resistir. Todavía hay mucha gente que no olvidó sus orígenes. Hay noticias esperanzadoras. Te enteras de que aún queda algún joven urbano que ama sus raíces, la tierra de sus antepasados y a quien le llama bastante más la atención un rebaño de vacas bien cuidadas que todos los pokemom y demás “idiotizadores” del mundo actual. No todo está perdido.
Gracias a todos por hacer realidad un sueño. El de que nuestros pueblos todavía resisten al abandono. Mirandiegos y cotollos, para agosto del 2017 no olvidéis que tenemos una cita ineludible en Las Palancas. Es mucho más que una fiesta. Es un encuentro con nuestro pasado y con nuestro futuro. No faltéis.

Ver Post >
CONOCER EL PASADO
img
Pilar Arnaldo | 08-08-2016 | 09:40| 0

Belmonte de Miranda es un concejo pequeño, de una gran belleza y con excelentes recursos naturales pero bastante desconocido para buena parte de los asturianos. No es de los lugares que aparecen con frecuencia en los diarios ni de los que más suenan en las páginas de viajes fuera de nuestras fronteras. Nada que ver, por ejemplo, con su vecino Somiedo, que acapara buena parte del turismo del Occidente de Asturias. De Miranda, si exceptuamos la mina de oro, pocas cosas salen a la prensa.
Sin embargo, desde hace unos años, en una de sus aldeas -en concreto en Vigaña d´Arcéu- se lleva a cabo un importante proyecto científico avalado por la Universidad de León y dirigido por la arqueóloga Margarita Fernández Mier, vecina de esta localidad. Un proyecto arqueológico de gran calado que extrae de las entrañas de la tierra importantes vestigios de nuestro pasado tales como la primera cabaña neolítica documentada en Asturias, una construcción de “solo” unos seis mil años de antigüedad. Estos descubrimientos suponen, para Vigaña y para Belmonte, un auténtico reconocimiento y sitúan estas localidades en el mapa del presente, del pasado y del futuro.
Se necesitarían muchas Margaritas en los pueblos de Asturias. Como mínimo, una en cada valle. Solo una persona con un entusiasmo como el suyo es capaz de liderar un proyecto de tal envergadura y pelear en todas las bandas, consiguiendo vencer recelos, temores y todas las sensaciones negativas que una tarea de este tipo puede generar en un entorno rural donde, de entrada, se suele desconfiar bastante de estas iniciativas novedosas. No es muy partidario el campesino de experimentos y menos si para realizarlos hay que revolver en la tierra. Por eso me parece un gran logro haber conseguido implicar a los vecinos en los talleres que se realizan al finalizar las campañas de excavación. El carácter divulgativo e incluso lúdico de la actividad es uno de sus mayores aciertos. Estoy segura, Marga, de que tu encanto personal y la pasión que sientes por el proyecto, por el mundo rural y por Vigaña contribuyeron en buena medida a ello.
Conocer el pasado de nuestros pueblos, de nuestras sociedades campesinas es importante en cualquier tiempo y lugar pero mucho más en estos momentos en los que la sombra del abandono y de la desestructuración planea sobre estas poblaciones en declive. Hay encuentros casuales que cambian el destino, no solo de las personas, sino también de los territorios. Hace años, en un paraje de los alrededores de Vigaña, se produjo uno de esos felices encuentros. Y todos los que habitamos estas comarcas somos hoy un poco más afortunados por ello.

Ver Post >
ABANDONO TOTAL
img
Pilar Arnaldo | 01-08-2016 | 17:40| 0

Con el verano nuestros pueblos, tan vacíos de gente, recuperan algo de su población. Una buena parte de los emigrados vuelven y abren sus casas aunque solo sea por unos días. Muchos de los que se fueron en los años setenta a lugares como Madrid, Barcelona o las tres ciudades asturianas empiezan a estar jubilados y retornan por espacios de tiempo algo más amplios. También se deja ver un pequeño pero incesante goteo de turistas. Todos son bienvenidos y todos son necesarios. Vienen a poner una nota de animación y bullicio que, al menos por un tiempo, combate un poco el desánimo y pesimismo de nuestras envejecidas aldeas, además de su aportación económica a los distintos negocios de la comarca. Pero en el caso que nos ocupa, la zona Sur del Concejo de Tineo, además, son unos valientes dignos de una merecida ovación. Y digo que son unos valientes porque para circular en este momento por algunas carreteras del Concejo, especialmente por esta zona, hay que ser más que valiente. Se necesita algo de espíritu aventurero.” La jungla en estado puro” podría ser nuestro eslogan de turismo.
Las carreteras están sin desbrozar desde septiembre del 2015 y la maleza impide totalmente la visibilidad de manera que es un gran riesgo circular por ellas. En algunos lugares, las ya estrechas pistas de los pueblos se reducen aún más y es imposible cruzarse con otro vehículo sin meterse de lleno en el matorral. Me consta que hay gente que viene y permanece mucho menos tiempo del previsto por el pánico que sienten cada vez que tienen que moverse hacia algún lugar. El abandono es total. A nuestro Ayuntamiento las pequeñas aldeas parecen importarle muy poco. Para eso no hay dinero. Es mejor gastar ingentes cantidades en abrir piscinas cubiertas quince días en campaña electoral para volver a cerrarlas. Y luego decimos que nos interesa el mundo rural y queremos protegerlo…

Ver Post >
QUE NOS LO EXPLIQUEN
img
Pilar Arnaldo | 18-07-2016 | 06:49| 0

Hoy me llega la noticia de que una de las aldeas de la zona pasará a engrosar la lista de pueblos abandonados el próximo otoño. Parece ser que el único vecino que quedaba tiene previsto marcharse. Uno más y ya son cuatro en este pequeño valle, cuatro de once. El porcentaje, mejor no calcularlo. Y si contamos todo el concejo son unas cuantas decenas. Y suma y sigue.
Somos ya muchas las voces que, a través de los medios de comunicación, día a día y semana a semana, estamos intentando concienciar de la magnitud del problema. No se está haciendo lo suficiente para conservar el mundo rural. Casi me atrevería a decir que no se está haciendo nada. Hago un rápido repaso a los periódicos de la semana y realmente no encuentro una sola referencia a algo destinado a mejorar la vida de la gente del campo, a atraer población, a impedir que se vayan los pocos que quedan. Nada, ni un pequeño gesto. Sin embargo leo una noticia que dice que los osos en Asturias pasan hambre. Ignoro si esto es cierto. Pero si sé que tiene una fácil solución, una solución en la que además están de acuerdo ganaderos y ecologistas, dos colectivos a los que siempre se presenta como enfrentados, aunque me consta que hay personas que tienen algo de los dos grupos sin que por ello sientan ningún tipo de esquizofrenia. La solución es tan sencilla como volver a dejar que se abandonen los animales muertos en el campo como se hizo siempre. Los osos y buitres tendrían más comida, estarían alimentados y atacarían menos a los animales domésticos. Además, los ganaderos no solo tendrían menos pérdidas, sino que se ahorrarían el coste y el trabajo de recoger las reses muertas y mandarlas a incinerar o lo que sea que se haga con ellas. Pero no hay manera. El debate está abierto desde hace tiempo pero el gobierno asturiano hace caso omiso a esta cuestión. Me pregunto por qué. ¿Alguien gana algo con ello o qué ocultos intereses hay para persistir en una situación que no parece ser buena para nadie? Por lo menos, que nos lo expliquen. Igual hasta conseguimos entenderlo.

Ver Post >
LANA CON NOMBRE DE MUJER
img
Pilar Arnaldo | 11-07-2016 | 12:31| 0

El trabajo de elaborar la lana, que fue común y generalizado en la casa rural asturiana hasta mediados del siglo XX, recaía sobre las mujeres en prácticamente su totalidad,a excepción del primer paso en la cadena, la tarea de esquilar la oveja, que realizaban los hombres. Todas las demás actividades -lavar, escarpenar, cardar, filar, torcer, tejer- eran labor femenina. Mujeres son también las que recuperaron esta actividad para el público a través del Festival de la Lana que se viene celebrando en Tuña el primer fin de semana de julio desde hace doce años.
La Asociación de Mujeres Cuarto de la Riera, fundada, entre otras, por Raquel López Tronco en el año 1997, se propuso recuperar este viejo oficio para mostrarlo y darlo a conocer al mundo, especialmente a las nuevas generaciones. Y lo consiguieron con creces. El Festival de la Lana no dejó de crecer desde sus primeras ediciones y en la actualidad es fiesta bien conocida en buena parte de Asturias e incluso traspasó fronteras autonómicas e incorpora a filanderas gallegas además de otras muchas de distintos lugares de la región. Detrás de esta excepcional muestra del viejo oficio de la elaboración de la lana hay, sin duda, muchos miles de horas de trabajo y de entusiasmo por parte de un grupo de mujeres que, a través de esta y de otras múltiples actividades, hacen que nuestros pueblos no decaigan del todo.
Existen muy variadas formas de estar en el mundo y todas son respetables siempre que ellas, a su vez, respeten. Pero yo quiero romper una lanza en favor de esta manera particular de estar y de ser, la que practican estas mujeres, la de las personas que se implican, que luchan, que tratan de mejorar su entorno, que suman y multiplican.
María Elena, Raquel, María y todas las que formáis parte de la Asociación, muchas gracias por existir. Seguid trabajando y luchando. Nuestro olvidado mundo rural os necesita.

Ver Post >
NO EXISTIMOS
img
Pilar Arnaldo | 04-07-2016 | 17:25| 0

En Asturias quienes nos gobiernan parece que solo piensan en los pequeños pueblos ese par de días que, en campaña electoral, se dignan visitar algún núcleo rural. Porque a la hora de establecer normas es evidente que no recuerdan que existimos.

Vivo en un pequeño pueblo de unos treinta habitantes. Con mucho trabajo por nuestra parte, los vecinos intentamos conservar la mayoría de las tradiciones y hacemos enormes esfuerzos porque estas no mueran del todo. Una de esas tradiciones que intentamos mantener es nuestra fiesta patronal, San Juanín, que es pequeña y humilde hasta en el nombre.
Cuando este año, como venimos haciendo desde hace muchísimo tiempo, nos dirigimos al Ayuntamiento de Tineo para solicitar el permiso pertinente de la fiesta -una misa, una comida familiar y un baile en la plaza del pueblo con un acordeonista- nos encontramos con importantes cambios respecto a años anteriores. Para que se hagan una idea, esto es un fragmento del documento que nos aportan con las exigencias para conceder dicho permiso:

Un plano ubicando de forma exacta el local o espacio abierto en el cual se celebrara la verbena.
Una memoria suscrita por técnico competente indicando todos los pormenores de la fiesta, instalaciones y localización de las mismas, orquestas, escenarios , medidas de seguridad e higiene, etc.
Plan de emergencias suscrito por persona competente.
Boletín de instalaciones eléctricas y comunicado de alta remitido a la Consejería de Industria.
Existencia de medidas o servicios de seguridad y vigilancia…

Por supuesto, el Ayuntamiento no facilita ninguna de estas gestiones ni ofrece a ninguno de los técnicos a los que el documento hace alusión. Serían los propios vecinos los encargados de aportarlo todo y pagarlo de su bolsillo.
Y yo pregunto: ¿la Administración debe estar para solucionar los problemas de la gente o para generarlos? ¿No existe alguien, entre todas las personas por las que este documento circuló antes de llegar al ciudadano, a quien se le ocurra que, exigiendo esto, lo único que se va a hacer es acabar definitivamente con las pequeñas romerías?
Señores de la Administración, si quieren hacer algo por los pueblos empiecen por pensar en ellos de vez en cuando. No se pueden establecer las mismas normas para la ciudad que para el campo, para el grande que para el pequeño. Y no solo en esto, sino en muchos asuntos más importantes que afectan al día a día de nuestros pueblos. Al fin y al cabo, la fiesta es una vez al año.
¿Creen ustedes que la pequeña comunidad de un núcleo rural puede responder a todas estas exigencias? Aunque me temo que no es una cuestión de creencias. Más bien pienso que el problema es que olvidan que existimos. Excepto en campaña electoral, que tiene un enorme poder para avivar la memoria. Así nos va.

Ver Post >
POR SAN XUAN
img
Pilar Arnaldo | 30-06-2016 | 17:18| 0

 

 

Estamos en días de celebración. El solsticio de verano o su equivalente cristiano, la noche de San Xuan, es, para las culturas campesinas,  uno de los momentos del año en los que la magia y los poderes sobrenaturales eclosionan con toda la fuerza que las creencias populares les otorgaron desde tiempos inmemoriales.

En el Suroccidente de Asturias, la celebración posee una gran riqueza y complejidad por la variedad de ritos existentes. Estos se pueden agrupar en dos vertientes bien distintas: por una parte están los relacionados con la magia, destinados a cumplir deseos, ahuyentar males, curar enfermedades; y, por otra parte, están los ritos festivos que, protagonizados por los mozos de los pueblos, consisten en hacer bromas o fechorías tales como esconder objetos, cambiar cosas de lugar o quitar las portillas o cierres de los prados o tierras.

En cuanto a los primeros, además de las omnipresentes fogueras, una de las creencias más extendidas, en lo que al Valle del Ríu Xinestaza se refiere, es la de que la noche de san Xuan es el momento oportuno para coger la flor de saúco, planta medicinal por excelencia, y hacer acopio de ella para el año. Aunque se aplica a múltiples y muy variadas enfermedades, se considera particularmente eficaz para tratar las afecciones de la vista. La rosada de la noche más corta del año tiene poderes especiales y se creía que revolcándose al amanecer entre el verde cubierto de rocío se curaba la sarna. Uno de los momentos en los que la capacidad mágica de esta noche se hace más patente es con la primera luz del alba. Es entonces cuando la clara de huevo, que se depositó en un vaso con agua la noche anterior, se convierte en un barco velero y es la ocasión de pedir aquello que más se desea. Por supuesto, también existe la costumbre de enramar fuentes y puertas y ventanas de casas, especialmente aquellas en las que hay jóvenes casaderas.

De las trastadas, hay una que está presente de forma especial en la memoria de la gente de La Pontecastru. Un año un vecino se encontró a la mañana siguiente con la desagradable sorpresa de que el carro del país en el que iba a cargar la hierba curada en días anteriores no estaba en el sitio habitual. Lo buscó sin éxito hasta que alguien lo informó de que se encontraba junto a una peña, en uno de los lugares más recónditos del valle, atado en lo alto de un árbol. Tuvo que pedir ayuda a muchos de sus convecinos e incluso se dio el caso de que algunos de los que participaron en la broma tuvieron que ayudar en la recuperación, por supuesto sin que el afectado supiera nada de la curiosa coincidencia. Se necesitaron un buen numero de hombres forzudos para desenganchar el carro del lugar donde estaba y bajarlo a tierra, igual que se habían necesitado unos cuantos mozos para llevarlo hasta allí. Hoy nada de esto sería posible. Falta lo más importante en los pueblos: el capital humano.

Que todas las fuerzas mágicas de la noche de San Xuan se conjuren para salvar a nuestro mundo rural del abandono en el que se encuentra. Eso le pido a mi barco velero.

Ver Post >
Peligro de extinción
img
Pilar Arnaldo | 21-06-2016 | 17:49| 0

El campo asturiano está este año más verde que nunca; no en vano llevamos casi dos meses de lluvias constantes. Me asomo a la ventana y contemplo tanta belleza a mi alrededor que resulta difícil de asimilar. Será eso que llaman el síndrome de Stendhal, pero aplicado al paisaje. Vivir rodeada de naturaleza me parece un lujo extraordinario. Sin embargo, aquí estamos los cuatro de siempre. La gente parece que sigue prefiriendo el centro comercial o cualquier otro pasatiempo urbano a este prodigioso paisaje primaveral.

Leo una vieja entrevista de un diario asturiano a Yves Champetier, economista, ex director del Observatorio europeo del programa Leader y experto en desarrollo rural. Afirma que los ecosistemas tradicionales son un ingente patrimonio cultural, que en estos enclaves la inteligencia de la gente para obtener lo mejor del lugar era algo increíble. Aboga por recuperar esa inteligencia para dar una solución a estos territorios. Me gustan las cosas que dice este hombre. Pienso que si nuestros antepasados supieron gestionar de una manera tan perfecta estos hábitats, ¿cómo nosotros, con una formación mucho más amplia y con toda la tecnología y todos los avances a nuestro alcance no somos capaces?

Algo tendremos que hacer y lo tendremos que hacer entre todos: los que vivimos en el medio rural, los que viven en las ciudades, gobernantes, expertos. Todos. Hace unos treinta años, cuando se constató que el oso pardo estaba en franco peligro de extinción, se dio la voz de alarma y se pusieron en marcha importantes proyectos de recuperación. Se crearon fundaciones, asociaciones, se invirtieron enormes recursos y la situación logró revertirse. Hoy ya no parece que este animal emblemático de Asturias esté amenazado y eso está muy bien. Vaya por delante, para que no se me malinterprete, que creo que es absolutamente necesario conservar todas las especies autóctonas. Pero ahora es el campesino, el habitante del mundo rural, el que está en franco peligro de desaparecer. ¿Estamos dispuestos a hacer un esfuerzo como el que se hizo para la conservación del oso u otras especies animales? Si no lo hacemos, lo que nos espera es muy fácil de imaginar: en menos de veinte años los pueblos se vaciarán casi por completo. Asturias será una macrourbe en el centro y las alas -especialmente la zona occidental-se quedarán totalmente despobladas. Y con los campesinos desaparecerán los pueblos porque el matorral, que ya aumenta de año en año de forma imparable, acabará apoderándose de todo. Y yo pregunto: ¿es ese el paraíso natural que queremos para el futuro?

Ver Post >
Sobre el autor Pilar Arnaldo
Pilar Arnaldo, escritora y profesora de Lengua castellana y Literatura. Como columnista publico mis artículos en El Comercio sobre mundo rural, Suroccidente de Asturias y cultura tradicional