El Comercio
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Categoría: Sociedad de la información
NO HE LEÍDO PERO ACEPTO

Habitualmente, cuando en Secot me encuentro con  jóvenes emprendedores que recurren a nosotros, en búsqueda de asesoramiento para iniciar un proyecto empresarial, les informo  sobre la necesidad de redactar de modo claro, los avisos legales que están obligados a introducir en las páginas web que están elaborando para la puesta en marcha de su negocio. La respuesta siempre suele ser la misma: “y eso que más da si nadie los lee”.

Al principio te quedas sorprendido por esas afirmaciones, pero después reflexionas y te das cuenta de que ciertamente tienen razón.  Yo mismo reconozco que, aun cuando tengo formación jurídica y conozco las consecuencias legales que implica ese precipitado click que hago para aceptar algo, en muchas ocasiones, por prisa o  por ese qué más da,  he aceptado unos términos y condiciones que no he leído previamente.

Cualquier usuario que se mueva por la red, cualquier persona que esté utilizando las redes sociales como Facebook, Twiter o Google, cualquier usuario que utilice la banca electrónica, reserve hoteles, compre billetes de avión, cualquier usuario que haga compras por internet, o en definitiva, cualquier usuario que utilice la infinidad de servicios que se ofrecen en la red, indubitadamente se va a encontrar con una casilla en la que tiene que hacer click y con ello aceptar los términos y condiciones que se le imponen si quiere hacer uso de esos servicios. Instalamos aplicaciones en nuestros teléfonos móviles y en nuestros ordenadores, nos registramos en redes sociales, nos damos de alta en todo tipo de servicios y firmamos una y otra vez de modo indubitado, sabiendo que esas empresas y proveedores, lo que hacen es redactar avisos legales sin arriesgarse a dejar ningún resquicio legal y sobre todo cuidándose sus espaldas.

Probablemente, aceptamos de modo mecánico estas condiciones, por pereza, por falta de tiempo, por buena fe, por comodidad o incluso porque alguna vez intentamos leer un largo y farragoso texto, lleno de formulismos legales que, al no tener conocimientos jurídicos, en vez de resultar clarificador, te dejan aún más confundido. En esta situación tan confusa, como lo que nos interesa es utilizar el servicio que nos ofrecen, dejamos a un lado la lectura del texto y nos limitamos a aceptar de modo mecánico. Es decir, hemos dado un consentimiento “desinformado”.

Y ¿qué es lo que hemos aceptado? Aunque no hayamos leído nada, lisa y llanamente hemos aceptado un contrato, con la misma validez legal y con los mismos efectos jurídicos que si lo hubiéremos firmado en un documento escrito en presencia de las partes. Así que, a partir de ahí, poco podremos hacer si alguno de esos servicios abusa de nosotros, por ejemplo, cediendo o vendiendo nuestros datos personales a otras empresas. Y podremos hacer poco o nada, sencillamente porque de modo expreso hemos aceptado esas condiciones.

Antes de escribir este artículo, me he tomado tiempo para leer a fondo las condiciones de Facebook, Google, Twitter y WhatsApp. Estuve toda una tarde leyendo e interpretando términos y condiciones y la conclusión que he extraído es muy clara. He regalado todos mis datos personales y de mis amigos, he regalado mis derechos de propiedad intelectual sobre lo que escribo o sobre las fotos que publico, he consentido que me rastreen esté donde esté y que con técnicas de bigdata sepan todo lo que hago, donde estoy, con quien estoy, que gustos o aficiones tengo, cual es mi ideología, cual es mi tendencia sexual, e incluso pienso que también llegan a saber si tengo una aventura o una relación extramatrimonial.

He aceptado también que cuando les venga en gana, a su criterio y sin mi consentimiento, puedan cambiar estas condiciones de uso. Y si todo esto no me gusta y deseo presentar contra ellos una demanda judicial, he aceptado expresamente que me someto a los Tribunales americanos donde están ubicados estos gigantes tecnológicos. Incluso, en algún caso he aceptado que expresamente renuncio a llevar a los tribunales al prestador de esos servicios.

Es cierto que en España, legalmente, las empresas que operan en nuestro país tienen la obligación de informar a sus usuarios mediante avisos legales, sobre sus políticas de privacidad, usos de cookies, o condiciones generales de contratación. Pero ¡qué más da que tengan esta obligación legal!. Estas operadoras cumplen con la ley, pero el problema es que hacen un minucioso redactado con un solo objetivo: No asumir ninguna responsabilidad y de paso limitar o reducir las garantías de los usuarios.  Como saben que el usuario quiere utilizar sus servicios, lo hacen prisionero provocando que hagan ese click de aceptación, cuando en realidad saben que ese usuario está prestando un consentimiento desinformado, por muy exhaustivo que sea ese aviso legal. En resumen, ese famoso “he leído y acepto los términos y condiciones” es esa gran trampa en la que nos meten los diferentes operadores, ya que aceptamos pero desconociendo todos los detalles.

Como muestra de esa aceptación mediante un precipitado click de algo que no he leído, en Londres, una empresa de seguridad, con la colaboración de la Europol, hizo un experimento para poder probar que los ciudadanos no saben lo que aceptan. El resultado del experimento fue que muchas personas aceptaron entregar a sus hijos para toda la vida, al aceptar los términos de la conexión a una red wifi pública. Probablemente esto ocurre porque tenemos prisa, porque no queremos perder el tiempo. Además, realmente, leer todos los términos y condiciones de todo lo que usamos, implicaría muchas horas e incluso muchos días para leer todo. Y si a eso añadimos los lenguajes con cierta complejidad jurídica que no está al alcance de las personas que no hayan estudiado derecho, mal vamos.

El gran problema es que los operadores de estos servicios, nos ponen ante el dilema de “o lo tomas o lo dejas” y si quieres usar sus servicios, indubitadamente no tienes más remedio que aceptar. Y al aceptar esos servicios que teóricamente son gratis, en realidad lo que estás haciendo es pagarlos y el alto precio es la cesión de todos tus datos personales, de tu ubicación de tus gustos, en definitiva de toda tu vida. En conclusión, en internet nada es gratis.

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LA INTERNET PROFUNDA

Hace unos días, después de cenar, harto de tanta tertulia televisiva sobre el problema catalán, harto de tanto tertuliano que habla y opina de todo lo que se le ponga delante, decidí ir al PC para ver lo que se cocía por las redes sociales y para darle un poco a la tecla. De pronto, me encontré con el comentario de un colega que decía estar pensando seriamente en abrir un despacho en la Deep Web, ya que allí probablemente encontraría a muchos clientes que, seguro necesitarían los servicios de un abogado. Aun cuando me considero un estudioso y un usuario bastante avanzado de las nuevas tecnologías, no recordaba haber visto u oído algo sobre la Deep Web, así que, como soy un cotilla, me puse a investigar por la red. Tras varios días moviéndome por ese oculto subsuelo, he de decir que me quedé hondamente preocupado.

Está claro que, hoy en día, en el ciberespacio conviven miles de millones de internautas, ordenadores, empresas, organizaciones de todo tipo y como no, los propios Estados, sus gobiernos y sus policías  que, ante este gigantesco mundo digital que no tiene barreras, tratan de intervenir tanto para vigilar como para regular jurídicamente su funcionamiento, regulación que, por la ausencia de barreras geográficas y con un desarrollo tecnológico muy acelerado, es harto difícil de lograr.

Lo que he averiguado es que, en este gigantesco ciberespacio, los ciudadanos normales que nos movemos por la red, utilizando buscadores estándar como son Google, Explorer, Yahoo o Bing, sólo conseguimos acceder al 6 o 7% de todo lo que hay en la red. Es como si estuviéremos en la punta de un iceberg en la que solo vemos la parte que está encima del agua. Todo ese mundo sumergido al que nosotros no accedemos, es la Deep web o internet oculta. Es como una cebolla a la que tienes que ir quitándole capas para llegar al centro.

¿Cómo pude acceder entonces a ese mundo oculto que los usuarios no podemos ver? Tras buscar información, me encontré con una aplicación llamada Start Tor Browser, que es la puerta de entrada a ese mundo oculto que se esconde detrás de los dominios Onion (dominios anónimos accesibles sólo por medio de la red Tor). La descargué y en cinco minutos ya había entrado en un mundo para mi desconocido e inquietante.

Y ¿qué es lo que se esconde en ese mundo oculto? Es cierto que me encontré con interesantes informaciones de centros de investigación universitarios, grandes bibliotecas y una muy prolija información para las comunidades científicas y de investigación. Me encontré con muchos datos financieros y comerciales y también con muchas iniciativas legislativas de la comunidad internacional.

Pero también es cierto que me encontré con un entramado de enlaces a los temas más inimaginables posibles: Comunidades pro-suicidio, pro-ateismo, pro drogas duras o blandas, pro de todo tipo de cosas. Puedes encontrarte con un entramado de servicios pseudofinancieros, donde puedes traficar con bitcoins, con tarjetas de crédito robadas o clonadas, con cuentas de PayPal robadas, con mesas de dinero, con cuentas anónimas con las que puedes comerciar, con lavados de dinero o con otras operaciones difícilmente imaginables. A través de FakelID puedes encontrar servicios para obtener todo tipo de documentos falsos, como títulos universitarios, pasaportes, carnets de conducir, etc.

También se esconde un pseudomercado comercial donde puedes comprar todo tipo de armas y su munición, puedes comprar drogas (puedes llegar a Silk Road  que es conocida como el Amazón de la droga) Se esconden  todo tipo de servicios sexuales, como por ejemplo Lolita City, que pueden incluir hasta lo más aberrante. Se esconde toda una telaraña de servicios de alojamiento (hosting) donde puedes subir todo tipo de archivos, sean legales o no, ya que no existe ninguna restricción.

Te puedes encontrar con toda clase de foros donde puedes intercambiar pornografía de todo tipo, documentaciones robadas, archivos censurados por las autoridades,  activismo político (la página hacktivismoy organiza “magnicidios financieros en masa”). Da la sensación de que todo lo que predomina en este mundo, es la ideología anárquica.

Te puedes encontrar con anuncios de hakers por encargo, que puedes contratar para echarte una manita y pinchar por ejemplo, el teléfono de Mariano Rajoy. Hay varios servicios y foros de Haking en los que mediante un simple clik, accedes a ellos. Me sorprendió Rent-A-Haker que anuncia tener veinte años de experiencia en ingeniería social, en hakeos ilegales y que ofrece ataques informáticos, troyanos altamente personalizados y operaciones de phising. Otros hakers ponen sus tarifas por hakear un servidor web, un perfil de Facebook, un ordenador personal, hacer una ciber extorsión o investigar a alguien. Hay también detective check para tener información de cualquier persona

Para los amantes de la lectura te puedes encontrar con todo tipo de publicaciones con contenidos pedófilos, pederastas, homófonos, xenófobos, y todos los fobos que ni tan siquiera te puedes imaginar. Títulos sobre temas de cómo enviar droga por correo,  cómo fabricar bombas, cómo cortar un cadáver,  cómo matar un hombre con tus manos, cómo incendiar una casa por encargo, cómo dar una paliza a alguien o cómo tener sexo con un perro. Me quedé impresionado con el Slayers Assassination and Life Running Service que ofrece servicios con prepago de asesinatos por encargo, con arma de fuego, cuchillo, veneno, tortura de muerte o vida, ataque por acido, cicatriz en la cara, ceguera, castración y muchas cosas más. Hay tablas de precios por ejemplo para matar a alguien pareciendo un accidente y que varía si el “matado” va a ser una persona del montón o un alto cargo. (En esa lista no se define si puedes contratar para dejar paralíticos, sólo matan). 

En resumen, te encuentras con una barra libre para todo tipo de desmanes en los que, muy probablemente predominan las estafas. El timo del nigeriano que está aquí, ya se pasó algo de moda, así que evoluciona y llega el “exit scam” que es cuando un vendedor que vendió ya ciertos productos y logra una reputación, cierra su negocio virtual, pero sigue recibiendo pedidos que cobra y que no suministra. Ojo que también puedes encontrarte un “honeypot” que es una web falsa montada por la policía para que piques y puedan pillarte.

Así que, si alguien se da un paseo por la Deep web que lo haga el plan turístico como yo, pero que no se quede en ella. En mi caso, bastante asustado tras  una semana en ese pequeño paseo virtual, eliminé rápidamente la aplicación Tor que me había bajado, pasé el antivirus que tengo instalado, por si acaso, y traté de olvidarme del asunto, ya que, tratando de saciar mi curiosidad, tuve que pagar el precio de dejar herida mi susceptibilidad. Me asusta pensar en qué clase de mundo vivimos y en los riesgos que corremos frente a estas desconocidas tecnologías.

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LA ESTAFA DE LAS OPCIONES BINARIAS

Hacía bastante tiempo que no recibía correos electrónicos tipo phishing, pero, de pronto, en los últimos días me han llegado tres que, con el cebo del dinero fácil, pretenden que entres en unos negocios suculentos que te harán ganar mucho dinero en muy poco tiempo. Se trata en definitiva de nuevos intentos de estafa que me anticipo a calificar como la “estafa de las opciones binarias”.

Por ejemplo, en uno de los correos recibidos me dicen: “Estimado Guillermo, estamos en búsqueda de empleados que trabajen a distancia. Ni nombre es Radengunda y soy el gerente de una gran empresa internacional. El trabajo lo puede realizar desde su casa y su salario podría ir de 3.802 a 6.541 euros. Si usted está interesado en nuestra oferta de trabajo, por favor, visite nuestro sitio”.  En otro se me decía: “Si tienes cinco minutos, tienes que leer este email. Encontrarás todo en este enlace. Cómo te sentirías si en los próximos 15 minutos ganaras 500 dólares en tu cuenta de comisiones. Te llevará 10 minutos ver esto. Luego podrás configurar tu cuenta, Te lo explico en este video. Gracias”.

En un tercer correo se me comunicaba: “Me gustaría tomarte unos minutos para darte la bienvenida personalmente. The Freedom Circle es un movimiento social dedicado a ayudar a personas trabajadoras como tú a escapar de esta carrera de locos y a comenzar a disfrutar tiempo y libertad ilimitados. Entra en nuestra web y mira el video para aprender cómo puedes desbloquear el software de alta demanda que obtendrás al convertirte en miembro. Nuestro software registrado es la clave para ganar más de 5.000 dólares al día. Por favor, entra, completa el formulario con tus datos para que podamos hablar en detalle en el área de miembros”. En otro: “Preste mucha atención a un método que quiero revelarle para ganar mucho dinero on line. Le invito a que abra una cuenta demo gratis, a que deposite 100 euros en ella para que vea cómo en sólo 60 segundos obtiene un 80% de rentabilidad”.

Como uno quizá sabe más por viejo que por diablo, pude olfatear el fraude, ya que nadie da duros a pesetas, ni nadie da nada gratis y entré en esos sitios para ver dónde estaba la trampa. En los cuatro casos, y por eso ya me anticipé a definir este intento de timo como la “estafa de las operaciones binarias”, me encontré  con que se trata de supuestas inversiones en “opciones binarias”.

Las opciones binarias son sistemas totalmente legales de predicciones, donde el inversor, con la necesaria intermediación de un bróker, predice cómo cerrará el precio de un activo financiero determinado, en un corto espacio de tiempo que puede variar desde segundos hasta horas.  El rendimiento potencial que ofrece una opción binaria se conoce antes de realizar la compra. Éstas se encuentran disponibles contra un tiempo de vencimiento fijo, que puede ser de 60 segundos a 30 minutos, una hora antes o al cierre de la jornada bursátil. Por ejemplo, se hace la compra de una acción de un determinado banco que cotiza a 10€. Si al cierre la acción que se compró cotiza por encima del precio, se recibe el beneficio que se ofrecía al comprar, si queda por debajo, lo pierde.  Es tanto como apostar a sí/no o sube/baja y de ahí el nombre de “binarias”.

El gran problema es que algunos brokers malintencionados y otros totalmente ficticios, conscientes de que la idea de ganar dinero rápido y fácil puede atraer a muchos internautas y usuarios de las redes, hacen envíos masivos de correos electrónicos a listas de distribución que probablemente también hayan comprado u obtenido de modo fraudulento, en la confianza de que alguno, atraído por esos grandes beneficios ofrecidos, pique en su anzuelo para, materialmente, robarles el dinero. Una vez que se ha picado el anzuelo, empiezan a ofrecerte la gran oportunidad, unas inversiones totalmente seguras y garantizadas, con unos beneficios extraordinarios.

De los tres correos recibidos, el más burdo y a la vez  más persuasivo, resultó ser el de la supuesta multinacional que decía buscar empleados para trabajar a distancia ya que nada más entrar en su web, ves de inmediato que no se trata de ningún empleo. Te dicen que 392 personas de Oviedo se han unido a nuestro grupo en los últimos 28 segundos. Comienza ahora. La oferta expira en 4 minutos.  Entras e inmediatamente te piden tu nombre y tu correo electrónico. A partir de ahí te animan a que obtengas tu software gratuito para empezar a ganar 5.000€ diarios (en el correo que habían mandado hablaban de ingresos comprendidos entre 3.802 y 6.540 (deduzco que mensuales). Siguen a esto, testimonios de supuestos inversores que dicen haber ganado ingentes cantidades de dinero y que te invitan a que tú hagas lo mismo. Das el paso final de obtener el programa gratuito y ahí está el quid de la cuestión. Para empezar a invertir tienes que transferir 100€ a la cuenta que te abriremos. Evidentemente no envié ese dinero porque la estafa era más que evidente.

En los otros tres casos, no se trataba de operaciones tan burdas, ya que tenían más visos de realidad para personas avezadas a la inversión,  pero finalmente si pude ver que se trataba también de un claro fraude. Hurgando dentro de sus páginas web, descubres que no se trata de brokers legalmente reconocidos ni registrados en nuestra autoridad de control, que son los únicos facultados para intermediar financieramente. Descubres que tienen sus supuestas sedes sociales fuera de España, descubres en definitiva la farsa. Bajo un marco de seriedad y profesionalidad se esconden auténticos estafadores. Alguien me podría preguntar ¿Quién se puede creer esas promesas de grandes ganancias? ¿alguien cree de verdad que se puede ganar dinero de modo tan fácil?. Pues la respuesta es sí, ya que conozco a algunas personas que aun cuando parecía que tenían alguna experiencia y conocimientos inversores, resultaron engañados.

Por tanto, amigo mío, sé cauto. No oigas cantos de sirena, desconfía inmediatamente de alguien que te ofrezca grandes beneficios y no caigas en la trampa.

 

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TIMO AFRICANO

Los que me conocen, saben que utilizo las redes sociales, tanto por puro divertimento, como por una cierta deformación profesional que me lleva a investigar sobre los riesgos de la red, las suplantaciones de personalidad, los bulos y sobre todo, los ciber delitos. En esta línea, empecé a observar que últimamente, en Facebook, empezaba a haber muchas chicas jovencitas que solicitaban mi amistad. Como es mi costumbre habitual, antes de aceptar una solicitud, entro en el perfil del solicitante y trato de averiguar quién es, qué amigos tiene, si esos amigos son comunes, etc. Esto me permite conocer algo sobre esa persona que pide mi amistad en la red, para decidir si la acepto o no. Cuando entro en el  perfil de esa sospechosa solicitante de amistad,  observo que es una chica muy joven y provocativa, que aún no tiene amigos y que no reside en España. Inmediatamente rechazo la solicitud y punto.

Comentada esta cuestión con amigas de la red, me confirman que ciertamente, ellas también reciben esas sospechosas solicitudes de amistad, pero en su caso, jovencitos de muy buen ver. Por tanto, la cuestión es clara. Aceptando estas solicitudes estamos entrando de lleno en uno de los riesgos de la red y que es el de ser una víctima de estafa, fraude o chantaje.

Un buen día, quizá porque estaba algo ocioso, decidí aceptar una de esas solicitudes de amistad para ver qué pasaba. Entré en contacto con una chica que decía ser de Sierra Leona y que inmediatamente me pidió mi email para facilitar la comunicación. Se lo facilité e inicié  un interesante intercambio de correos. Me dice que es de Sierra Leona, pero que huyó de la guerra de aquel país y que está refugiada en un campamento de Senegal. Me dice que está acogida en la Misión de Cristo Salvador y que el reverendo que la dirige, la deja utilizar su ordenador para comunicarse con el exterior.

Me pide auxilio, me manda dos fotos y me dice que si yo la ayudo a venir a España, ella me ayudará a mí. Para tranquilidad mía, me manda el supuesto teléfono del supuesto reverendo de la misión en la que está acogida. Vamos avanzando en el intercambio de correos y en un momento dado me dice que me va a desvelar un secreto. Que su padre, que tenía una gran fortuna en Sierra Leona, consiguió depositar 4,8 millones de dólares en un banco inglés para que ella, una vez saliese del país, pudiese beneficiarse de ese dinero. Me explica que para poder ayudarla yo debo de recibir ese dinero en mi c/c y una vez ya en mi poder, yo le mandaría a ella el dinero suficiente para que pudiere venir a España y una vez aquí le entregaría esos 4,8 millones de dólares.

Sigo la corriente y le contesto diciéndole que acepto. Acto seguido me manda un montón de datos de un supuesto Clydestade Bank Group donde estaba ese dinero y me dice que tengo que comunicarme con él para que me den instrucciones. Mando un email e inmediatamente me contesta ese supuesto banco dándome instrucciones. Debo de obtener un poder  notarial, necesario para transferir esos fondos a mi cuenta bancaria. , así como el certificado de defunción del titular y una declaración jurada de la hija de que acepta que se me transfiera a mí ese dinero.

Vuelvo a escribirle a ella diciéndole esto y entonces recibo la respuesta de un supuesto abogado senegalés, llamado Daniel Mamadou, con un rimbombante logo “Noble Law Firms&Asociate and equal Rights& Justice. Este supuesto abogado me dice que  tiene el encargo de su cliente (mi amiga), de gestionar los documentos que preciso para obtener el dinero del banco inglés. Esos documentos son, el poder, la declaración jurada y además la legalización y licencia nacional, el estampillo de la Corte de Justicia, traducciones y otros servicios. El costo de todos estos servicios asciende a 820 dólares que he de transferir a la c/c que me facilita de Senegal.

En resumen, hemos llegado al penúltimo paso del intento de estafa. Si yo, movido por la codicia de quedarme de modo tan fácil, con 4,8 millones de dólares, hubiese transferido esos 820 dólares, lisa y llanamente me habrían estafado. Habría perdido ese dinero. En este caso, lo que yo he hecho, es enviar todos los correos intercambiados, a la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil para que desde allí traten de perseguir esta estafa, algo que resulta muy complicado si los timadores están fuera de nuestro país.

Como han podido ver, este timo africano que acabo de describir, llamado antes estafa nigeriana, es algo muy parecido a nuestro conocido timo de la estampita o del tocomocho. Seguro que mucha gente se preguntará ¿cómo alguien, en los tiempos que corren, y con tanta información, puede picar con esto? Pues sí, amigos míos, sí. Hay gente que sigue siendo estafada con este burdo timo. Lo que ocurre es que esa gente estafada, se avergüenza, y no lo denuncia. Yo he conocido un caso en el que el estafado decidió confesármelo para ver qué se podía hacer. Así que ¡cuidado con lo que hacemos en las redes sociales!.

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INVERSOR GLOBAL

Un buen día, actualizando mi página de Facebook, me encontré con un anuncio de “Inversor Global España” que me produjo bastante impacto, ya que decía cosas como: “España sólo a un paso de la gran caída”. “El colapso económico de España es inminente”. “Sólo unos pocos podrán salvarse de la devastadora crisis que se aproxima”. Movido por la curiosidad de tan impactantes y contundentes afirmaciones, decidí acceder al enlace que dejaban para obtener más información, entré en la web de esa supuesta empresa y lo primero que me encontré es: Más de 500.000 personas forman parte de nuestra comunidad de inversores que es la más grande en español.

Mi curiosidad continuó creciendo y siguiendo las indicaciones de la página, introduje mi email para suscribirme, al objeto de que me pasen información. Una vez confirmada la suscripción, lo primero que recibo es un correo diciéndome que como bienvenida, me van a enviar gratis el libro de finanzas más importante de la década, libro exclusivo que no está disponible en librería alguna. Ha sido escrito por un tal Jim Rickards del que dicen tiene una fama forjada durante 35 años en Wall Street, experto en amenazas financieras, además de ser el encargado de negociar con la Reserva Federal de EEUU, un paquete de rescate que salvaría del colapso en último momento, a todo el sistema financiero global.  Me dan indicaciones para pedir ese libro de modo gratuito.

Como no me puedo resistir ante la oferta de ese supuesto genio y gurú financiero, decido pedirlo y entonces entro en la primera parte de la trampa. Para ayudar a cubrir los costes de envío y entrega, he de pagar el módico precio de 4,55€. Facilito mi número de tarjeta de crédito, realizo el pago y acto seguido me envían un nuevo correo para que descargue el famoso libro en formato PDF. Me dicen también que me van a dar un mes de prueba gratuita de sus informes de “Inteligencia Estratégica”. Dicen que ofrecen estos informes de manera gratuita por dos razones muy importantes: Una porque España puede encontrarse en medio de una tormenta financiera sin precedentes y otra porque podré poner a prueba todos sus análisis y recomendaciones y eso hará que sea fiel a Inversor Global a largo plazo. También me dicen claramente que con el envío de ese libro y de esas pruebas gratuitas, están perdiendo dinero, pero que lo hacen convencidos de que al “Probar” su trabajo, aun cuando no tengo riesgo de contraer obligaciones futuras, voy a ser fiel a ellos por la calidad de sus recomendaciones.

A partir de ese momento, de modo diario, empiezo a recibir correos electrónicos que contenían esos “fabulosos informes” gratuitos donde se sostenía cosas como: “Tu o tus padres podríais dejar de recibir la pensión a partir del 1 de Enero de 2017”. “Una de las estafas financieras más grandes de la historia de nuestro país, está teniendo lugar en estos momentos” ,etc.   Se añadían a estos informes perlas como “Nuestros expertos le acercan una estrategia secreta para multiplicar tu dinero en bolsa”. “Gana el 70% de tus inversiones en euros, siguiendo nuestros consejos financieros”; “conozca todo sobre brokers e invierta de modo eficaz”. “Lo que tu banco sabe, pero te lo oculta”. Todo inducía a pensar que estaba siendo dirigido a algún Trader para realizar inversiones a través suyo

A los pocos días de leer esos panfletos llenos de propagandismo sensacionalista, empiezo a mosquearme y decido empezar a buscar en la red, donde ya lo veo todo más que claro. Un argentino listillo llamado Federico Tressore, crea una fábula financiera y decide dedicarse a dar sablazos a ciudadanos desprevenidos. Crea una SL llamada “Ediciones sobre dinero y bienestar” domiciliada en Madrid, con un solo objetivo: Conseguir el número de tarjeta de personas “incautas” como yo, bajo el pretexto de enviarles un libro de regalo, para, a partir de ese momento empezar a cargarles suscripciones de todo tipo.

Inmediatamente después de conseguir esta información, voy a ver los movimientos de mi tarjeta y me encuentro con que me han cargado los 4,55€ iniciales para el envío del libro gratuito, y otros dos cargos de 99,65 y de 124,40€ que correspondían a suscripciones anuales de no sé qué revistas. Ante mis reiteradas reclamaciones de devolución me contestan que como en el mes que tenía de periodo de prueba no había dicho nada, consideraban que seguía interesado en tener suscripciones anuales de sus revistas y de ahí esos cargos.

Acto seguido envío un burofax a la dirección de la empresa que había obtenido en el Registro Mercantil, y exijo la devolución inmediata de todo lo cargado, advirtiendo además que me reservo el derecho de formular denuncia ante el Juzgado de Guardia por delito de estafa, así como a las autoridades administrativas porque “inversor global” incumple la Ley Orgánica de Protección de Datos, así como la Ley de Servicios de la Información, e igualmente la existencia de un posible delito fiscal ya que, sorprendentemente, el cargo en la tarjeta se realizaba en dólares y se cobraban además 2€ por comisión de gestión.

Justo a los 15 días que había dado como plazo  y cuando ya tenía elaboradas las denuncias, sorprendentemente recibo un correo (antes sólo contestaban con formularios preestablecidos), diciéndome que se había tratado de un error y que por ello ya habían dado instrucciones para devolver lo indebidamente cobrado. Al día siguiente, ciertamente, vi que se me habían hecho los abonos. Me da la sensación de que, al ver mi contundencia y argumentación legal, decidieron zanjar el asunto en evitación de problemas mayores.

Así que, amigos lectores, como aviso a navegantes he de decir que, mucho cuidado con Inversor Global que veo se sigue anunciando diariamente en Facebook, y mucho cuidado con todo eso que circula por la red anunciando inversiones extraordinarias, consejos gratuitos, noticias sensacionalistas para provocarte a hacer algo, sueldos extraordinarios, etc.etc. Como se decía antes, nadie da duros a pesetas. Yo que presumía de prudente e incluso de instruido, he caído en esta trampa y estuve a punto de ser estafado. Imagínense que un exministro, más instruido e informado que yo, como es el Sr. Borrell, cayó en otra trampa mayor en la red y perdió 150.000€ en otra de estas empresas de inversiones fraudulentas. Así que prudencia y ¡¡Cuidadinnn!!.

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ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA

Desde hace más de diez años, el gobierno vino poniendo en marcha una serie de iniciativas para, con el desarrollo tecnológico al que se ha llegado, tratar de impulsar e implantar la administración electrónica, de modo que se permitiera a los ciudadanos la posibilidad de relacionarse con las administraciones públicas a través de internet y con ello facilitar y mejorar la atención, evitar desplazamientos y ganar en velocidad con procedimientos administrativos más ágiles.

Al tiempo que se iban poniendo en marcha infraestructuras en las diferentes Administraciones Públicas para facilitar la implantación de la administración electrónica, tales como registro electrónico común, notificaciones electrónicas, plataformas para la validación de firmas, etc. se fue promulgando un amplio marco legislativo que pretendía incidir en la interoperabilidad entre las Administraciones Publicas y los ciudadanos, así como en la seguridad de los sistemas.  Finalmente, como elemento catalizador de todo esto, el Gobierno, probablemente porque finalizaba su legislatura, de modo precipitado, promulgó el 1 de Octubre de 2015 la Ley de Procedimiento Administrativo Común, así como la Ley de la misma fecha, de Régimen Jurídico del Sector Público.  Sorprendió que esa ley tuviere una moratoria de un año, de modo que entró en vigor el pasado día 2 de Octubre de 2016, y sorprende aún más que, para lo realmente esencial como es el registro electrónico, el Portal de Acceso General electrónico de la Administración, o el archivo electrónico único, aun haya que esperar al 2 de Octubre de 2018, en que entrarán en vigor.

Hasta aquí todo parece muy bonito, pero la realidad es que han de hacerse muchas críticas a estas nuevas normas administrativas, ya que ese derecho que tenían y siguen teniendo los ciudadanos para relacionarse con la Administración por medios electrónicos,  por una mal entendida “electronización”, se ha transformado también en una obligación que se impone por la fuerza a personas jurídicas, profesionales que deban colegiarse obligatoriamente, representantes de sujetos obligados, entidades sin personalidad jurídica o empleados públicos. Se está ignorando nuestra realidad social al entenderse en la nueva regulación, que todos los ciudadanos somos doctos en el uso de las nuevas tecnologías o que todos tenemos los medios tecnológicos que se requieren para el acceso electrónico. Es criticable también que se imponga al ciudadano un sistema electrónico, mientras que en sentido contrario, no se exige ese sistema a las diferentes Administraciones que aún no tienen resuelto su problema de comunicaciones internas. Más criticable aun es que la carga de las notificaciones que antes recaía sobre la Administración, ahora se traslade al ciudadano que no puede saber ni qué, ni cuando se le notifica algo y que queda obligado a acudir permanentemente al domicilio electrónico para ver si tiene alguna notificación, so pena de incurrir en total indefensión. Se ha producido pues un retroceso en las garantías que antes teníamos los administrados.

A mi juicio, de nada sirve que se conceda un derecho de acceso en minúscula y una obligación en mayúscula, cuando todo el mundo sabe que la administración electrónica tiene escaso uso debido a la poca usabilidad de los servicios que se ofrecen, a las importantes dificultades para el uso del DNIe, o a la insuficiente información y formación de los ciudadanos.

Si exceptuamos administraciones concretas como es el caso de la Agencia Tributaria o la Dirección General de Tráfico que, como de lo que se trata es de recaudar impuestos con la mayor eficacia posible, o cobrar multas a toda velocidad, y por ello dan todas las facilidades del mundo para acceder a sus portales, el acceso a otras administraciones electrónicas puede convertirse en un verdadero infierno para el ciudadano común.

El DNI electrónico que podía haber supuesto un avance importante en nuestro analfabetismo digital, no ha solucionado el problema de disparidad de autoridades emisoras de certificados digitales como pueden ser Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Cámaras de Comercio, colegios notariales y de registradores, ayuntamientos, o comunidades autónomas. Cada ente piensa en sí mismo, crea sus propios certificados digitales, crea sus propias estructuras y hace que utilizar nuestro DNI dotado del correspondiente chip, para realizar un trámite que en principio debería de haberse resuelto con tres click , termine convirtiéndose en un quebradero de cabeza para el usuario.

Yo que soy considerado por mis amigos y compañeros como un avanzado tecnológico, ya he sufrido varias veces ese infierno al acceder al Portal del Ciudadano de determinado Ayuntamiento para realizar un trámite telemático en la Administración autonómica y donde me vi obligado a buscar compatibilidades utilizando Windows 7 u 8 porque Windows 10 aun no era compatible, o a utilizar como navegador Internet Explorer porque Google Crome o Firefox no eran compatibles. Tardes o noches de intentos infructuosos para finalmente ir al día siguiente a la ventanilla a resolver la cuestión.

Si algunas administraciones públicas, sobre todo ayuntamientos pequeños o medianos, tienen serias dificultades para subirse al carro de la administración electrónica por sus importantes costos económicos para implantarla, por qué se habla de las “facilidades” que se dan a los ciudadanos, cuando en realidad lo que ocurre y seguirá ocurriendo en mucho tiempo hasta que todas las Administraciones cumplan esta nueva normativa legal, es que habrá problemas de acceso. O cuando se sabe que ese ciudadano común que pretende ahorrarse la cola de una ventanilla utilizando el ordenador de su casa, necesita tener buenos conocimientos sobre los navegadores que utiliza o saber corregir errores de navegación, descargar o instalar drivers, etc.etc.

Mal empezamos por tanto “obligando” a ciertos ciudadanos a utilizar la administración electrónica, cuando es la propia administración la que tiene grandes carencias para cumplir sus requisitos. ¿no habría sido mejor esperar primero a que todas las administraciones estuvieren preparadas (en 2018), a que los ciudadanos tuvieren la formación y facilidades necesarias y a partir de ahí “obligar”?.

 

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.