IU va a incorporar a su programa electoral medidas laicistas, que van desde la petición de derogación de los acuerdos con el Vaticano hasta la supresión de la asignatura de Religión en el currículo escolar, pasando por cambios en el protocolo del Principado de modo que los responsables autonómicos no acudan a ningún tipo de celebraciones religiosas, como las que tienen lugar el Día de Asturias en Covadonga.
Hay un sector de la sociedad que encuentra ofensivas esas propuestas, mientras que otro las recibe con alegría. Los dirigentes de IU no están preocupados por el voto del catolicismo tradicional ni por el parecer de las “personas de orden”, así que el rechazo de una franja social lo consideran aceptable. Están más preocupados por agradar a la propia parroquia que por evitar el rechazo de la ajena. Entre los hinchas y los rivales es probable que haya una amplia mayoría social que no entra a reflexionar sobre la oferta laicista de IU, porque le parece, simplemente, que no ha lugar a emprender cruzadas contra el Vaticano cuando hay 86.000 parados. Es probable que los dirigentes socialistas, en su fuero interno, no disientan de IU, pero jamás introducirían esas medidas en el programa electoral porque perderían votos. IU propone arrinconar
Hacer una militancia activa por el laicismo, comprometerse con la causa Palestina, luchar por implantar una tasa para la banca, aumentar la imposición de las rentas altas, cerrar centrales nucleares, aplicar impuestos a las líneas de transporte de las empresas eléctricas, expulsar la iniciativa privada de