El debate sobre el estado de la región llegó en un momento absurdo, a menos de cinco meses del debate de investidura, y en circunstancias incómodas para el presidente del Principado, con una huelga de médicos aplazando operaciones y consultas. Si la ceremonia parlamentaria se hubiera retrasado un mes chocaría con la tramitación de los presupuestos y se adelantaba treinta días se hubiera solapado con el Día de Asturias. Chequear los problemas regionales a los cuatro meses y medio de haber aprobado diagnóstico y tratamiento es un tanto precipitado. Conclusión: el debate es un homenaje que se concede a si misma la oposición, que votó su celebración frente a los argumentos del grupo socialista. En este contexto, Javier Fernández optó por una intervención contenida, alejada de resonancias épicas y parca en promesas.
El presidente ha hecho bandera de la normalización, entendiendo por tal la mejoría de las relaciones entre Gobierno regional y oposición parlamentaria y entre Principado y Gobierno central, si lo comparamos con el anterior mandato. Sólo en los primeros párrafos del discurso de investidura, Javier Fernández juzgó con dureza al anterior gobierno, presidido por Álvarez-Cascos, para adoptar luego un tono prudente en formas y fondo. En la intervención de ayer volvió a hacer un ejercicio de moderación. En vez de prometer brotes verdes, llenó la agenda del 2013 con la mejoría de la solvencia económica, el remate de la autovía del Cantábrico, la preparación del Hospital Universitario Central de Asturias y la gestión sin sobresaltos de la educación y la sanidad. Si dejamos a un lado la autovía del Cantábrico, competencia exclusiva de Rajoy y Ana Pastor, nos quedamos con que el presente es futuro y el futuro es presente.
Javier Fernández dio a entender que la próxima semana quedará cerrado el crédito de 423 millones de euros al Principado, por el que están interesados varios intermediarios financieros. Si el Gobierno regional logra obtener esos recursos del mercado estaremos ante la mejor campaña de imagen que quepa imaginar, cuando seis gobiernos autonómicos han ido a pedir socorro al Ministerio de Hacienda para que les pague las facturas y les refinancie las deudas. El presidente anunció dos planes contra el paro, uno pensado para todo tipo de desempleados y otro para jóvenes. Dos herramientas para aliviar el dolor.