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Categoría: estudiar
COMPRENDER ES LO IMPORTANTE!!!

COMPRENDER ES LO MÁS IMPORTANTE

 

Una de las mejores herramientas con que podemos contar en nuestra vida para valernos y vivir exitosamente es ser competentes  en la comprensión y entendimiento de la realidad que nos circunda, sea social, ambiental, económica o del tipo que fuere. Quien comprende bien es porque saber pensar bien y con lógica, intenta buscar las causas de todo y sus consecuencias, intentar ver dónde está la esencia del problema y de los asuntos y donde lo secundario y lo irrelevante. No confunde esos niveles.

Bien pues todo esto se ejercita cada vez que el alumno se pone a estudiar cualquier materia, es decir, se debería entrenar diariamente  en la enseñanza primaria a partir de cuarto en adelante y por supuesto en la secundaria.

Si el alumno no se entrena bien en la comprensión, no solo no superará los niveles académicos mínimos y aceptables sino que estará perdiendo una oportunidad en entrenarse en aprender a comprender la vida en todas sus facetas.

Y además se derivará otro inconveniente: no se entrenará adecuadamente en la expresión oral y escrita de aquello que ha estudiado, leído, escuchado o visto.

Bien,  pues lo que está ocurriendo en la enseñanza de nuestros hijos es que tienen un déficit importante, en general, en la comprensión y expresión porque sus profesores (en general) no se lo enseñan debidamente no porque estos no quieran sino porque en la mayoría de los casos no se  ha preparado a los profesores para que realicen con sus alumnos ese entrenamiento. Muchos acceden al profesorado porque en unas oposiciones saben bien las decenas de temas del temario, pero esto no es una buena selección. Otros por amistad, por enchufe, por compromiso, porque tienen un título, o porque se han puesto en las listas interinos. Los menos son seleccionados en base a su competencia pedagógica y sus habilidades en el trato exitoso con todos sus alumnos.

Si a ese déficit le añadimos el exceso de materias a estudiar en primaria y sobre todo en secundaria, tendremos la explicación de por qué se aburren, se desaniman, abandonan, se ausentan, pierden el interés y no progresan como deberían: al no comprender bien no encuentran aliciente en aprender cualquier materia y si no tienen interés repercutirá en la dificultad para tener éxito.

Este déficit en comprensión y expresión es el punto más débil de la enseñanza en este país y ahí deberían los gobiernos volcarse de inmediato. Entonces sí sacaríamos buena nota en los informes PISA.

Es hora de que las instancias educativas se pongan a resolver este grave problema, entrenando al profesorado que no lo esté.

En la medida en que los alumnos COMPRENDAN en su estudio, comprenderán la vida y en la medida en que se expresen bien en la escuela se expresarán bien en el futuro en cualquier situación, lugar y momento.

La buena comprensión es una forma de amueblar bien nuestro cerebro y de sabernos manejar ante los millones de imputs de información que nos llega y nos llegará por la red.

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TIEMPO DE NOTAS

 

Estamos en vísperas de que los chicos recojan sus calificaciones de la primera evaluación y los padres asistirán expectantes ante los resultados. Dada la importancia que en esta sociedad se dan a las calificaciones académicas como si fuese lo más importante de la vida de nuestros hijos, si las notas no obedecen a las expectativas positivas en cuanto al resultado se puede caer muy fácilmente en la tentación de hacer poco menos que una tragedia si el resultado son varios suspensos. En el momento en que se piensa en términos de gravedad surge la reacción violenta verbalmente señalando nuestra insatisfacción y nuestra decepción, seguida de inmediato de voces, acusaciones oyéndose los términos de “vago”, “irresponsable”, y comentarios culpabilizantes que a buen seguro crearán dos posibles reacciones en el hijo: rabia interna no expresada por el trato quizás desproporcionado o quizás rebeldía lo que complicaría aún mas la relación entres padres e hijos. No estoy diciendo que no se de importancia al aprendizaje y sus resultados sino que hay que cuidar no caer en la desproporción porque siempre conduce a malos resultados, que a su vez de rebote crearían gran disgusto a los padres, con lo que el bucle del disgusto se consolida y se acentúa. Se debe aprovechar para exponerles por qué las malas calificaciones nos han disgustado y cómo hay que evitar que en el trimestre que viene se vuelva a las andadas. Se les pueden reducir los beneficios si todo ha sido fruto del descuido y la vagancia pero habría que evitar la explosión airada de la decepción porque los daños colaterales serán más que evidentes. Vale más dejar pasar las horas y luego hablar tranquilamente del problema y cómo resolverlo en adelante que dejarnos llevar del disgusto y perder el control emocional de nuestras palabras y acciones. No es el primer caso en que un adolescente se escapa de su casa o se encierra en su cuarto o amenaza con herirse a si mismo. Hay que tener un poco de paciencia y no humillar, herir, machacar verbalmente al hijo como si hubiese cometido una falta imperdonable. Las malas calificaciones no deberían ser el principal motivo para destrozar la convivencia y la paz familiar, sobre todo estas fiestas.

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¿DEMASIADOS DEBERES?

Estos días se ha aireado en los medios el tema de los deberes escolares y hasta qué punto deben tener lugar y en qué medida. Lo cierto es que, a poco que se estudie el problema, la conclusión es que nuestros escolares están saturados de deberes aunque solo sea acudiendo al  índice indirecto de la cantidad de clases particulares que tienen en general de lunes a viernes, sin hablar del tiempo de vacaciones. Y no se diga  que los tienen porque los padres trabajan y no pueden atenderlos, aunque sea cierto en algunos casos. La verdad más bien está en que si no tuviesen tantas tareas escolares  y estuviesen más motivados para el aprendizaje no abundarían las clases particulares. Es cierto, nuestros alumnos están saturados de deberes. Algunos argumentarán que es porque no trabajan bien en clase y con interés. Otros dirán que no les da tiempo a hacer en clase todo el trabajo y otros aportarán otras razones, pero sea de ello lo que fuere, algo hay que hacer porque un alumno que para evolucionar satisfactoriamente necesita un par de horas de clase particular y otra hora más para estudiar, es un índice de que algo está fallando, porque todo suma nueve horas diarias. ¿Qué falla pues? El sistema educativo sin duda por el exceso de materias y de contenido innecesario. Y dentro del sistema está también la escasa preparación por parte del profesorado para saber motivar, estimular y animar a que el niño ponga el máximo interés en las seis horas diarias que acude a  clase. Concluir que algo está mal no es difícil al ver que después de tantos años de asistir a clase, de hacer deberes y asistir a clases particulares el resultado es francamente pobre. Si dedicar tanto tiempo a lo académico llevase aparejado un éxito futuro en la persona no habría pegas, pero ese éxito no suele derivarse,  porque entre otras cosas uno no triunfa en la vida solo por las notas que obtenga en los estudios y por los títulos sacados. Hay otras habilidades preteridas que deben practicar nuestros alumnos. Estos dias ha salido en la prensa el premio de un millón de dólares que se ofrecerá al mejor profesor y ya se ve por los seleccionados a la final que no será precisamente aquel que transmita más conocimientos (en esto insisten los deberes) sino aquel que mejor estimule las ansias de aprender en sus alumnos. Y el alumno que le caen muchos deberes y broncas si no los hace, no está lo que se dice estimulado. Demasiados deberes indica un fracaso del sistema, además de agotar a los alumnos y angustiar a los padres. Si se hiciesen bien las cosas y se redujesen conocimientos superfluos y se insistiese en conseguir que los alumnos aprendiesen bien las habilidades básicas para surfear y moverse en el mundo del aprendizaje otro gallo nos cantaría. Pero seamos claros, si siguiesen las cosas igual en la escuela y no se pusiesen deberes a los alumnos probablemente también muchos padres protestarían porque no sabrían que hacer con sus hijos innumerables tardes.  

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¿ESTUDIA HIJO ESTUDIA?

Que preocupa y mucho a los padres que sus hijos estudien y vayan bien en ellos es algo indiscutible. Cuantas riñas diarias salen de la boca de los padres para conseguir que sus hijos hagan los deberes y estudien un poquito cada dia y cuantas tensiones se crean en la familia si los hijos no van bien en los estudios, si se muestras vagos o inconstantes o si dejan todo para el final o se distraen con otras tareas que les resultan menos aburridas. Una de las pruebas complementarias de esto que manifiesto, amén de otros indicadores, es que el porcentaje de alumnos que asisten a clases particulares o academias es ingente. Siempre ha sido así pero ahora que los chicos tienen que estudiar obligatoriamente hasta los dieciseis años más aún. Pero la actitud de los padres choca con la mentalidad de muchos estudiantes, incluidos muchos que asisten a la universidad, de que para encontrar trabajo vale más estar bien relacionado y tener un enchufe que tener buenas notas. No es esta, por supuesto, la principal razón para que no estudien como debieran, pero esta está en la calle e influye sobre ellos. Y esto choca con la insistencia de los padres de que sus hijos sean perseverantes en el estudio para poder encontrar el dia de mañana un puesto de trabajo, puesto que se nota que cuentan otras cosas tanto o más que la preparación profesional. A este propósito me apetece , aunque él se refería al trabajo bien hecho,  a Antonio Muñoz Molina quien en su intervención en los Premios Príncipe de Asturias de este 2013 dijo entre otras frases: ” Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto en el trabajo en un país, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar”. He oido muchas veces, como tú quizás, decir algunos chicos a los padres que no vale estudiar, que vale más tener un buen enchufe aunque no estés “muy estudiado”. Es un error, lo sé, pero no podemos extrañarnos de esa reacción viendo el espectáculo ofrecido socialmente donde en parte es verdad lo que los chicos dicen. No, no es este un país donde se valora sobre todo, en líneas generales, la buena preparación profesional, y ese imaginario disuade en parte a los estudiantes. Así y todo hay que seguir insistiendo para que los chicos se mentalicen de que el conocimiento y la preparación profesional son los mejores recursos para afrontar los futuros trabajos, sobre todo si salen del país, ahora que estamos en la época de la globalización en la que los enchufes no valen por ahí fuera.

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¿ESTUDIAR LO QUE TIENE SALIDA?

 

Comienza el curso y me imagino que el número de estudiantes que estarán estudiando lo que les gusta y para lo que tienen afición será más bien pequeño vista la tendencia actual de estudiar “lo que tiene salida” aunque ello le disguste al alumno. Hay que sacrificarse a las exigencias del mercado y ser prácticos y estudiar lo que resulte útil, dicen muchos padres que, con tan buena voluntad como error táctico, se empeñan en que sus hijos estudien lo que tiene más salida, en lugar de dejar que sean los hijos los que elijan llevados por su verdadero interés y en consonancia con sus gustos, que es lo que al fin y al cabo les puede asegurar el dia de mañana trabajar con ilusión y esmero. Ya sé que la elección de carrera no es fácil y que hay que investigar muy bien y orientarse, antes de dar el paso, para asegurarse de que el contenido de la misma en sus todas sus  materias y en perfil de trabajo al que tendrán acceso en el futuro se adecúa  a los intereses y aficiones del candidato. Sé también que no todos los estudiantes pueden elegir, aunque quieran, la carrera apropiada a sus gustos porque quizás no han estudiado para sacar la nota que les de acceso a ella. Pero como guía en la elección no debería primar la utilidad futura a toda costa, si eso mata la ilusión por ir a trabajar día a dia, mes a mes y año tras año. Se dirá que los tiempos no están para elegir según los gustos y que hay que ver las tendencias del mercado para poder asegurarse el posible sustento. Estoy de acuerdo solo en parte. Y digo solo en parte porque hay muchos que se sienten frustrados de forma permanente porque tienen que hacer algo que les disgusta diariamente a lo largo de su vida. Hoy día, cuando las carreras no te aseguran como antaño, trabajar en aquello para lo que has estudiado, mejor es asegurarse de que uno se siente animado, motivado para trabajar y eso lo garantiza estudiar y prepararse en lo que de verdad les interesa para seguir haciendo en la medida de lo posible lo que tiene que ver con sus talentos. Pocas cosas hay como sentirse a gusto haciendo un trabajo y por ello hay que esmerarse en cuidar las habilidades personales. Tiempo habrá de hacer cosas que no nos van del todo, cuando no hay más remedio, pero condenar a un alumno o condenarse de antemano a estudiar algo que rechaza de plabo, por muy útil que pueda parecer, implica varios riesgos, el de abandonar la carrera antes de terminarla y el de vivir frustrado el resto de sus días. Una de las mejores labores que podemos hacer para salvaguardar nuestra salud mental es la de disfrutar en esta vida con aquello que hacemos aunque no tenga toda la utilidad que deseemos. Siempre tendrá alguna utilidad, aunque solo fuese la de evitar vivir amargados. Ah, y siempre habrá ocasión de rectificar y centrarnos en nuestros intereses. Al fin y al cabo lo mejor es vivir la vida con la mayor ilusión, e incluso  entusiasmo, si se puede. ¿O estoy equivocado?

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NO TODO ES ESTUDIAR

 

Veo con cierta tristeza y desazón cómo nuestros estudiantes terminan sus carreras con buena preparación en lo académico y técnico pero presentan importantes lagunas y deficit en otras habilidades y competencias tan necesarias o más para incorporarse exitosamente al mundo del trabajo. Nadie les  ha entrenado de forma mínimamente suficiente y cada uno se incorpora al mercado de trabajo con lo que a su modo y manera haya aprendido. Detrás de estos resultados se esconde la clásica manía social de considerar que lo más importante es obtener un título universitario como si este fuese la panacea y una garantía de acceso al mundo  laboral, como  lo era hace treinta años. Las cosas han cambiado mucho y con el advenimiento de las teorías de la inteligencia múltiple sabemos que no se debe insistir en desarrollar sobre todo inteligencias que tienen que ver con lo académico sino también otras que son complementarias y demandadas ya con gran intensidad en las empresas. Hoy ese mundo exige que el candidato a un puesto esté aceptablemente entrenado en hablar en público y defenderse en entrevistas y saber expresarse de forma que pueda transmitir fehaciente y persuasivamente los contenidos y procedimientos que procedan. Exige así mismo estar bien preparado para adaptarse rápidamente a cualquier cambio, a cualquier ambiente o contexto, lo que exige a su vez gran capacidad de improvisación y gran capacidad de movilidad. Exige tener desarrollada la creatividad o inventiva y la capacidad de resolución de cualquier problema que surja sobre la marcha sin tener que depender en todo de los encargados que están situados por encima en el organigrama. Exige habilidad social para relacionarse bien con grupos de personas y poder dirigir eventualmente alguno de ellos. Y finalmente requiere ser capaz de superar los contratiempos que se le presenten sin quedar varado o paralizado.  A todas estas áreas no se les dedica expresamente ningún tiempo dentro de los horarios académicos, cuando ya desde Primaria deberían ser nuestros alumnos entrenados, por ejemplo, en expresión verbal teniendo que  exponer delante de sus compañeros los temas que estudian o sobre los que trabajan. En fin, amigos, que es una pena tener gente tan talentosa pero deficientemente preparada. Y como estas habilidades no se aprenden de un día para otro bueno sería ir trabajándolas ya desde ahora en los curricula universitarios y por supuesto en todo el itinerario educativo, así como en la familia. Si la escuela y la universidad no les preparan deberían invertir su tiempo y energías por ellos mismos en ese entrenamiento vital para no padecer luego decepciones que dejan mucha y mala huella.

 

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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