Paquita alquiló un piso durante cinco años, tiempo que está a punto de finalizar. El inquilino le exige la devolución de la fianza como condición para devolverle las llaves, pero Paquita quiere descontar algo más de doscientos euros que tuvo que pagar por poner en la vivienda un lavavajillas nuevo, ya que el anterior se estropeó a los pocos días de comenzar el arrendamiento. El inquilino no lo acepta y Paquita no puede recuperar su vivienda. Nos pregunta qué puede hacer.
En un contrato de arrendamiento de vivienda habitual el arrendador está obligado a hacerse cargo de las reparaciones necesarias para que la vivienda sirva al uso convenido. El inquilino solo tiene que hacerse cargo de pequeñas reparaciones que puedan deberse al desgaste por el uso o de los daños que se deban a su culpa. Si el lavavajillas se estropeó al comienzo del contrato no pudo deberse al desgaste por el uso del propio arrendatario. Por tanto, si no hubo culpa de los arrendatarios no le des más vueltas y devuelve la fianza. Prepara un documento para que te lo firmen en el que conste que entregan las llaves y recogen la fianza, sin que haya más cantidades a reclamar por ambas partes.