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Pilar Arnaldo

Desde La Pontecastru

SAN VICENTE, PRAGMATISMO CAMPESINO

El pasado sábado 29 de septiembre –festividad de San Miguel arcángel- , los vecinos de Alcéu (Belmonte de Miranda) celebraron su romería de San Vicente. El cambio de onomástica tiene su explicación. En Alcéu existían, tradicionalmente, dos advocaciones: San Vicente y San Miguel. La primera se celebraba el 22 de enero y la segunda, el 29 de septiembre; como marca el calendario festivo católico. Durante la guerra fue quemada la talla de San Miguel. Un vecino, Manuel de Bras, gran carpintero, quiso hacer una nueva con madera de manzano.  Pero a algunas mujeres del pueblo no les convenció la idea. Un santo salido de la mano de un hombre como Manuel, el más bribón y jaranero de todo el pueblo, les parecía cosa poco seria. Y además, de la madera de un árbol cualquiera de por allí. Podía verse el santo condenado a que le cantaran la famosa copla:

Yo te conocí manzano

y de tu fruta comí;

los milagros que tú hagas,

que me los cuelguen a mí.

Así que, pese a las buenas intenciones del carpintero, San Miguel no volvió a ocupar su lugar en la capilla de Alcéu y quedó San Vicente como único protagonista. Y, al haber un solo santo, había una sola fiesta, la del 22 de enero, precisamente la menos lucida, porque era en invierno y muchas veces la nieve y el frío complicaban la celebración. Era mejor la fecha de San Miguel, pero la talla que quedaba en la capilla era la de San Vicente. Un problema importante. Pero el espíritu pragmático campesino resolvió la cuestión de manera bien sencilla. Se decidió celebrar san Vicente el día de San Miguel. Así de fácil, sin más complicaciones. Desconozco si la jerarquía eclesiástica puso alguna objeción, pero lo cierto es que la idea prosperó y así se lleva haciendo desde hace muchísimos años. Eso sí, la gente de Alcéu cree que a alguno de los dos santos no le sentó muy bien el cambio, porque durante muchos años estuvieron condenados a que el 29 de septiembre fuera un día de muy mal tiempo, frío y lluvioso.

Pero este año el sol lució espléndido e hizo un día de verdadero verano -no sabemos si es que a los santos se les pasó el enfado o es cosa del desgraciadamente famoso cambio climático- y los vecinos de Alcéu lo aprovecharon para celebrar su romería por todo lo alto: incluso recuperaron la vieja tradición de la puya´l ramu.

Ojalá que ese espíritu pragmático siga acompañando a los habitantes de Alcéu, un pueblo pequeño, afectado como todos los del Suroccidente de Asturias por la despoblación y el futuro incierto, pero que todavía saca fuerzas de flaqueza para celebrar su fiesta patronal y reunir a un buen número de vecinos, parientes y amigos en torno a las mesas familiares. Como también sacan fuerzas Pepe Luis, José Manuel, Ginés y Toni, los cuatro jóvenes ganaderos que luchan y trabajan muy duramente por la continuidad del pueblo. ¡Que San Vicente y San Miguel los protejan y las instituciones que nos gobiernan no les hagan la tarea demasiado complicada!

 

 

 

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Sobre el autor

Pilar Arnaldo, escritora y profesora de Lengua castellana y Literatura. Como columnista publico mis artículos en El Comercio sobre mundo rural, Suroccidente de Asturias y cultura tradicional

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