Por María de Álvaro:
Hace tiempo que me ronda la idea de montar un club de fans de Tamara. Y que nadie pregunte qué Tamara, por favor, porque Tamara solo hay una: Tamara Falcó Preysler, hija de padre marqués bodeguero y madre icono de la elegancia, Porcelanosa y los Ferrero Roché. Me gusta Tamara porque me gusta la gente que va de frente. Vamos, que ni engaña ni tiene doblez, así dicho en plan copla a Luis Candelas. Me gusta Tamara porque Tamara es pija-y-qué. De profesión me-encanta-la-moda, que ya está bien. Y no sabe conducir, porque qué necesidad, y no sabe fregar, por lo mismo. Pero, cuidao, que dice que si tener tuviera que coger el mocho pues que lo pillaba y santas pascuas. Ole tú, guapa. Bueno y ya lo más es que además -valga la redundancia- tiene muchos proyectos nuevos, que lo leí ayer en el ‘Hola’. Son los que siguen:
Así que ya está, abandono o, mejor dicho, aplazo la idea del club de fans, para convertirme en la sombra de Tamara y de sus comentarios de moda. Ella habla desde París, Nueva York o Milán de sus diseñadores favoritos, y yo, sin moverme de Gijón, hablo de ella y de lo que dice y de lo que se puede aprender y de lo fantástico que nos va a quedar, chicas, el armario de primavera siguiendo sus consejos. Mañana empiezo. O pasao.