Ovidio Sánchez pide que la reforma del Estatuto de Autonomía incluya la definición de las competencias municipales, así como su forma de financiación. El presidente del Partido Popular criticó las ayudas económicas que reciben los ayuntamientos del Principado al estar condicionadas a los fines que plantea el Gobierno regional, lo que pone en entredicho la autonomía local. Ovidio Sánchez se suma a las tesis municipalistas que culpan a las comunidades autónomas del déficit financiero de los consistorios.
Los ayuntamientos españoles mantienen una postura común, contraria a la insuficiente ayuda económica que reciben de sus respectivas comunidades autónomas. Denuncian que asumen competencias que no les corresponden y sin recibir dinero para ello. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) asegura que el 30% de los recursos económicos de los ayuntamientos se gastan en gestionar competencias que no son de su incumbencia y para las que no tienen apoyo de los gobiernos regionales. La otra crítica de los alcaldes consiste en denunciar la presión que ejercen las comunidades autónomas con la política de cooperación que consiste en dar dinero a las corporaciones locales para que asuman proyectos definidos desde la propia comunidad autónoma: “te doy dinero para que lo gastes en lo que yo te diga”. La FEMP critica el comportamiento de todos los gobiernos regionales, sin distinguir entre partidos.
En la dialéctica entre gobiernos regionales y concejos ninguna de las dos partes tiene toda la razón. Ahora bien, los ingresos de los ayuntamientos representan un 8% del total de recursos de las administraciones territoriales, siendo su nivel de gasto del 13% con respecto al gasto público total. De su mala financiación no hay duda. Abierta la revisión de la financiación autonómica va a ser difícil orillar las demandas de los consistorios. Ovidio Sánchez se convierte en representante de los intereses municipales cuando el Principado le pasa la papeleta al Estado para inyectar recursos a los ayuntamientos. Una hábil jugada de Ovidio, aunque le falló la puesta en escena: escoltado por los alcaldes de Gozón y Grado, sin rastro de representantes del Ayuntamiento de Oviedo, el buque insignia de la derecha.