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Juan Neira

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EDUCACIÓN, EL FIN DE LA ABUNDANCIA

Se inicia el curso escolar con aumento de la matrícula, por tercer año consecutivo, hasta rozar los 125.000 alumnos. La apertura de las aulas llega con polémica incorporada, al demorarse la entrega de los ordenadores portátiles a los alumnos de quinto curso de Primaria. La promesa de José Luis Rodríguez Zapatero, en forma de regalo a las familias («a todos los alumnos se les entregará un ordenador portátil»), y asumida por Vicente Álvarez Areces, no se insertaba dentro de ningún plan formativo, así que mientras se prepara un programa de trabajo para sacarles utilidad, no pasa nada si la entrega se demora unos meses o se retrasa un curso entero, que es lo que acabará sucediendo.
El otro dato interesante de la apertura de las aulas es el aumento de la matrícula en Formación Profesional, mientras retrocede el número de alumnos en ESO y Bachillerato. La FP estuvo, durante años, muy desacreditada, lo que supuso una rémora para el buen funcionamiento del mercado laboral. El crecimiento de los ciclos de FP es una buena noticia y una vía natural para reducir el fracaso escolar.
El jefe y los indios
Aunque las características más visibles del curso sean éstas, la verdadera novedad es otra: el fin de la abundancia. Una larga trayectoria de aumento de recursos se quiebra en el curso escolar 2009/2010. Justo en el momento en que hay depositadas más esperanzas en la mejora de la enseñanza para poder cambiar el modelo de crecimiento. Dentro de la UE de los Quince, España es el país que tiene más trabajadores con categoría de peón; de ahí la necesidad de aumentar la formación de la mano de obra para pasar de construir casas a elaborar manufacturas hacia otros mercados.
El fin de la abundancia llevará aparejadas decisiones políticas y una redefinición del papel de los centros escolares. Algunas medidas acertadas ya están en marcha, como el envío de una veintena de asesores del consejero de Educación, Iglesias Riopedre, a las aulas: de asesor a profesor. Cuando la recaudación del IVA ha caído un 40% en Asturias, es preciso reducir el staff. Para que una tribu funcione sólo son imprescindibles dos estamentos: el jefe y los indios.
El margen de maniobra presupuestario en la educación es muy limitado, porque a la pérdida de recursos fiscales también hay que sumar la aceptación de las pretensiones económicas del profesorado. Los conflictos del año pasado han dado paso a la paz laboral: habrá complemento de la carrera profesional para todos los profesores, incluyendo a los que por despiste u objeción de conciencia no lo hubieran solicitado hasta ahora. La negativa de la Consejería de Administraciones Públicas a abrir una mesa sectorial de negociación sindical ha dado paso a la aceptación de ese nuevo foro de relación entre sindicatos de la enseñanza y Gobierno regional.
Al deslizamiento de la masa salarial hay que sumar el enorme coste del mantenimiento de la red informática de los centros. Extender redes inalámbricas por los colegios es muy caro, pero la verdadera hipoteca consiste en mantener las redes telemáticas, con decenas de miles de usuarios conectados. El fin de la garantía de los ordenadores conlleva costosos contratos de mantenimiento con empresas privadas, y el recambio de piezas. Un ejemplo: la lámpara que lleva un cañón de un aula TIC tiene una duración limitada a las 1.000 horas. El recambio supone 350 euros.
Como gran parte de los costes de la educación pública son inelásticos a la baja, la única salida para ajustar gastos pasa por cambiar las pautas de funcionamiento. En los años de la abundancia, la dinámica del curso escolar procedía de los programas que desde el Principado se ofertaban a los centros (cada uno acompañado de su paquete financiero correspondiente), y ahora ni hay dinero ni habrá personal para ello. Los programas de la Consejería de la Educación permitían hacer especial hincapié en valores o actividades que resultaban interesantes para el poder político, y suponían la fachada de la educación pública. Reducida esta actividad, quedan los institutos y colegios dedicados a la tarea exclusiva de explicar las asignaturas.
Autonomía de los centros
La imposibilidad de impulsar actividades desde la Consejería de Educación se presenta bajo un ropaje positivo: se trata de dar mayor autonomía de los centros. Un proceso idéntico al seguido en la sanidad, donde el enorme gasto de los centros de salud se quiere reconducir dándoles autonomía organizativa (unidades de gestión clínica). Creo que al proceso en marcha en educación le viene mejor otro slogan: «Búscate la vida».
La calidad de la educación puede aumentar, pese al recorte de recursos, con tal de orientar la actividad hacia el elemento esencial: un mayor acento en la transmisión de conocimientos. El Principado tiene que abandonar la complacencia ante los resultados de la educación, porque tenemos muchos menos inmigrantes que la mayoría de las comunidades. El último informe Pisa nos puso sobre la realidad, al quedar sextos y séptimos entre las diez comunidades autónomas analizadas.
Abocados a tener más alumnos por aula y menos personal en los centros, la solución pasa por reducir el absentismo y dar más poder de decisión a los equipos directivos. Ahora bien, la reorientación del trabajo en los centros, a partir de una mayor exigencia al alumnado, sólo será posible si desde Zapatero hasta el último responsable de educación de Melilla, lanzan una campaña para dar una mayor autoridad al profesorado. Si cualquier padre anónimo es capaz de ir al colegio a increpar al profesor de su hijo, no se dan las condiciones para enseñar las características del prerrománico. El pacto por la educación pasa por devolver la autoridad al profesorado.

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por JUAN NEIRA

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