El aumento de las infecciones respiratorias (gripe ‘A’, coronavirus, sincitial) ha vuelto a traer a la actualidad las famosas mascarillas que no teníamos en los primeros meses de la pandemia y, luego, cuando ya nos abastecieron, fueron de obligado uso para salir del domicilio. Evoco, una vez más, una de las frases más inefables del doctor Simón: «La mejor mascarilla es el distanciamiento social».
La ministra de Sanidad ha convocado para el lunes al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para evaluar la situación, unificar criterios y tomar acciones coordinadas. Mónica García va a pedir que los gobiernos regionales declaren la obligación de usar mascarillas en hospitales, centros de salud y geriátricos. La ministra apeló al «espíritu resiliente de la pandemia». La respuesta al pico de infecciones respiratorias va a estar totalmente condicionada por lo ocurrido hace tres años: cada comunidad autónoma tomará las medidas que considere oportunas. En junio de 2020, cuando la incidencia del virus había descendido, fruto de las semanas de confinamiento, Pedro Sánchez decidió transferir la gestión de la pandemia a los gobiernos regionales. Entonces empezó el espectáculo degradante de ver cómo cada barón autonómico aplicaba las medidas que mejor le parecían, casi siempre distintas a las de los territorios colindantes. Luego llegaron los tribunales de Justicia de las comunidades autónomas y dieron todo un ‘ejemplo’ de pluralismo en las sentencias, confirmando que España tiene mucho hoy día de Torre de Babel. Los gobiernos de Cataluña, Murcia y Valencia ya ordenaron la obligatoriedad de las mascarillas en los centros sanitarios y residencias de mayores; sin embargo, el País Vasco, Madrid y Baleares no lo juzgan necesario. Hay otros gobiernos que optaron por estar en el medio de las dos posturas, como Aragón, que sólo considera obligatorio el uso de las mascarillas para los profesionales sanitarios.
La consejera de Salud del Principado afirmó que ya se ha alcanzado el pico de la epidemia de gripe, responsable del 60% de las infecciones respiratorias en Asturias. También hay incidencia del coronavirus en mayores de 80 años, pero con menor intensidad. Concepción Saavedra lamenta que el porcentaje de vacunación contra la gripe no haya superado el 62% de la población. Aunque los resultados de las campañas de vacunación contra la covid-19 hayan sido muy buenos, la batalla de las vacunas sigue siendo una asignatura pendiente.