Hace ocho días conocimos, en estas páginas, que del dinero reservado por el Gobierno para financiar las bonificaciones del peaje del Huerna, sólo se había consumido la tercera parte. Para los últimos 14 años había una reserva de 64 millones para los vehículos ligeros, de los que solo se gastaron 23. Las cifras son todo un titular, que adquiere más transcendencia si recordamos que en el otoño del año 2021 el Principado fue a la negociación con el Ministerio de Transportes, planteando una reducción del peaje, con el horizonte puesto en la supresión. Tras las conversaciones el asunto quedó en un pequeño aumento de la bonificación (en los vehículos ligeros se pasó del 50% al 60%, a partir del tercer viaje, y en los camiones el cambio fue del 30% al 40%).
Ayer, conocimos otro dato irritante. En la autopista, AP-9, que une Ferrol con Tui, se aplica un método distinto. El presupuesto no empleado en bonificaciones se destina a contener el peaje. El pasado año en la autopista gallega la circulación de los coches hizo que sólo se gastara algo más de la mitad del dinero reservado. Pues bien, así como en el caso del Huerna el dinero sobrante no revierte en el peaje, en Galicia, sí. El Ministerio de Transportes no sólo presupuesta más del triple de dinero para la autopista gallega que para la asturleonesa, sino que en su caso el dinero sobrante se utiliza para rebajar la deuda con la empresa concesionaria del peaje, Audasa, para poder así contener la subida de las tarifas a los usuarios. Sin embargo, los viajeros que pagan el peaje del Huerna no obtienen ningún beneficio del remanente, pudiendo el Gobierno desviar ese dinero a otros menesteres.
El trato favorable a los gallegos se debe a la política del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) en el Congreso de los Diputados. El único diputado que tiene el BNG apoyó las distintas investiduras de Pedro Sánchez. También respalda la amnistía y los distintos decreto-ley que presenta el Gobierno de la izquierda. En la negociación del BNG con el Partido Socialista se estableció entre las contrapartidas, un tratamiento singular para la autopista gallega. El Principado pinchó en hueso en la negociación con el Gobierno, al tratar de equiparar a las dos vías. Se dijo que el problema era financiero, pero es, exclusivamente, de peso político. Echar la culpa al Gobierno de Aznar no sirve para nada, porque también en la autopista gallega prorrogó el peaje. La sintonía socialista entre el Gobierno de España y el de Asturias vale menos que un escaño del BNG.