Adrián Barbón y Nieves Roqueñí inauguraron la planta de tratamiento de basura bruta de Cogersa. En el consorcio hay dos etapas, una marcada por la construcción del vertedero central -razón y origen del consorcio-, abierto en 1985, y otra que empieza ahora con la planta inaugurada. En el vertedero se apilaba y en la planta se recicla. Construirla supuso tres años de trabajos y costó 62,5 millones de euros. Presidente y consejera lanzaron un mensaje a los asturianos: cuanto más se recicle, más barata saldrá la gestión de las basuras. Tienen razón. En todas las empresas, como se cuente con una legión de voluntarios los trabajos salen más baratos.
La planta va a encarecer la factura de los residuos orgánicos. En 2022, el coste de trasladar la basura al vertedero fue de 8,19 millones. Este año, una vez aprobada la nueva tarifa de 96 euros la tonelada, el coste total del tratamiento en la planta se elevará a los 33,6 millones. Es cierto que no se podía seguir operando con el vertedero, como hasta ahora, por la normativa europea. Añadamos también que recoger toda la basura domiciliaria es muy costoso en Asturias. La misma orografía y población dispersa que encarece la atención sanitaria y la educación obligatoria, eleva la factura de la recogida de basuras. A la hora de valorar la economía de los residuos no se puede ocultar que la ideología influye en las decisiones. Con una incineradora, como la que ya estaba acordada en la primera década del siglo, todo sería más barato. Ocurre, como en la generación de energía: nos saldrá más costosa porque vamos a cerrar todas las centrales nucleares en los próximos once años. Viviremos de molinos y placas, cuando haya viento y sol.
En su empeño por que la gente recicle, el presidente recordó que estamos en una tasa del 24% de basura reciclada y la Unión Europea exige para el año que viene el 55% de materia reciclada. También podría añadir que la UE marca el 60% para 2030. Desde los despachos es muy fácil plantear exigencias para que reciclen otros. Vamos a ver. En el mundo entero, sólo hay seis países que reciclen más del 50%. Los seis son europeos. Con gran ventaja van en cabeza Suiza y Suecia. En la Confederación Helvética reciclan el 100%, sin renunciar a la incineración de residuos que no se pueden reducir. En Suecia tratan el 99% de los residuos y utilizan 32 incineradoras, que, dada la población, es como si en Asturias tuviéramos 3. Con la planta nos modernizamos, pero quedarán 160.000 toneladas de porquería sin destino. A ver si la exportamos.