Las previsiones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2039 demandan de los ayuntamientos una actuación coordinada para integrar a los mayores de 65 años en la vida del municipio. La alcaldesa de El Franco y presidenta de la Federación Asturiana de Concejos (Facc), Cecilia Pérez, dice que hay que crear «entornos amigables» para favorecer la participación de todos, con unos servicios accesibles, reorientando el transporte, la movilidad, la vivienda o la atención domiciliaria en función de los vecinos de edad avanzada.
Los datos del INE, publicados la pasada semana, advierten de que para el año 2039 las personas de más de 65 años representarán el 35,8% de la población asturiana. En la actualidad apenas llega al 28%. El envejecimiento es galopante, supera al de cualquier otra comunidad autónoma, por eso es lógico que los ayuntamientos orienten los servicios hacia un sector de la población numeroso y con unas características tan específicas, como las de los mayores. En el intento de ofrecer una vida más confortable a los abuelos está forzosamente implicado el Principado, ya que las cuestiones más importantes de lo que en los últimos años se denomina, como «cuidados» (sanidad, dependencia), entra dentro de sus competencias.
Me temo que el cambio demográfico es demasiado acelerado, como para poder gestionarlo con un mínimo de eficacia. Basta decir que se necesitarán 70.000 profesionales del sector sociosanitario dentro de quince años, para comprender la dimensión que van a alcanzar los servicios sociales en nuestra región en el medio plazo.
La tercera edad, un colectivo que en nuestra región englobará a 350.000 personas dentro de poco, tiene un arma muy poderosa para hacerse oír: el voto en las elecciones generales, autonómicas y municipales. Ya la está utilizando y por eso Pedro Sánchez, en 2023, revalorizó las pensiones en el 8,5%, algo que muy pocos sectores productivos lograron. Junto al disfrute de prestaciones sociales y el cobro de pensiones, deben aportar más a la sociedad. Hay muchos sexagenarios, septuagenarios y octogenarios que tienen un caudal de conocimientos y habilidades que pueden seguir aportando, aunque sea de modo informal. Cuando se habla de la tercera edad, siempre se ilustra con imágenes de viejos sentados en parques. Un cliché que no hace justicia a sus capacidades ni les ayuda a vivir muchos años. La llamada revolución plateada pasa por activar las energías y saberes que atesoran.