El 22 de julio se amplían los servicios de trenes en la línea, Gijón-Madrid, con la incorporación de un convoy AVLO (tren de bajo coste) y de un Alvia para la línea Avilés-Madrid. La empresa presenta una nueva rebaja de precios, con una oferta de 7.000 billetes desde siete euros. El aumento de servicios responde a la lógica de mercado, en verano hay una mayor demanda y Renfe incrementa la oferta de trenes y horarios. Hay curiosidad por conocer el impacto del AVE en la temporada alta de turismo. Tanto el Gobierno como los agentes empresariales han puesto grandes esperanzas en el revulsivo que supondrá para la economía asturiana y, particularmente para el turismo, la conexión de alta velocidad con Madrid.
El Consorcio de Transportes de Asturias (CTA) va a modificar el servicio de autobuses lanzadera, estrenado hace un mes, para facilitar el enlace con los trenes. Alejandro Calvo, consejero de Fomento, Cooperación Local y Prevención de Incendios, anunció que «vamos a dar respuesta a las necesidades del Caudal y de Aller, también a Oriente, Siero y Grado». No es casualidad el orden seguido por el consejero al citar a los distintos territorios que gozarán de los autobuses lanzadera. Tras el anuncio, el consejero dio a conocer el objetivo de la modificación: «Una reorganización para que todos los municipios tengan acceso al primer AVE». Como estaba refiriéndose a la alta velocidad, igual se apresuró al hablar de los autobuses lanzadera y se marcó un objetivo imposible de cumplir. Que los 78 concejos tengan autobuses para que el vecindario viaje a horas intempestivas a Gijón o a Oviedo, con la idea de subirse al primer AVE que va a Madrid, es un sueño tan caro como inútil. Casi todos los chóferes harían la ruta, insomnes, con la única compañía de alguna radio madrugadora. Una cosa es que la Fade exija un tren muy temprano para llegar a Madrid, con tiempo para hacer gestiones empresariales, y otra que desde todas las coordenadas del mapa regional surja gente diversa necesitada de ir a la capital a primerísima hora, porque el resto de trenes no le sirven.
Preguntado el consejero por la posibilidad de que el primer AVE haga una parada en Mieres, Alejandro Calvo señaló que «creemos que es posible hacerla sin afectar a los tiempos de viaje», bastaría con reajustar algunas de las paradas en Castilla y León. Imagino el entusiasmo que causaría tal medida en la comunidad vecina. Llama la atención la obsesión del Principado con el primer tren para no perjudicar a jubilados y prejubilados.