Por las preguntas de senadores del PP asturiano se ha conocido que el Ministerio de Transportes nunca realizó un estudio para saber cuánto costaría rescatar el peaje del Huerna (AP-66). En dos ocasiones, la Cámara asturiana, por unanimidad, pidió que se realizase un estudio para anular la tasa. La primera vez fue en 2018 y la segunda, el pasado mes de junio, una vez que la Comisión Europea declaró que la prórroga del peaje vulneró la legislación europea. El posicionamiento de Bruselas fue demoledor, al argumentar que la prolongación de la tarifa tuvo como finalidad privatizar Aucalsa a un precio más alto. También señaló que la venta fue irregular por falta de publicidad para que participaran empresas de otros países. La resolución de la Comisión Europea es el mayor aval que tiene el Principado para exigir al Gobierno de Pedro Sánchez que suprima el peaje. La declaración fue posible porque un diputado de Podemos, Daniel Ripa, planteó la demanda en 2021. Hubo una época en que algunos diputados del partido morado jugaron un papel positivo para Asturias.
Desde que en el año 2000 el Gobierno de Aznar prolongase la tasa hasta 2050, los intentos por suprimirla fueron baldíos. Zapatero prometió el rescate en el Palacio de Deportes de Gijón, el 9 de marzo de 2004, cinco días antes de las elecciones generales. Las encuestas daban perdedor al candidato socialista y ante sus seguidores dijo que si era investido presidente habría regasificadora, financiación para la construcción del HUCA, supresión del peaje, etcétera. Todo era poco para contrarrestar el efecto causado al conocerse la noticia de que el tripartito catalán, presidido por Maragall, se había entrevistado con Yosu Ternera. Con todo lo que vendría luego, parece un hecho menor.
En los años pasados desde la ampliación del peaje sólo hubo dos momentos propicios para exigir la supresión del pago. En 2021, presionado por el BNG, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó una bonificación para la Autopista del Atlántico (AP-9) muy importante. En los Presupuestos del Estado quedaron reservados 55 millones. La AP-66 y la AP-9 son autopistas gemelas por la época en que se construyeron y por la financiación. El Gobierno de Barbón pisó el acelerador, dio a entender que se podía lograr y, al final, sólo tuvimos una bonificación de nueve millones. El otro momento es ahora, con el respaldo de la resolución de Bruselas. Muy oportuna la intervención de los senadores asturianos del PP, pero la quita del peaje implicará un esfuerzo prolongado.