José Antonio Santano, secretario de Estado de Transportes, vino a Asturias para participar en la Tercera Conferencia de las Cámaras de Comercio del Arco Atlántico, un encuentro en el que participan las Cámaras del norte de Portugal, las de la cornisa cantábrica y las de los departamentos franceses del Arco Atlántico. El número dos del Ministerio de Transportes trajo un mensaje positivo. Todo va bien: «el Gobierno tiene un interés muy especial por impulsar el Corredor Atlántico, ya que todavía presenta un cierto retraso con respecto al Corredor Mediterráneo; ese es nuestro objetivo y nuestro compromiso». En su intervención mencionó las principales infraestructuras de Transporte en Asturias. Lo que ya se sabe: El Musel es «estratégico», la Zalia es «una buena idea», los puertos son esenciales porque por ellos «entra la mayoría de las importaciones y salen las exportaciones», por eso hay que conectarlos «con el ferrocarril» y luego con «los nodos logísticos». Todo muy novedoso. Lo que más me gustó fue su confesión de que «vamos a ver cómo aterrizamos en Asturias», tras asegurar que «estamos trabajando de la mano del Principado».
No sabe este buen señor la de veces que hemos oído ese discurso en nuestra región, mientras todo se mantenía detenido. Cuántas veces nos dieron esa clase acelerada de economía aplicada. A estas alturas, ¿qué asturiano mayor de edad no sabe decir que El Musel va camino de competir con Róterdam y que nuestra Zalia para sí la quisieran en Zaragoza? En materia de infraestructuras el discurso oficial es un permanente desiderátum.
Al abordar algo concreto, como es el peaje del Huerna, el secretario de Estado tocó tierra. Ante la reciente petición de la Junta General del Principado, por unanimidad, de eliminar el peaje, Santano fue muy sincero: «en nuestra cabeza no está pensar en el rescate». Nada de negociar, estudiar ni pedir informes. A la cúpula del Ministerio de Transportes no se le pasa por la cabeza suprimir la tasa. Cuando cualquiera de nosotros desechamos una propuesta diciendo que no pensamos en ello, es porque nos parece un dislate. Sobre el peaje reconoció que confía en que la Unión Europea «no lo declare ilegal», justo lo contrario de lo que quieren los sufridos automovilistas y transportistas que se dirigen hacia la meseta. Mereció la pena que viniera Santano, nuevamente, a Asturias, para concluir que del peaje sólo nos puede salvar Europa. De poco importa que la Alianza por las Infraestructuras lo considere un objetivo prioritario.