Adrián Barbón hizo declaraciones sobre el polémico asunto del cobro del peaje del Huerna mientras los siete túneles de la AP-66 están en obras. Atascos, circulación a la velocidad reducida, problemas de seguridad vial y otras incidencias no han impedido que Aucalsa, empresa concesionaria de la autopista del Huerna, cobrara el 100% del peaje, como si su servicio se estuviera prestando en condiciones normales. Al empezar el año, Aucalsa elevó el peaje en un 3,64% (un punto porcentual más que la inflación), dejando la factura, por pasar de Asturias a León, en 16,20 euros. A esa subida se suma el cobro íntegro del peaje en días en que la circulación sufre anomalías manifiestas. Si a todo la anterior añadimos que el peaje es ilegal (Comisión Europea ‘dixit’), se entiende que el malestar en la región sea generalizado ante el abuso de la empresa y, lo que es más grave, del Ministerio de Transportes que regula y permite todo lo anterior.
El presidente del Principado se declara indignado: «teniendo en cuenta que no prestan el servicio completo es una vergüenza». Se refiere al cobro del peaje sin la posibilidad de circular en unas condiciones estándar de rapidez y confort. Aucalsa cobra por un servicio que no presta, o presta en condiciones peores de las fijadas cuando asumió la gestión de la autopista. Barbón manifestó que «por las buenas o por las malas, espero que ganemos». Por las buenas es la iniciativa administrativa del Principado pidiendo al Gobierno de España que revise el Real Decreto que ampliaba la concesión de la autopista, basándose para ello en el dictamen de la Comisión Europea, del pasado mes de julio, donde se señala que la decisión de ampliar fue contraria a derecho.
Ignoro qué alternativa tiene en la cabeza el presidente del Principado cuando plantea la posibilidad de ganar la batalla del peaje del Huerna «por las malas». Como descarto cualquier iniciativa que transgreda la legalidad, supongo que se refiere a utilizar la presión política y social hasta lograr que el ministro Óscar Puente se desprenda de la coraza del orgullo y se avenga a aceptar lo que es justo, en vez de dar por bueno lo que es ilegal. Está el Principado en una posición idónea para presionar. La sociedad asturiana está mentalizada, la Comisión Europea va a mantener el pulso de la legalidad hasta ganarlo y, lo más importante, al Gobierno de España se le acumulan los problemas y las encuestas desalojan a presidente y ministros del Gobierno. No están en condiciones de mantener agravios territoriales.