Conversación telemática de los presidentes de la Fade (María Calvo), la Confederación de Empresarios de Galicia (GEG) y la Federación Leonesa de Empresarios (FELE) con el coordinador europeo del eje ferroviario, François Bausch. La cuestión a tratar era el desarrollo del Corredor Atlántico, un asunto que preocupa a los empresarios de las tres regiones porque de la realización de esa infraestructura depende la prosperidad del noroeste español.
La posición de la Fade es nítida: hay que pasar de la planificación a la ejecución de las inversiones. En los corredores europeos hay una doble perspectiva, la que proviene de los representantes políticos en las instituciones europeas y la de los empresarios. Puestos a matizar, diría que, en la política de los corredores, como en todos los grandes proyectos europeos, los que ejecutan los planes carecen de vinculación con los ciudadanos (electores), por eso la lentitud en las actuaciones no implica desgaste político. Esta consideración tiene consecuencias negativas, visibles en los retrasos en la hoja de ruta. En el caso del Corredor Atlántico hay otra circunstancia añadida, al competir con el Corredor Mediterráneo por los recursos. Los gobiernos de España siempre dieron trato preferente al Corredor Mediterráneo, pese a la gran importancia del Corredor Atlántico que comunica 13 comunidades autónomas, concentra el 66% de PIB español, transporta más del 50% de la producción industrial y roza el 50% de la población española. La prioridad del eje Mediterráneo sobre el Atlántico proviene de la fuerza de su lobby empresarial y la relación con los gobiernos. Será la herencia fenicia, pero todo lo que tiene que ver con rutas comerciales y hacer política por el bien de los negocios, lo entienden a la perfección.
En Asturias, como en tantas regiones que están en el vector atlántico, la población no está concienciada sobre la importancia del corredor. El estamento político autonómico carece de sensibilidad hacia la Europa de los corredores. Señalan desde la Fade la urgente necesidad de garantizar las conexiones de la ZALIA; sin enlace con los puertos y la red ferroviaria no pasará de ser un polígono industrial. María Calvo pone el acento en las autopistas ferroviarias, que reducirían costes y aliviarían de tráfico a las carreteras. Y pide colaboración público-privada, para participar en el diseño del corredor. Las demandas de los empresarios del noroeste están sobre la mesa. Estaremos atentos a las respuestas.